Desde que empezó esta pandemia, todos tenemos muy clara la importancia de proteger la nariz, la boca y los ojos. Al menos deberíamos tenerla. Es importante el uso de mascarillas, para cubrir las dos primeras mucosas. Principalmente el objetivo es evitar contagiar a otros, si nosotros estamos infectados, aunque también hay algunas que protegen a quién las lleva y que se recomiendan especialmente a personas expuestas al SARS-CoV-2. Estas, precisamente, a menudo usan también pantallas o gafas de protección para evitar la entrada del coronavirus a través de los ojos.

El resto de la población en principio no tiene por qué usar estas medidas. No obstante, sí que es importante no tocar los ojos, la nariz o la boca nunca sin haber lavado las manos antes. Así, si hemos tocado una superficie contaminada, evitaremos que el virus se introduzca por cualquiera de estas entradas a nuestro organismo. ¿Pero y si en realidad no fuera tan sencillo que entre por vía ocular? Esa es la conclusión de un estudio recién publicado en Cell Reports, aunque sus autores, procedentes de la Universidad de Washington, han dejado claro que son resultados preliminares y que, al menos por ahora, no desaconsejan de ningún modo que sigamos protegiéndonos los ojos.

La córnea como bloqueo a la entrada el coronavirus a través de los ojos

Para la realización de este estudio, sus autores tomaron tejido de la córnea, procedente de 25 donantes humanos, así como de ratones de laboratorio.

Esta es una estructura ubicada en la parte frontal del ojo; que, junto a la cámara anterior y el cristalino, se encarga de la refracción de la luz. Se encuentra justo delante del iris, la pupila y la cámara anterior, por lo que sería la primera puerta que el virus tendría que atravesar para entrar. Y no lo hace demasiado bien.

Lo comprobaron cuando expusieron estos tejidos en el laboratorio a tres virus diferentes: el zika, el del herpes simple 1 y el SARS-CoV-2.

Los primeros no tuvieron problemas para replicarse sobre cultivos procedentes de córneas humanas, en los que también había algo de tejido conjuntivo. Sin embargo, el causante de la COVID-19 no lo logró.

Esto inicialmente era sorprendente, ya que se sabe que estos tejidos tienen receptores para el coronavirus. Eso significa que puede unirse a las células que conforman el tejido. No obstante, por algún motivo, una vez allí no puede replicarse. Así se impediría hasta cierto punto la entrada del coronavirus a través de los ojos. ¿Pero por qué ocurre?

Aún falta mucho por investigar

Por ahora, los autores del estudio no saben a qué pueden deberse estos resultados. Posiblemente exista algún inhibidor molecular que actúe sobre este virus en concreto, pero no han determinado de cuál se trata. Será necesaria más investigación para saberlo.

Por eso, como bien ha explicado en un comunicado el autor principal del estudio, Rajendra S. Apte, aún es pronto para asegurar que no sea posible la entrada del coronavirus a través de los ojos. De hecho, indica que con solo 25 muestras humanas no se puede decir con suficiente certeza que no ocurra en otras personas. En definitiva, hasta que no tengamos más información al respecto, las personas expuestas no deberían dejar de usar pantallas y gafas de protección y los demás tenemos que seguir evitando tocarnos los ojos sin lavarnos las manos. Eso es lo más importante. En serio, lávate bien las manos.