No son pocos los tópicos que vienen a la mente cuando se habla de ajedrez. Tanto positivos como negativos. La mística de las mentes avanzadas que son capaces de adelantarse varios pasos a sus oponentes, la batalla geopolítica que rodeó su época de esplendor en la Guerra Fría, el reto casi identitario que han supuesto los enfrentamientos entre sus grandes maestros y ordenadores…

Pero también las partidas que se alargan durante horas para acabar en tablas. O la sensación para quien lo observa desde fuera como un juego que va poco a poco perdiendo peso entre los más jóvenes.

Pero ni mucho menos.

El ajedrez se encuentra ahora mismo viviendo lo que algunos llaman una ‘segunda edad de oro’. Son muchas las claves que han contribuido a esta definición, pero el estreno de la serie de Netflix, ‘Gambito de Dama’, solo ha sido el último, la guinda que corona el pastel.

“El estreno y sobre todo el éxito de la miniserie ha contribuido a apuntalar una tendencia que ya llevaba varios años en alza. El ajedrez se ha adaptado a internet a la perfección, y sobre todo ha conseguido atraer a través de esta a nuevos jugadores jóvenes pero también ha reconvertido a los más mayores”, cuenta Luis Fernández Siles, Maestro FIDE y uno de los representantes de Chess.com en español, una de las mayores plataformas y aplicaciones para jugar online a este deporte.

“Mamá, estoy streameando por Twitch mi partida de ajedrez”

Pero el entorno que ha contribuido a esta nueva ebullición es sin duda alguna Twitch. En la plataforma de streaming, entre partidas de videojuegos y youtubers reconvertidos con sus propios shows se cuelan numerosos usuarios con decenas de miles de seguidores.

El caso de Alexadra Botez copó titulares en Estados Unidos el año pasado -mucho antes de la aparición de Beth Hammon en Netflix- por cómo había conseguido llegar a una audiencia de más de 100.000 suscriptores transmitiendo sus partidas de ajedrez en Twitch.

Sin embargo, el caso de Botez, maestra FIDE, es solo uno. “En Twitch hay canales desde jugadores anónimos a maestros de nivel mundial que están compitiendo estos años en los grandes torneos, como Hiraku Nakamura”, cuenta Fernández Siles, quien él mismo tiene un canal en Twitch con más de 8.000 seguidores.

Las plataformas de ajedrez online duplican sus usuarios desde el confinamiento

Siles ha ido generando esa audiencia online desde hace años, y es una buena muestra de cómo se ha ido labrando esa esfera del ajedrez online. “Empecé en Youtube hace ya bastantes años, y llevo un par en Twitch. Pero es cierto que lo que ofrece Twitch a la hora de vivir una partida en directo, de comentar, de explicar jugadas, por su formato con chat y su capacidad de interacción, hace que el ajedrez encaje perfectamente”.

La cercanía que también tienen los Grandes Maestros también contribuye a todo esto. Además de Nakamura, Magnus Carlsen, actual Campeón Mundial, también ha participado en partidas rápidas organizadas y transmitidas por Twitch. Es como si Messi o Cristiano, haciendo una analogía con el fútbol, se comunicaran con sus fans de forma directa.

“El ajedrez obviamente cuenta con unas características evidentes para adaptarse bien a Twitch, además de la facilidad que tiene compartir partidas online con aplicaciones como Chess.com. También ha habido cierta adaptación, jugándose partidas rápidas tipo ‘blitz’ de forma más normal, pero eso no evita que también se vean partidas clásicas. En cierto modo, si una se alarga horas, es un condimento más al espectáculo del streaming”, comenta Fernández Siles.

Los datos de este auge moderno son elocuentes. El CEO de Chess.com, la plataforma líder en partidas online, hacía públicos hace unos días los datos sobre cómo su plataforma había recibido más nuevas altas que nunca. Lo que entre el confinamiento, y estreno de ‘Gambito de Dama’, ha conseguido que “el ajedrez está experimentando actualmente un aumento que no se ha visto desde los días de Bobby Fischer vs Boris Spassky en 1972”, según sus propias palabras.

Para hacerse una idea, Chess.com ha pasado de 1,3 millones de usuarios activos diarios antes del confinamiento a 3,1 en la actualidad. “El confinamiento ya produjo un primer empujón que pensaríamos que iría bajando poco a poco. Y lo cierto es que, por fortuna para nosotros, nos equivocamos”, concluye Fernández Siles.

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