Vuelta al cole y coronavirus
– Ago 22, 2020, 12:30 (CET)

Sin recursos o amigos… todo lo que un curso a distancia le ‘robaría’ al alumnado

Los profesores afirman que la vuelta al cole es necesaria para los alumnos, pero apuestan por un regreso seguro a las aulas.

Los profesores piden un nuevo curso escolar lo más normal posible, eso sí se quejan de que todavía no están muy claras las medidas de seguridad para niños y adultos. El próximo 27 de agosto habrá una reunión entre las comunidades y el Gobierno para terminar de perfilar la vuelta al cole tras un curso 2019-2020 atípico debido al coronavirus. Sin embargo, ¿cómo puede afectar a los alumnos un nuevo curso semipresencial o a distancia?

En Hipertextual hemos hablado con Carlos Alameda, profesor de educación especial, y Rosa Anguita, profesora de cuarto de primaria en el colegio Lumen. Alameda y Anguita nos han contado cómo han vivido este curso y qué puede suponer a los alumnos de primaria y la ESO volver a pasar por una educación semipresencial o a distancia.

Ambos profesores coinciden en que desde que se cerraron los colegios, el curso ha sido "muy duro" para todos. Y que ha afectado al rendimiento de los menores, pero también porque para ellos las relaciones con sus iguales son muy importantes. "Si tenemos que empezar el curso de forma telemática, tenemos a los alumnos muy descolgados y a las familias muy desmotivadas. No nos es propicia la situación, no nos va a beneficiar de ninguna manera", afirma Anguita.

Vuelta al cole, sí

Los alumnos de Bachillerato o incluso de tercero o cuarto de la ESO podrían tener un curso semipresencial, pero el resto de alumnado no. Y menos los de educación especial, según explica Alameda. "En mi opinión, les ha afectado mucho el curso a distancia y el confinamiento a su rendimiento. Porque pierden mucha interacción con otros alumnos y con el profesor. Son alumnos que requieren también que el profesor sea un poco redundante en lo que les explica para que les quede un poco más claro", señala.

De hecho, Alameda cuenta que tiene que trabajar con cada alumno de una forma distinta y eso, durante el confinamiento, ha sido mucho más difícil. Por ejemplo, "a un alumno con déficit de atención o hiperactividad, en clase más o menos le puedes guiar, le haces una lista de logros. Él va avanzando, va consiguiendo cosas, se siente bien... Y aunque tú lo lleves al online, que yo lo he hecho, les cuesta más. Porque no ven tan palpable el logro y les cuesta seguir el ritmo que ellos llevaban", cuenta. "Ojalá se pudiera dar clase presencial con medidas que garanticen la seguridad", añade Alameda.

"Algunas madres de mis alumnos me han pedido que llame a sus hijos, me decía “por favor, llámalo que está muy mal, a ver si puedes animarlo que no quiere ni despertarse”. He tenido que llamar a sus casas o hacer videollamadas con ellos", cuenta Anguita. "Ojalá en septiembre empecemos normal. Ha sido muy duro para ellos y para nosotros", señala.

Sin recursos

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Si una cosa ha enseñado a los profesores 2020 es que no todos los alumnos tienen los mismos recursos tecnológico en casa. Desde alumnos a los que no les llega Internet a sus domicilios hasta aquellos en los que solo cuentan con un ordenador para toda la familia.

"Yo pensaba que España era un país en el que había una cierta capacidad de conexión y me he dado cuenta de que vamos muy, muy retrasados. El tema de las zonas rurales es terrorífico", comenta Alameda. "Al principio nos encontramos que había padres muy preparados a nivel de informática, bajar PDFs, etc. Y, por otra parte, nos encontramos con padres que no tenían ni ordenador, que han ido siguiendo las clases con móvil, han ido haciendo lo que han podido", señala Anguita.

Uno de los alumnos de Alameda, cuenta él a través del teléfono, solo podía usar el ordenador por las noches. "Sus padres lo usaban para trabajar por las mañanas, su hermana para estudiar por las tardes y él solo podía cogerlo algunas las noches", explica. Aún así, este alumno hizo todo lo posible por no descolgarse de las clases.

