Hace unas semanas se puso en marcha un nuevo plan piloto en el aeropuerto de Helsinki. Varios perros entrenados debían olisquear a las personas que entrasen a Finlandia con una idea clara: encontrar personas con COVID-19. Por lo visto, al igual que pasa con otras enfermedades, los perros son muy buenos detectando por el olor a las personas infectadas por SARS-CoV-2. Pero, ¿cómo lo hacen? ¿A qué huele la COVID-19?

Aunque no podemos hablar con los perros para que nos cuenten cómo es el olor de la COVID-19 en los pacientes infectados, podemos hacernos una idea de qué es lo que huelen. Y, sobre todo, cuál es el mecanismo por el que huelen la COVID-19.

Sabemos que los perros finlandeses pueden llegar a tener casi un 100% de precisión. Pero esto podría suceder con todos los perros entrenados para detectar el SARS-CoV-2. "Los perros utilizan el 40% de su cerebro para procesar lo que olfatean, así que pueden convertirse en una excelente herramienta para combatir esta enfermedad", señaló a BBC Felipe Valencia, médico veterinario colombiano. Además es experto en adiestramiento de perros y está realizando un proyecto similar al finlandés en conjunto con la Universidad de Antioquia.

En Australia, la Universidad de Adelaide también está investigando sobre la sensibilidad y especificidad del olfato de los perros a la hora de detectar personas con COVID-19. En este estudio se apunta a los compuestos orgánicos volátiles (COV) como lo que los perros detectan para saber si tenemos COVID-19.

Así detectan los perros la COVID-19

La clave podría estar en estos COV. No es que los perros detecten los compuestos individuales, es decir, que sepan que el SARS-CoV-2 está en una muestra en particular. Si no, más bien, los COV que se desprenden de las reacciones metabólicas y orgánicas que lleva a cabo el virus y se concentran en los órganos vinculados al sudor del cuerpo humano.

"Los compuestos orgánicos volátiles (COV) que se desprenden de las muestras de sudor son una mezcla compleja. Es probable que los perros estén detectando un perfil particular en lugar de compuestos individuales", señaló la veterinaria Susan Hazel de la Universidad de Adelaide en el comunicado de prensa. Esto se debe a sus 220 millones de receptores olfativos, añadió. Gracias a ellos pueden detectar las más mínimas alteraciones en las sustancias que segrega nuestro cuerpo. Pero eso sí, solo si están bien entrenados. Y pueden detectarlo hasta cinco días antes de empezar a mostrar síntomas o aunque el paciente sea asintomático.

"Las indicaciones prometedoras también muestran que los perros entrenados de esta manera son capaces de identificar a los individuos infectados antes del desarrollo de los síntomas, o en aquellos que por lo demás son asintomáticos. Esta sería una herramienta poderosa para el control efectivo de COVID-19 en Australia", apuntan en un comunicado de prensa. Pero bien visto no solo lo sería para Australia, Colombia o Finlandia. Países con altas tasas de contagios, como en estos momentos España, podrían ser muy útiles para detectar asintomáticos o a las personas con síntomas muy leves.

Entrenamiento de más de cuatro meses

Perros y COVID-19
Finavia

Los perros necesitan mínimo cuatro meses de entrenamiento, según señaló Valencia, para poder detectar bien las muestras de personas con COVID-19. "Nosotros llevamos más de seis meses en este proceso. Y creo que para poder llegar a un nivel de efectividad confiable se debe trabajar con los perros por lo menos cuatro meses", comentó. ¿Y cómo es este entrenamiento con perros?

Los entrenadores utilizan diferentes muestras de sudor o saliva de personas con COVID-19 en la primera fase. Los perros deben de asimilar ese nuevo olor, por lo que se les pone cerca de la comida o de objetos con los que entrenen habitualmente. Después se les quita la comida o el objeto y se deja solo la muestra positiva. Por norma general, estos perros ya tienen una base de entrenamiento, explicó Valencia, por lo que es más fácil enseñarles nuevos olores.

En una segunda fase de entrenamiento, se van a añadiendo algunas muestras de personas sin COVID-19 para que los perros señalen aquellas que creen que sí que son positivas. Cada vez que aciertan, se les da una chuchería como refuerzo por haberlo hecho bien. En caso de que no hayan acertado, se les insiste en que encuentren la muestra de COVID-19, sin regañarles ni castigarles.

No hay que preocuparse por la posibilidad de contagio de los perros con SARS-CoV-2. Para evitarlo, los entrenadores trabajan con muestras protegidas con un material que evita que los perros se infecten. Igualmente, tal y como señala el veterinario, se les hacen pruebas regulares para saber cómo está su estado de salud.

Gracias a todo este trabajo ahora sabemos que tenemos un nuevo aliado contra la COVID-19: los perros y su olfato. No sabemos si más allá de los aeropuertos veremos trabajar a estos canes, pero no sería muy extraño que terminaran siendo una forma más de detectar la COVID-19. Aunque para ello necesitarían mucho entrenamiento y muchas chuches.