El Gobierno de España da el visto bueno al despliegue de redes 5G por parte de los fabricantes chinos. No habrá veto particular a ellos, como Huawei, aunque sí una petición de garantías de seguridad y privacidad. Así lo transmitió Pedro Sánchez a Yang Jiechi, mandatario de Asuntos Exteriores del Partido Comunista de China, el pasado jueves.

La exigencia, recogida por el medio digital El Diario, explicita la necesidad de mantener "las máximas condiciones de seguridad tecnológica, acceso a los datos, autonomía y privacidad" en el despliegue 5G por parte de empresas Chinas.

En estas se hace referencia por supuesto a Huawei, el todavía mayor proveedor de este tipo de infraestructura a nivel global y que cuenta, de acuerdo a los expertos, con la delantera a nivel tecnológico –y económico–. Pero también a ZTE, el segundo fabricante chino que también participa en el despliegue de redes de telecomunicaciones para varias operadoras españolas.

En estos términos, el Gobierno se encomienda a la auditoría realizada por Bruselas, que no habría encontrado pruebas de las sospechas de puertas traseras en su equipamiento, sin hacer una evaluación independiente y propia de ningún tipo. Esta propondría, no obstante, toda una serie de medidas de mitigación de riesgo para blindarse ante posibles amenazas de ciberseguridad sobre las redes 5G.

El 5G 'Made in China' en las telecos Españolas

Se distancia así España de la postura tomada por Reino Unido. Allí, recientemente Boris Johnson tomó la ruta sugerida por Estados Unidos, bloqueando el despliegue futuro de esta tecnología y forzando la eliminación del existente antes de 2027.

En España, Huawei participa en el despliegue del 5G de varias operadoras. Esta comenzó con el del denominado core de la nueva generación para Telefónica, quien anunció a primeros de año que prescindiría de ella en adelante. Esta misma semana, Movistar daba un paso adelante y prometía un inmediato y ambicioso despliegue, cubriendo al 75% de la población antes del fin de 2020. Este se haría sobre la instalación de equipos de origen europeo, con Ericsson y Nokia a partes iguales, según Invertia.

Recientemente también supimos que tanto Orange como MásMóvil realizarían un encendido inminente de sus redes 5G, que llegaría tan pronto como este mismo mes. Se estima que en torno al 40% del despliegue de redes móviles en Europa está firmado por compañías de origen chino. En el caso de Vodafone España, un 30% de correspondería a Huawei.

Permiso concedido, ¿certeza y capacidad?

El tiempo apremia en torno a las decisiones sobre el despliegue del 5G. Si bien es cierto que ya a comienzos de 2019 vimos el despliegue de los primeros terminales con esta conectividad, este era algo prematuro. Es ahora cuando comenzamos a una propuesta mucho más capilar y en varios tramos de precio. En torno al próximo mes se espera que Apple haga también su parte y presente hasta cuatro nuevos modelos de iPhone con esta conectividad, aumentando fuertemente la disponibilidad de estos equipos.

No obstante, el tiempo no parece correr a favor de Huawei. Este fabricante aguanta un duro veto sobre sus hombros que no afecta únicamente a sus móviles. Y es que con la restricción estadounidense a la fabricación de chips por parte de sus socios principales y, a pesar de un gran intento de acopio antes de que esta entre finalmente en acción el 15 de septiembre, se esperan problemas también en la línea de telecomunicaciones del gigante chino.

En este sentido, la presencia de equipamiento de origen chino en el despliegue final del 5G en España y el resto de Europa va íntimamente vinculada a la incertidumbre. De no resolverse el veto impuesto por Estados Unidos favorablemente –y relativamente pronto–, la aprobación por parte del Gobierno Español podría valer para muy poco. Se espera que una cobertura poblacional similar a la que hoy cuenta el 4G en el territorio español se alcance hacia 2024 con el 5G.