En la experiencia con la falta de recursos también coincide Anguita. "He tenido niños que, por ejemplo, se han ido con los abuelos pensando que no iba a durar mucho el confinamiento y entre que los abuelos no sabían y que no tenían wifi, tenías que estar muy encima de ellos", comenta desde el otro lado de la línea. "He llegado a trabajar diez, doce o quince horas. Con el móvil todo el día, llamando a los alumnos, haciendo videollamadas, explicando lo que me preguntasen...", añade.

De hecho, la propia profesora ha pasado el confinamiento sin algunos recursos y, tanto ella como sus hijas, han tenido que apañarse con el móvil. "A mí personalmente, que soy madre, me pilló el confinamiento sin ordenador y sin impresora en casa. Y yo tenía que preparar todo lo del cole con un móvil, que además han usado mis hijas para clase. En mi caso, no sé de otras cosas, pero con el tema móviles soy espabilada y algo de informática sé", por lo que no le ha ido tan mal. Pero cuenta que en algunas familias de su colegio les ha costado más seguir las clases.

La asignatura más complicada, señala Anguita, ha sido inglés. "La mitad de los padres de mi escuela ni siquiera han ido al colegio", apunta. Así que "preparar una clase de inglés y que la hicieran en casa con padres ha sido lo más complicado".

"Me gustaría remarcar que los alumnos han acabado muy desmotivados el curso, han terminado asqueados tanto los alumnos como los profesores y los padres. Incluso yo, que soy madre, he terminado hasta las narices", comenta. "Había que luchar con los niños porque ya no querían ponerse a trabajar. Es como lo típico que dicen muchas madres: "Se lo dice la seño y lo hace en el momento, se lo digo yo y no me hace ni caso”. Pues eso durante muchos meses. Ha sido muy difícil", añade.

Recuperación de los conocimientos 'perdidos'

El coronavirus les ha robado ya un poco más de un trimestre a los alumnos. Tanto Anguita como Alameda apuntan a que los conocimientos no se van a perder. Primero, porque han estado enseñando lo que los profesores creían imprescindible. Y, segundo, porque en el nuevo curso se adaptará el currículum para enseñar esos conocimientos.

Alameda explica que por cada uno de sus alumnos realiza un informe para que el siguiente profesor sepa cómo ha ido el curso anterior y qué puede haber quedado pendiente. Mientras que en el caso de Anguita, en su colegio se han ido organizando a lo largo del confinamiento para dejar de lado los conocimientos que se pueden recuperar. En matemáticas, por ejemplo, siempre se empieza primero con un repaso de lo más importante que se ha dado en el curso anterior y luego se profundiza en los nuevos conocimientos: "Aunque no haya podido dar los decimales en profundidad, porque no los he podido hacer, cuando les toquen los decimales en quinto empiezan con un repaso y, luego, se hace lo del curso. Se va sumando. Y en las lenguas pasa lo mismo", señala.

Relaciones sociales

coronavirus y vuelta al cole
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Pero no todo son los conocimientos. De hecho, para los alumnos es casi tan importante ir a clase como la socialización con sus iguales. "La educación no solo es conocimiento sino también relacionarse", comentó este jueves en rueda de prensa Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad. Tendrán que relacionarse "de otra forma, sí, pero relacionarse", apuntó el epidemiólogo.

Y en eso coinciden, también, Anguita y Alameda. "En clases a lo mejor ves a un alumno que no se calla y, en realidad, le está explicando algo a su compañero. Para ellos relacionarse es muy importante. La interacción es básica, incluso a nivel afectivo", explica a Hipertextual Anguita. Para Alameda, que trabaja con niños con dificultades, ve esto como un problema aún mayor:

"Creo que, como siempre, se establece una diferencia entre los que tienen más recursos y los que tienen menos. Creo que los que tienen más recursos económicos y tienen un ambiente familiar más estable, les cuesta menos mantener relaciones sociables estables y sanas. Y suelen tener buenos referentes porque entre ellos se ayudan a hacer los ejercicios, en el campus... Pero los que tienen dificultades, como mis alumnos, es una pena muy grande. Muchos pierden contacto con compañeros que en realidad son una buena influencia para ellos. Y pierden el contacto porque ya no coinciden ni se ven. Así que vuelven a relaciones que tenían anteriormente y que no les convienen. Y a lo mejor en el lugar en el que estaban con nosotros, en el instituto, tenían compañeros que ya habían superado algunas cosas y que eran un buen ejemplo para ellos. Y no puedes hacer nada, lamentablemente.

