– Nov 16, 2020, 15:04 (CET)

NBA 2K21 es uno de esos juegos que tienes que jugar en la nueva generación para dejarte con la boca abierta

NBA 2K21 es uno de lo pocos títulos intergeneracionales que sacan todo el partido a la nueva generación y no se conforma solo con cambiar texturas.

Sabemos que la nueva generación, conformada por Xbox Series X|S y PS5 no es que haya llegado con un gran catálogo de exclusivos bajo el brazo, pero al menos hay títulos third party que se estrenan junto con la consola para demostrar el potencial que tiene por delante las nuevas consolas. No todos los títulos que estamos viendo en forma intergeracional tienen cambios significativos, más allá de las mejoras a nivel de texturas o la aplicación de efectos como Ray Tracing.

Por ello, es complicado adivinar, al inicio de la generación qué títulos de los que salen tanto para la nueva como para la anterior están a la altura de las circunstancias, o al menos, han puesto un especial esfuerzo para sorprender al jugador y mostrar diferencias significativas. No es extraño que, sea precisamente el NBA 2K21 el que, dos meses después de su lanzamiento en la generación anterior, sea uno de los mejores exponentes en lo que se refiere a juegos third party que sacan provecho del nuevo hardware.

No vamos a descubrir nada nuevo si decimos que el core del juego de 2K es el mismo en ambas generaciones, pero lo cierto es que el argumento de la compañía sobre que al hecho la versión para nueva generación de cero tiene alicientes suficientes como para, efectivamente, ser un escapare perfecto de las posibilidades de las nuevas consolas en su propio inicio.

Quizás, lo primero que entra por los ojos al entrar el juego en PS5 (la versión que hemos probado) es el apartado gráfico. Aquí no solo se han incluido el típico cambio de texturas a alta resolución, sino que los modelados brillan por sí solos. Es el mismo juego que el de PS4 sí, pero se siente totalmente diferente, y es algo especialmente significativo en tanto estamos hablando de un simulador deportivo (con ciertos toques arcade), lo que le dota de un realismo especial que no habíamos visto en ningún otro título deportivo.

Dejando fuera los títulos propios de Sony, como Spider-Man o Demons Souls, que son un espectáculo visual sin pararon, lo cierto es que el trabajo de 2K con su juego de basket es sobresaliente en términos de adaptación de muchos de los elementos clave de la nueva generación al juego. Decir que los tiempos de carga son especialmente reducidos es ya repetirse, porque efectivamente lo son, tanto como para olvidarse de ellos y que al final termine ser como algo trasparente.

Lo cierto es que hay algunas cuestiones que aprovechan en este caso las opciones de PS5 para aumentar la inmersión del juego. Los ya mencionados gráficos realistas son solo la punta de lanza, y todo el gameplay está acompañado de unas mejoras en el audio del juego que saca todo el partido estas nuevas opciones de PS5, sobre todo en lo que se refiere al sonido ambiental del juego durante los partidos.

Además, la versión de NBA 2K21 para nueva generación también ha incluido cambios en el sistema de control. El juego ahora es capaz de hacer uso de los gatillos adaptativos y de las vibración especial del DualSense, otro de esos aspectos enfocados a aumentar el realismo del juego. El cambio sutil en la vibración del mando permite anticipar más rápido los cambios físicos en los jugadores (como la fatiga) y el sistema de presión de los gatillos hace de los lanzamientos del balón una tarea más precisa y, sobre todo, más realista. No obstante, es algo a lo que hay que acostumbrarse, y lo cierto es que el sistema de gatillos con diferentes niveles cambia conceptualmente el gameplay.

El juego añade además algunas opciones reales a la visualización del juego, como el sistema de travelling de cámaras que es una auténtica delicia visual, y aunque no es la más acertada para jugar un partido completo, sí que es uno de los mejores ejemplos visuales de lo que puede demostrar la PS5, al permitir ver de cerca a los jugadores y sobre todo, los cambios en el apartado de física y anatomía de los mismos que es, como decimos, el mayor exponente visual en un título de simulación deportiva.

La introducción de estos elementos en el gameplay, junto a las mejoras en la iluminación y los gráficos realistas del juegos, acompañado de la mejoras en el sonido, hacen de NBA 2K21 uno de esos títulos que los usuarios de la nueva generación están casi obligados a probar, al menos para conocer de primera mano lo que supone el salto de PS4 a PS5, no tanto en términos gráficos, que eso es una obviedad, sino en cuestiones de inmersión y realismo.

Lógicamente también hace suyos los problemas de la versión de PS4. Los cambios en la jugabilidad como el apuntado para lanzar el balón sigue presente en esta versión, y sigue sin ser del todo satisfactorio para un gameplay fluido. Los cambios en el mando ayudan a hacerlo algo más preciso, pero sigue siendo un cambio que en su lanzamiento no agradó a la mayoría de los jugadores y que su presencia en la versión para nueva generación confirma que ha llegado para quedarse.

Puede que no estemos del todo acostumbrado a que, fuera de los juegos exclusivos de cada consola, sean los títulos anuales deportivos lo que cojan la bandera de la nueva generación, pero en el este caso hay excusas de sobra como para acertar con NBA 2K21: es uno de títulos que mejor se ve y mejor se siente de la nueva generación, al menos para el momento.

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Sea como sea, si eres jugador asiduo de NBA 2K y tienes pensado dar el salto a la nueva generación, te recomendamos encarecidamente que pruebes los cambios que se han introducido en la nueva versión. Si es tu primera vez con el juego y además en la nueva generación, NBA 2K21 es el ejemplo perfecto que, en términos de mejora de una consola a otra, las cosas se han hecho muy bien.