Dormir es un gran placer, pero también una necesidad esencial para el buen funcionamiento de nuestro organismo. De media se aconseja que una persona duerma entre 7 y 9 horas. Si durante periodos largos se alteran estas cifras pueden aparecer problemas, tanto a nivel físico como psicológico. Por ejemplo, un buen descanso es necesario para reducir los niveles de estrés, fijar los recuerdos necesarios o tener una buena salud cardiovascular. Desgraciadamente, muchas personas tienen que lidiar con un insomnio que les impide alcanzar estas horas de sueño. Puede deberse a muchas razones, desde el estrés del día a día hasta sus creencias religiosas. Esto último puede parecer disparatado, pero es lo que se discute en un artículo reciente, que concluye que los ateos duermen mejor.

Lo que no consiguen explicar en este trabajo, recién publicado en la revista Sleep, es la razón por la que parece darse este curioso fenómeno.

Los ateos duermen mejor y también los agnósticos

Los autores de este estudio, procedentes de la Universidad de Baylor, utilizaron datos procedentes de la Encuesta de Religión de Baylor, cuyos participantes habían respondido una serie de preguntas acerca de sus hábitos religiosos. Entre ellas, figuraban también algunas cuestiones relacionadas con sus rutinas de sueño, por lo que se podía comprobar si había alguna relación. Y así fue.

Para que la muestra fuese suficientemente representativa, tanto los ateos como los agnósticos se cuantificaron en un solo grupo. Al otro lado, se situaron los que sí aseguraron tener alguna creencia religiosa. Estos últimos se dividieron en dos grupos, los católicos y los bautistas. No había una cantidad suficiente de personas de otra religión para poder hacer un estudio estadísticamente significativo. En total, fueron 1.501 las personas que participaron en el estudio.

Entre ellas, observaron que los agnósticos y los ateos duermen mejor, pues concretamente un 73% tenían patrones de sueño por encima de las 7 horas. En cambio, esto solo ocurría con un 63% de los católicos y un 55% de los bautistas.

¿A qué se debe?

Aunque parece contradictorio, de la encuesta se extrae también que aquellos participantes que dormían más de siete horas creían que tenían una probabilidad mayor de ir al cielo. No obstante, esta percepción no estaba relacionada con la capacidad para conciliar el sueño, de ahí que no hubiese una mayor cantidad de creyentes entre quienes dormían mejor. En definitiva, las personas sin creencias religiosas establecidas tienen más facilidad para dormir; pero, ¿por qué?

Esto es algo a lo que, al menos de momento, no han podido responder los investigadores. Por ahora, su teoría es que un sueño adecuado aporta mayores dosis de optimismo, de ahí las creencias sobre ir al cielo entre los religiosos. Pero la razón por la que los ateos duermen mejor no está clara. Suele decirse que para conciliar el sueño es importante tener la conciencia tranquila. ¿Significa esto que quienes no creen en nada acallan mejor a su conciencia? Se necesitarán más encuestas y más investigación para responder a esto. Para empezar, según los propios autores, debería ampliarse la muestra repitiendo el procedimiento en otros países, con personas de otras creencias, pues este solo incluye estadounidenses con dos religiones concretas.

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