En 2011, el fotógrafo aficionado Sam Davis se encontraba cerca de la costa de Delaware tomando algunas imágenes cuando su objetivo captó algo insólito. En un principio ni siquiera él se dio cuenta. Vio una garza que volaba, aparentemente tranquila, con una anguila serpiente unida de alguna forma a su cuerpo. Pensó que, cuando el ave se zambulló en el agua para pescar, el alargado animal se quedó enganchado al intentar morder su cuello. Era lo más probable. Sin embargo, cuando este ingeniero de Maryland llegó a su casa y pasó las fotografías al ordenador vio que en realidad se trataba de algo muy distinto. Había fotografiado por primera vez una anguila serpiente saliendo del vientre de una garza.

Ciertamente, estos escurridizos animales son conocidos por utilizar esta artimaña para escapar de los peces que las comen. Literalmente, explotan sus estómagos. Lamentablemente, no suelen lograr atravesar la piel, por lo que casi siempre mueren y quedan momificadas o enquistadas en las cavidades internas de su cazador. Pero esta sí consiguió salir hasta quedar colgando de la barriga del pájaro, que seguía volando, como si su almuerzo no intentase escapar por la puerta de atrás.

Una anguila serpiente saliendo del vientre de una garza

Desde el principio, la escena ya le pareció interesante a Davis. Los dos animales volaban juntos, mientras que varias águilas e incluso un zorro observaban la escena a la espera de que alguno de los dos, o con suerte ambos, cayeran aturdidos. Pero no fue así.

La garza finalmente se posó en el agua, permaneció un corto periodo de tiempo allí y volvió a alzar el vuelo, aún con su nueva inquilina asida a ella.

El fotógrafo se encontraba a gran distancia, entre 70 y 90 metros, pero pudo captar varias instantáneas gracias a su teleobjetivo. Lo que no logró fue seguir a esta curiosa pareja para conocer el desenlace de la historia.
Según ha explicado a Live Science John Pogonski, ictiólogo de la Colección Nacional de Peces de Australia en la Organización de Investigación Científica e Industrial de la Commonwealth (CSIRO), lo más probable es que el ave pudiera sobrevivir, siempre que la herida cicatrizara bien y no se infectara. El otro animal lo tendría más complicado, salvo que lograra caer justo en agua con una salinidad que pudiera tolerar.

Parece ser su sino. Algunas se convierten en quistes dentro del cuerpo de sus captores. Otras, como esta anguila serpiente saliendo del vientre de una garza, emprenden un viaje que posiblemente también acabe con su muerte. Otros animales, como el escarabajo Regimbartia attenuata, son mejores escapistas. La anguila serpiente comienza con una huida explosiva, pero flaquea en los pasos siguientes de su plan.

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