WeWork vuelve a sus orígenes, o al menos reconoce cuál es su verdadera actividad.

La empresa que nació como WeWork y cambió al tiempo su nombre a The We Company –un concepto que no terminaba de cuajar para sus seguidores–, vuelve ahora a recuperar su nombre original. Una modificación que posiblemente para muchos pase desapercibida, pero que guarda un trasfondo mucho más amplio.

Por una parte, supone marcar la diferencia respecto al caos que arrastra la compañía desde verano de 2019. Tras la fallida salida a bolsa de WeWork, marcada por la polémica de su fundador Adam Neumann –y hoy fuera de la gestión de la misma– y unas dudosas cuentas, se han enfrentado a más de 12 meses de cambios. Con SoftBank, uno de los principales valedores de WeWork tomando las riendas, no tanto para salvar su inversión, sino más para dirigir lo que podría ser un lastre para todo el fondo. El japonés terminó prometiendo una gran inversión de capital líquido que, después de un año, no termina por materializarse.

A fin de cuentas, el retorno a su nombre origina supone dejar atrás los meses más convulsos para la compañía. Eso y reconocer cuál es su verdadera actividad. Justo antes de que estallase la bomba dentro de la sede de WeWork, ellos se definían a sí mismos como tecnológica. O al menos relacionados con el universo emprendedor. Las compras e inversiones realizadas en los últimos años iban desde una compañía dedicada a crear olas artificiales, Wavegarden, –que terminó vendiendo en 2020–, hasta todo lo que podría necesitar un emprendedor. De hecho, ese era su objetivo: abarcar desde la educación de los creadores de startups, creación de compañías, seguimiento, oficinas, asesoría y posterior financiación o compra. Todo eso era lo que abarcaba su nombre The We Company desde 2019, o al menos lo pretendían. Un nombre que le costó a Neumann casi 6 millones de dólares.

La realidad es que, al final del día, WeWork era una simple compañía de alquiler de oficinas. La más grande de Manhattan justo antes de que empezasen a vender activos para salvar lo máximo de la empresa. El cambio de nombre, y según Reuters, es el pleno reconocimiento de su actividad; sin dejar de lado el sector tecnológico con el que siempre se ha sentido cómoda.

Y visto desde un punto de vista objetivo, y pese a la pandemia, la realidad es que aceptar su entrada de lleno en el sector del alquiler inmobiliario –centrado ahora mismo en Nueva York, tampoco es una mala idea.

Si bien es cierto que muchos han abandonado las oficinas para mudarse a sus casas, la grandes tecnológicas nunca han ocupado tanto espacio dentro de la isla. Desde la llegada del coronavirus, Apple, Google o Facebook han aumentado progresivamente su espacio de oficinas en la zona; además de por la contratación de personal, también por aumentar el espacio entre empleados.