Autor: Anna Medaris Miller.

Las personas con déficit de vitamina D sin tratar, es decir, menos de 20 nanogramos por mililitro, podrían tener casi más del doble de posibilidades de contraer COVID-19 que aquellas que tienen niveles suficientes de la vitamina del sol, según ha descubierto un pequeño estudio publicado este jueves en la revista científica JAMA Network Open.

Los hallazgos de otros estudios ya habían vinculado bajos niveles de vitamina D con cuadros más graves de coronavirus e incluso un mayor riesgo de fallecimiento por esta afección, aunque no existen aún evidencias de que esta vitamina pueda prevenir o curar la enfermedad.

La investigación, llevada a cabo por el Centro Médico de la Universidad de Chicago, ha examinado a un total de 489 personas que fueron sometidas a test de coronavirus y previamente habían medido sus niveles de vitamina durante el año.

"La vitamina D es importante para las funciones del sistema inmune y los suplementos han demostrado con anterioridad disminuir el riesgo de infecciones en el tracto respiratorio", ha afirmado el doctor David Meltzer, autor principal del estudio y jefe de medicina hospitalaria en el Centro Médico de la Universidad de Chicago en un comunicado de prensa. "Nuestro estudio estadístico sugiere que esto podría ser cierto en la infección por COVID-19."

Son necesarias más investigaciones para poder comprender mejor si existe una relación causa-efecto entre la administración de vitamina D y un menor riesgo de contagio de coronavirus, según reconocen Meltzer y su equipo.

Los futuros hallazgos podrían ser especialmente beneficiosos para la población afroamericana e hispana, que tienen mayor riesgo de déficit de vitamina D y también muestran casos más graves de COVID-19 en países como Estados Unidos.

"Comprender si tratando la deficiencia de vitamina D cambia el riesgo de COVID-19 podría ser de gran importancia a nivel local, nacional y mundial", ha declarado Meltzer en el comunicado. "La vitamina D es barata, generalmente muy segura de tomar y se puede escalar ampliamente".

La vitamina D fortalece la capacidad del cuerpo para combatir los virus, pero no es la panacea y un exceso puede ser peligroso
Cómo la vitamina D afecta el riesgo y la gravedad de infección por coronavirus ha sido un tema de interés para investigadores y profesionales de la salud desde el inicio de la pandemia.

Un estudio italiano descubrió el pasado mes que, después de 10 días de hospitalización, alrededor de la mitad de los 42 pacientes con déficit grave de vitamina D fallecieron, mientras que solo el 5% de los pacientes con niveles normales perdieron la vida.

Otra investigación internacional señala que niveles altos de vitamina D se correlacionan con enfermedades más leves y que los países en los que los niveles medios son más altos también tienden a tener tasas más bajas de muertes por COVID-19.

Este vínculo tiene sentido porque se sabe que este compuesto fortalece la capacidad del cuerpo para combatir los virus y puede ayudar a reprimir las tormentas de citocinas, cuando el sistema inmunológico reacciona de forma exagerada a una invasión viral: algo que afecta a muchos pacientes con cuadros graves de COVID-19.

Pero otras variables podrían entrar en juego: por ejemplo, aquellas personas que viven hacinadas o quienes trabajan durante muchas horas en interiores realizando trabajos esenciales son menos propensas a obtener los niveles suficientes de vitamina D del sol, y tienen, a su vez, más probabilidades de estar expuestos al coronavirus.

Aun así, conseguir suficiente vitamina D —aunque no demasiada— ya sea a través de la luz solar, los suplementos o ciertos alimentos como el pescado azul, es importante no solo por su posible protección frente al coronavirus, también para la salud en general.

Los déficits de este compuesto también están relacionados con enfermedades cardíacas, diabetes, trastornos del sistema inmunológico, ciertos tipos de cánceres y problemas óseos como la osteoporosis.

Este artículo fue publicado originalmente en Business Insider