El paciente, un niño de cuatro años, acudió a urgencias en Milán el 30 de noviembre de 2019. Fue con síntomas respiratorios y vómitos de una semana de evolución. Pero tras la visita a urgencias aparecieron manchas en su piel, como si fuera el sarampión. Sin embargo, el análisis de la muestra orofaríngea que se realizó ha dado ahora como resultado: COVID-19. Y eso fue tres meses antes de la llegada oficial de la COVID-19 a Italia y Europa.

Los síntomas cutáneos de la COVID-19 han estado muy presentes en la enfermedad, sobre todo en la llamada primera ola. Y este niño parece que estuvo afectado por la COVID-19, ya que se descartó el sarampión en su momento. Un estudio de la Universidad Estatal de Milán publicado en la Emerging Infections Disease apunta a que la COVID-19 estuvo presente en Milán, y en Europa, mucho antes de lo que creíamos: mínimo desde noviembre de 2019.

Ni el niño -considerado el paciente 1 de Italia- ni sus padres habían viajado a China recientemente. No obstante, sabemos que el pasado mes de junio la Universidad de Harvard publicó un estudio que apuntaba a que el virus ya estuvo presente en China entre agosto y octubre. Esto unido a la alta movilidad que hay en el mundo, pudieron llevar el SARS-CoV-2 de China a Italia mucho antes de lo pensado. Y así, sin viajar, el paciente 1 se contagió.

"Es, por tanto, una infección que se contrajo localmente. Ni el niño ni los padres habían viajado en los días anteriores", asegura Gian Vincenzo Zuccotti, decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Estatal de Milán y director de la Unidad de Pediatría y Urgencias Pediátricas del Hospital Vittore Buzzi. Los investigadores han reconstruido cómo fue pasando la enfermedad el niño, según recoge El Mundo:

"El 21 de noviembre el niño presenta tos y rinitis. Aproximadamente una semana después, el 30 de noviembre, es trasladado a urgencias con síntomas respiratorios y vómitos. El 1 de diciembre desarrolla una erupción similar al sarampión. El 5 de diciembre (14 días después del inicio de los síntomas) se le realiza un frotis orofaríngeo para el diagnóstico clínico de sospecha de sarampión".

El resultado fue, por supuesto, negativo para sarampión. Todo quedó ahí, puesto que el niño se recuperó. Tras pasar el tiempo y llegar la COVID-19 a nuestras vidas, los investigadores italianos se plantearon hacer un estudio. Querían investigar sobre todos los pacientes que habían tenido síntomas cutáneos antes de la llegada oficial del virus. Para ello, analizaron las muestras recogidas tiempo atrás de 39 pacientes, con edades comprendidas entre los 8 meses y los 73 años. Y el único que dio positivo en este coronavirus fue el pequeño de cuatro años.

"La idea era investigar retrospectivamente todos los casos de enfermedad exantemática identificados en Milán entre septiembre de 2019 y febrero de 2020 que dieron negativo en sarampión", explica Silvia Bianchi, una de las autoras del estudio.

El hecho de que el virus llevara algo más de tiempo entre nosotros no es raro. También explicaría el gran colapso que sufrió Italia debido a la COVID-19 en febrero. Y más tarde en otros países de Europa, como fue el caso de España. "La pandemia nos ha enseñado que los efectos de nuestra desprotección no se ven inmediatamente, sino después de unas 4 semanas. Incluso en el momento de la primera emergencia era impensable que todo hubiera sucedido en pocos días, que los hospitales estuvieran saturados de esa manera de la noche a la mañana", comenta Zuccotti.

En definitiva, poco a poco vamos conociendo más sobre cuándo comenzó realmente la pandemia de COVID-19 en Europa. Toda esta información puede parecer que no sirve de nada, pero es necesaria. Saber todo esto nos ayudará a refinar los sistemas de vigilancia de las enfermedades infecciosas emergentes, como la COVID-19, y evitar futuras pandemias. O, al menos, intentarlo.