Viajar a la velocidad de la luz, como hacen en Star Wars y otras obras de ficción, nos queda todavía muy lejos. Esto dificulta la exploración espacial, pero ¿qué pasaría si encontrásemos superautopistas en el espacio? Un análisis de datos y simulaciones ha encontrado una estructura invisible a los ojos que se comportaría de esta manera entre Júpiter y Neptuno. ¿Estamos ahora más cerca de poder viajar rápido en el espacio?

Otras series, películas e incluso libros han buscado sus propias formas de viajar rápido por el espacio. Un recurso muy usado son los agujeros de gusano que conectan varios puntos a través del espacio y el tiempo. Quitando esta idea, puesto que no se ha demostrado todavía su existencia; lo de conectar varios puntos es interesante. Unos investigadores han encontrado «estructuras invisibles generadas por interacciones gravitacionales», según recoge ScienceAlert. Es decir, algo parecido a lo que llamaríamos superautopistas en el espacio, según los astrónomos del estudio, publicado en Science Advances.

Un equipo dirigido por Nataša Todorović, investigadora del Observatorio Astronómico de Belgrado en Serbia, observó que estas superautopistas consisten en una serie de arcos conectados dentro de estas estructuras invisibles, llamadas colectores espaciales. Y cada planeta genera los suyos, creando juntos lo que los autores del estudio han llamado «una verdadera autopista celestial».

Observaciones

Pero, ¿y cómo lo han descubierto si son invisibles? Bien, las observaciones sirven para esto. Han mirado cómo se mueven los objetos alrededor de los planetas. En particular, cometas y asteroides. Y ahora se ha visto que estas superautopistas en el espacio «pueden transportar objetos desde Júpiter a Neptuno en cuestión de décadas, en lugar de escalas de tiempo mucho más largas».

Tras analizar diferentes cometas y asteroides alrededor de Júpiter y Neptuno, se fijaron en unos en particular. Y es que los objetos transneptunianos (TNO) pasan a través de los centauros -trozos de rocas heladas entre ambos planetas- y terminan siendo cometas de la familia de Júpiter (JFC). Esto puede suceder en diferentes escalas de tiempo, desde 10.000 a mil millones de años. Sin embargo, esta investigación «identificó una puerta de enlace orbital conectada a Júpiter que parece mucho más rápida, gobernando los caminos de los JFC y los centauros», comentan en ScienceAlert.

El indicador rápido de Lyapunov

Para averiguar qué estaba pasando, el equipo de Todorović usó una herramienta muy interesante: el indicador rápido de Lyapunov (FLI). Este instrumento se suele usar para detectar el caos. El caos en nuestro sistema solar está vinculado con variedades estables e inestables que se pueden dar en escalas de tiempo cortas. De esta forma, el FLI encontraría estas variedades del modelo dinámico al que se aplicó. Y el resultado fue muy interesante, tal y como cuentan los investigadores en su estudio:

«Usamos el FLI para detectar la presencia y la estructura global de las variedades espaciales, y capturar inestabilidades que actúan en escalas de tiempo orbitales. Es decir, usamos esta herramienta numérica sensible y bien establecida para definir de manera más general las regiones de transporte rápido dentro del Sistema Solar».

Recupilaron muchísimos datos sobre órbitas y calcularon cómo encajaban con las variedades conocidas, «modelando las perturbaciones generadas por siete planetas principales».

¿El resultado? Descubrieron «que los arcos más prominentes, a distancias heliocéntricas crecientes, estaban vinculados con Júpiter; y más fuertemente con sus variedades de puntos de Lagrange». Estos lugares son relativamente estables a nivel gravitacional y se crean debido a las interacción entre dos cuerpos en órbita; Júpiter y Neptuno en este caso. Y es que todos los encuentros cercanos a Júpiter visitaron el primer y segundo punto de Lagrange del planeta.

Todorovic et al., SciAdv, 2020

De todos los objetos que pasan cerca del planeta, alrededor de 2.000 se «desacoplaron de sus órbitas alrededor del sol para entrar en órbitas de escape hiperbólicas». Y fueron de camino hacia Urano y Neptuno, donde solían tardar en llegar 38 y 46 años respectivamente. No obstante, uno de estos objetos tenía bastante prisa en llegar a Neptuno y tardó menos de una década.

Superautopista de Júpiter

No es una sorpresa que el centro de esta superautopista en el espacio sea justamente en Júpiter, ya que es el segundo objeto más masivo de nuestro sistema solar. Solo por detrás del astro rey.

Aunque nosotros seguimos sin poder viajar tan rápido como la luz (y probablemente no lo consigamos nunca), todos estos datos son importantes para el conocimiento del espacio. Hay demasiadas incógnitas todavía por resolver, pero conocer esto con más profundidad podría darnos una idea de cómo se mueven los cometas y asteroides alrededor del Sistema Solar interior. Y sí, también su posible amenaza para la Tierra.

Ojalá pudiéramos viajar por esta superautopista que han encontrado en el espacio, pero por el momento nos tendremos que conformar con investigar más sobre este curioso tema.

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