Gracias a la mejora experimentada en las estrategias de detección, tanto en España como en otros países, cada vez son más los casos leves o asintomáticos de coronavirus que se detectan. Mientras que en la primera ola se diagnosticaron principalmente los pacientes más graves, ahora son muchos más los enfermos que obtienen resultados positivos en las pruebas.

Esto ha llevado a dos concepciones que pueden generar una peligrosa y falsa sensación de seguridad. Por un lado, hay quien cree que el virus se ha debilitado y que ahora es mucho menos grave. Esto no es cierto. Simplemente, ahora hay más diagnósticos. Por otro lado, el aumento en la detección de asintomáticos lleva a algunas personas a pensar que en realidad la enfermedad no es para tanto. Sin embargo, tenemos casos de sobra para comprender que, si bien es importante evitar el pánico, sí que debemos tener respeto hacia la situación y tomar las medidas adecuadas. Porque sí, sí es para tanto. Y por si todo esto fuese un poco, un nuevo estudio, publicado hoy en PLOS Medicine, de la mano de científicos de la Universidad de Berna, establece que el porcentaje real de personas sin síntomas es mucho menor de lo que creemos.

¿Asintomáticos de coronavirus o presintomáticos?

Desde los inicios de la pandemia hemos visto numerosos ejemplos por los que una persona puede creer que es asintomática sin serlo.

Para empezar, los síntomas pueden ser tan leves que el paciente sea incapaz de distinguirlos. Por otro lado, pueden darse casos más graves, pero igualmente indetectables, al menos en un inicio. Es por ejemplo el caso de las personas que, aun sin percibir falta de aire, muestran un claro deterioro en sus pulmones en una radiografía de tórax. Esto fue, de hecho, tratado el pasado mes de abril en un estudio sobre los pasajeros del crucero Diamond Princess.

También se han dado casos de personas que no han experimentado síntomas, pero más tarde han desarrollado patologías provocadas por el virus. Este podría ser el caso del joven alemán que recientemente fue diagnosticado con una diabetes, posiblemente por el ataque del virus a las células del páncreas.

Más allá de eso, lo que plantean los autores de este nuevo estudio es la posibilidad de que los pacientes que en un principio se diagnostican como asintomáticos de coronavirus acaben desarrollando síntomas más tarde. Todo eso sin cambiar la clasificación.

Los pasos del estudio

Para comprobar si esto es posible, los autores del estudio analizaron una base de datos de pacientes de COVID-19 registrados entre marzo y junio de 2020. A continuación, desgranaron 79 estudios en los que se informan datos experimentales de 6.616 pacientes. De todos ellos, 1.287 informaron ser asintomáticos de coronavirus.

El estudio posterior de estas personas determinó que muchas de ellas finalmente desarrollaron síntomas más o menos graves. Teniendo este dato en cuenta, calculan que el porcentaje de asintomáticos se encuentra en torno al 20%. Esta es una cifra mucho más baja que el 50%-60% que están informando las autoridades sanitarias de algunos países.

Esto apunta a la importancia de la transmisión presintomática en la expansión de la enfermedad y saca a la luz la necesidad de adaptar las estrategias de salud pública.

Es un dato importante, que muestra que, como ya hemos visto tantas veces con esta enfermedad, las cosas a menudo no son como creemos. Por eso este virus parece “experto” en romper nuestros esquemas.

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