Raised by Wolves series
– Sep 17, 2020, 10:00 (CET)

La incursión del cine en la televisión: ocho series de grandes directores

We Are Who We Are, de Luca Guadagnino, es la más reciente incursión de reconocidos directores de cine en la televisión, pero por supuesto no es la primera y sin duda no será la última de lo que se ha convertido en un afortunado experimento entre medios que eleva la calidad de las producciones en la pantalla chica a una nueva dimensión. Bienvenido a la época de los mundos privados de los realizadores más conocidos y celebrados.

Con su aire nostálgico y refinado, la serie We Are Who We Are es una mirada a la adolescencia, el tránsito hacia la vida adulta y la belleza de los últimos años de la ingenuidad a través de la interpretación elegante de Luca Guadagnino de lo cotidiano y lo anecdótico.

Convertido para la ocasión en showrunner de lujo para la producción de HBO, el realizador italiano brinda un inconfundible aire melancólico a la historia: los personajes atraviesan una Italia soleada y primaveral, en medio de grandes discusiones sobre la vida, la trascendencia y el futuro como una búsqueda de la identidad. Mientras todo lo anterior ocurre, la cámara del director crea una visión de ensueño de paisajes de extraordinaria belleza, a la vez que convierte a sus personajes en metáforas sobre el amor, la desesperanza y el sufrimiento trágico.

Si todo lo anterior te parece familiar, por supuesto estás recordando varias de las grandes secuencias que hicieron un clásico instantáneo a Call me by your Name (2017), la producción de Guadagnino que explora el primer amor, la identidad y la sexualidad con el mismo tono onírico, radiante e intelectual de We Are Who We Are.

Ambas visiones sobre la juventud y sus transformaciones llevan la impronta del director, pero en especial, esa versión dolorosa y sofisticada sobre los secretos del espíritu de la época, que se ha convertido en un sello en la filmografía del director. En su versión televisiva, Guadagnino conserva su buen tono y ritmo, además de su sentido estético, lo que convierte a la serie de HBO en quizás uno de los sucesos televisivos de la temporada.

Pero la llegada de la obra de Guadagnino a la televisión no es, por supuesto, el primer intento de un reconocido director de crear un mundo privado en la televisión. Te contamos algunas de las experiencias más recientes sobre la forma en que el mundo del cine interactúa con el televisivo y, sobre todo, la forma en que ambos lenguajes se completan entre sí. Una mezcla curiosa y la mayoría de las veces, exitosa, que lleva a la televisión a un nuevo y asombroso nivel.

Grandes series para todos los gustos

Raised by Wolves, con la producción de Ridley Scott

Scott es un director obsesionado con varios temas específicos que ha desarrollado por años en el cine: desde la búsqueda de respuestas a las grandes preguntas existenciales del género humano, hasta su necesidad de reflexionar sobre la naturaleza de la conciencia y la existencia misma, el director ha dedicado buena parte de su filmografía a la exploración de la incertidumbre a través de la ciencia ficción.

Raised by Wolves, la serie que produce para HBO Max, reflexiona sobre la misma perspectiva sobre el misterio de la vida: su mirada sobre la inteligencia artificial, el miedo al porvenir, la lucha entre el pensamiento científico y religioso, hasta reflexiones filosóficas sobre el misterio de la vida, crean el marco perfecto para que el director pueda llevar a la televisión sus complicadas obsesiones.

Raised by Wolves es el resumen de todo lo planteado por Scott en Prometheus (2012) y Alien: Covenant (2017) como si fueran series, lo que sugiere que de una u otra manera, la serie completa los sesudos argumentos del director en ambas producciones, ahora con mayor tiempo para profundizar en sus extraños planteamientos. ¿Lo logrará?

Mindhunter, con la producción de David Fincher

A Fincher le obsesiona la mente criminal y nadie lo duda a estas alturas, pero quizás sea Mindhunter (su aclamara serie para Netflix con dos temporadas y una posible cancelación a cuestas), la que mejor refleje la obsesiva mirada del director sobre el método, el comportamiento y la forma en que actúa un asesino en serie.

Si en Seven (1995) y Zodiac (2007), la condición sobre el mal y la violencia se desgranaban a través de escenas de asombroso impacto visual, en Mindhunter el recorrido se concentra en comprender el comportamiento psicópata mediante la observación científica, lo que permite al director jugar con la atmósfera y la sensación de constante amenaza.

Considerada por la crítica una pequeña obra maestra del género, la serie sorprendió por su ritmo cuidadoso y su pulcro apartado visual.

The Young Pope y The New Pope, de Paolo Sorrentino

Paolo Sorrentino ha confesado más de una vez tener un extraño sentido del humor, lo que demostró con enorme destreza argumental y visual en sus películas Il divo (2008), Questo deve essere il posto (2011) y La grande bellezza (2013).

En 2016, su serie para Sky Atlantic, HBO y Canal+ The New Pope su percepción sobre la belleza, la falibilidad de la naturaleza humana y el dolor espiritual, se hizo más evidente que nunca. Desde su mirada burlona sobre la religión, hasta la magnífica herejía de convertir al joven y atractivo Pío XIII (Jude Law) en una carismática figura con aires de estrella de rock, la serie es toda un extraño recorrido simbólico por la fe, el miedo, el dogma y al final, los motivos misteriosos y ulteriores de la creencia.

