La gran incógnita desde que el SARS-CoV-2 comenzó a expandirse fuera de China y empezaron los confinamientos es: ¿cuándo va a terminar la pandemia? Los expertos no saben darnos una respuesta clara, pero es que la historia tampoco es muy halagüeña. Si echamos un ojo atrás en el tiempo, las pandemias siempre han sido complicadas. El fin de la pandemia podría estar mucho más lejos de lo que nos gustaría. Incluso podría no terminar nunca.

Nükhet Varlik es profesora asociada de Historia en la Universidad de Carolina del Sur y sabe mucho sobre la evolución histórica de las enfermedades. En un artículo en The Conversation, Varlik explica que los epidemiólogos y los especialistas usan modelos matemáticos para saber cuándo se pondrá fin a la pandemia. Pero nos invita a mirar a través de la historia para entender cómo han sido (y son) las pandemias por otros virus y bacterias.

Hasta el momento solo se ha erradicado una enfermedad. Tras la coordinación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para una vacunación masiva entre 1960 y 1970 se consiguió: la viruela se erradicó en 1980. Y se convirtió, además, en la primera (y hasta ahora la única) enfermedad que ha sido erradicada.

Esto podría entusiasmarnos: ¡podremos poner fin al SARS-CoV-2! Y es que ya lo hemos conseguido una vez, ¿qué nos impediría hacerlo otra? Bueno, la historia, como decimos, no es nada halagüeña al respecto.

Todas las enfermedades no erradicadas

Nos podemos ir más lejos aún en el tiempo. La malaria, por ejemplo, es una enfermedad que se transmite por vectores (parásitos) y es "casi tan antigua como la humanidad". Y, por desgracia, todavía sigue entre nosotros.

Al igual que sucede con otras enfermedades infecciosas como la tuberculosis, la lepra o el sarampión. Por mucho que nos esforcemos, siguen entre nosotros. Y a corto plazo no se espera que vayan a desaparecer. Sobre todo con la aparición de los antivacunas, que están causando rebrotes de sarampión.

Y a todas estas antiguas enfermedades sin erradicar hay que meter en el cóctel otros virus más jóvenes. Como el VIH, el ébola, la influenza, o los coronavirus (SARS, MERS y SARS-CoV-2). No es un panorama epidemiológico fácil.

Y todo esto sin hablar de la peste negra o bubónica. Esta enfermedad causada por una bacteria, creemos que es medieval, pero todavía existe. De hecho, hace unos meses se confinó una zona entre la frontera de Mongolia y Rusia debido a un par de casos. Por desgracia, se trata de una enfermedad infecciosa endémica en países como Mongola, Congo o Madagascar. Aunque en el pasado fue una enfermedad que aparecía y desaparecía, dejando a su paso cadáveres e incluso tumbando sociedades enteras, como la del Egipto medieval, señala la profesora asociada.

El fin de la pandemia

De hecho, Varlik explica que un tercio de las muertes mundiales son a causa de enfermedades infecciosas. "Y la mayoría de las cuales ocurren en el mundo en desarrollo", apunta.

"Hoy, en una era de viajes aéreos globales, cambio climático y perturbaciones ecológicas, estamos constantemente expuestos a la amenaza de enfermedades infecciosas emergentes mientras seguimos sufriendo enfermedades mucho más antiguas que siguen vivas y sanas", comenta Varlik.

Todo esto solo nos lleva a una conclusión: con o sin vacuna; con o sin un tratamiento eficaz contra la COVID-19, todo apunta a que el SARS-CoV-2 ha venido para quedarse. "La mayoría de las enfermedades infecciosas llegaron para quedarse", concluye la profesora.

El fin de la pandemia podría no producirse nunca. Aunque sí que es cierto que, por ejemplo, la peste negra daba ciertos respiros a la población. Iba y volvía, pero durante ciertos tiempos se podía hacer una vida más o menos normal. Y esto es lo más probable que ocurra. El SARS-CoV-2 se convertirá en endémico, como la peste, o en estacional, como la gripe, e irá apareciendo por brotes.

Quizás la COVID-19 nos acompañe durante mucho tiempo, aunque es algo que por el momento no podemos asegurar. Ya hemos conseguido erradicar la viruela, puede que el SARS-CoV-2 sea el siguiente... Aunque lo que la historia nos dice es que probable nunca se marche. Pero todo dependerá de cómo se luche contra ella.