Como si todo lo anterior no fuera suficiente, en la segunda temporada, Sorrentino lleva la fórmula al siguiente nivel: con John Malcovich como Pope John Paul III y el Vaticano sumido en el caos, su versión sobre la fe y la búsqueda de la beatitud se ha convertido en una prueba de la codicia y la ambición en el corazón de los hombres. Todo claro, en medio de una estupenda banda sonora y una cualidad visual onírica. ¿Podíamos esperar menos de Sorretino?

Boardwalk Empire, producida por Martin Scorsese

El mundo del crimen es el lugar favorito de Scorsese y esta adaptación del libro Boardwalk Empire: The Birth, High Times, y Corruption of Atlantic City de Nelson Johnson demuestra hasta que punto el director tiene un fino olfato para analizar las complicadas relaciones de poder en el bajo mundo, pero sobre todo, las infinitas graduaciones del mal que se esconden en la oscuridad de los hombres.

En este caso, Enoch “Nucky” Thompson (personaje basado influyente político del mismo nombre) es también la encarnación de la dualidad entre el bien y el mal contemporáneo, que Scorsese analiza en los años de la ley seca en pleno Atlantic City (Nueva Jersey) durante el período de la ley seca desde 1920 hasta 1930. Como si tratara de la conclusión de varias de sus películas más conocidas, Scorsese recorre los subterfugios del poder con ojo cuidadoso y en especial, una crítica versión sobre la ley en tiempos de crisis.

Trollhunters, producida por Guillermo del Toro

Al director mexicano se le suele llamar hacedor de monstruos por una buena razón: sus criaturas -a menudo aterradoras y peligrosas — suelen ser también profundamente hermosas y simbólicas. Con su poder para la evocación y su tono decandente, la filmografía de Del Toro es una colección de historias extraordinarias, en la que la cualidad monstruosa es con frecuencia, una búsqueda del misterio en el espíritu humano.

Trollhunters no es la excepción: la fábula de Netflix, que cuenta ya con tres temporadas es un recorrido por varias de las obsesiones favoritas de realizador y también, un extraño camino del héroe que permite a Del Toro explotar sin límites su vocación por la fantasía y lo extraordinario.

Considerada una de las mejores series de animación de los últimos años, es también una historia sensible que profundiza en temas tan duros como la pérdida, el duelo, el miedo, el amor y la fragilidad de los ideales. ¿Un dato curioso? El actor Kelsey Grammer ganó un Emmy por su interpretación de Blinky, el sabio troll, centro de sabiduría de toda la trama.

A Very English Scandal, producida y dirigida por Stephen Frears

Esta miniserie de tres capítulos es la depuración de los temas favoritos de Frears: el poder, la influencia, los secretos y las pequeñas perversiones de las grandes figuras históricas, tópicos en los cuales reflexionó de manera brillante en Dangerous Liaisons, (1988) y The Queen (2006).

Pero en A Very English Scandal, la cuestión va un poco más allá: la adaptación del libro del mismo nombre de John Preston, que a su vez ficciona el famoso escándalo que sacudió Inglaterra, es una mirada curiosa al lado oscuro de nuestra cultura, con una cuidada reflexión sobre la naturaleza del mal moderno y la tentación del pecado.

La historia de cómo el miembro el parlamento Jeremy Thorpe (Hung Grant), fue juzgado (y después absuelto) por conspirar para asesinar a su antiguo amante, Norman Scott (Ben Whishaw) es un recorrido por la cultura británica y sus lugares secretos, además de una gran broma opulenta sobre la moral del país. Toda una intriga en tres actos que Frears recrea con la dureza de una broma macabra y cruel.

The Eddy, producida por Damien Chazelle

La mayoría de las películas de Chazelle son un recorrido por la música y el mundo que le rodea y la serie The Eddy (Netflix) es la quintaesencia de esa percepción.

Con su brillante apartado musical pero en especial, su considerable interés por desgranar la vida y dolores de quienes asumen la música como una experiencia cuasi orgánica, The Eddy es una combinación de drama, con algo más esencial y misterioso. Mientras el jazz retumba en las paredes de un club francés, Chazelle sostiene una historia llena de pérdida, dolor y una profunda aspiración por la belleza, muy parecida a la mayoría de sus obras cinematográficas.

Twin Peaks, producida y dirigida por David Lynch

El clásico icónico del director es el magma de todas las reflexiones surrealistas y levemente delirantes que ha plasmado en buena parte de su filmografía: la serie reflexiona con atención en la misma percepción de la realidad escindida que ya mostró en Eraserhead (1977) y Blue Velvet (1986), para crear algo tan inclasificable que aun desconcierta por su cualidad inexplicable.

En el 2017, la serie obtuvo una tercera e inesperada temporada, que profundizó en los ya clásicos temas del director, pero además, creó un ejercicio de metalenguaje e implicaciones sobre la desestructuración del lenguaje visual y narrativo, que todavía sorprende a críticos y medios especializados.

Para Lynch, la serie es una forma de extender sus personales búsquedas acerca de la flexibilidad de lo visual y lo argumental en formas por completo nuevas y Twin Peaks, con su aire rupturista, asombroso y aterrador, es quizás el mayor ejemplo de la máxima aspiración artística de su director.