La seguridad en el colegio y los institutos

A día de hoy, cada comunidad autónoma tiene sus propias normas, como recoge Maldita.es. Comunidades como Cataluña tendrán un curso semipresencial en los cursos de educación posobligatoria mientras que otros, como Madrid, lo harán desde la ESO.

La mayoría de las comunidades tendrán grupos estables y flexibilización de horarios, además de que será necesaria mantener una distancia de 1,5 metros con otros alumnos y profesores que estén fuera de sus grupos.

El uso de la mascarilla por parte del alumnado en las aulas no será necesario, excepto en Extremadura, y solo se recomienda su uso para interactuar con alumnos y profesores que no estén en el grupo estable. Por su parte, en el caso de los maestros solo la usarán para salir fuera de sus grupos estables. No sucede lo mismo con los profesores catalanes que sí tengan relación con varios grupos de alumnos, que tendrán que hacer uso de ella en todo momento. Lo mismo sucede con los profesores de Cantabria, en este caso todos deberán usarla, sin excepción. El resto, solo cuando no se pueda mantener la distancia física o se interactúe con personas que estén fuera del grupo estable.

La tecnología puede ayudarnos

La empresa BeyondTech, junto con la Fundación CIRCE, ha creado una forma no invasiva -"sin bluetooth ni geolocalización"- de ver "los puntos calientes" en el centro de trabajo o, en este caso, en los colegios, tal y como explica a Hipertextual Gabriel César Jiménez, CEO de la empresa.

"La idea nace del mundo empresarial, de cuando íbamos a entrar en la nueva normalidad. Y Uno de los problemas que nos encontramos eran los focos", explica sobre Safeback2work. Pero es una herramienta que también se puede usar para los centros de educación o para las residencias de ancianos, añade. Ya se ha probado y se encuentra disponible para su venta. Ahora mismo, en México lo está utilizando una petrolera con las personas que se encargan del mantenimiento de una estación petrolífera en alta mar. "Los resultados están siendo muy positivos", afirma.

En el caso de los alumnos, ejemplifica, muchos no solo comparten aula o espacio de recreo sino que, además, van en autobús juntos, comen a la vez o entran a la escuela antes porque sus padres tienen que ir a trabajar. "Imagínate dos alumnos que van juntos al mismo aula y, además, coinciden en el mismo autobús, van al comedor juntos... La posibilidad de que esas dos personas se puedan contagiar entre ellas de COVID-19 es muy alta", indica. "Si yo meto esa información en el aplicativo, este me dice qué niños tienen más relación entre ellos y, por tanto, es más fácil que se contagien entre ellos. Cuanto más expuesto estás, más posibilidades de contagio tienes".

Cuando tienes los nudos visuales de cómo se relacionan tus alumnos (o trabajadores), puedes organizar las aulas mejor, que los grupos de comida sean más pequeños y, así, separar a los niños lo máximo posible. "Esto lo que nos permite es que las posibilidades de brote sea menor". "Es una forma de cambiar hábitos para fraccionar el nodo y que haya cada vez menos conexiones entre los niños", añade el CEO de BeyondTech.

Una vez tienes los datos metidos en el aplicativo y organizas el colegio o la empresa en función al protocolo escogido (por ejemplo, diferentes turnos de entrada a clase o al comedor), este te dice si puede funcionar o no. "Hay un método estadístico detrás, validado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Cátedra de Prevención de Riesgos Laborales de la Universidad de Córdoba, donde dice que el método estadístico que hemos utilizado es correcto. Además, la OMS lo pone como ejemplo de buena praxis a nivel mundial", indica César Jiménez.

No obstante, esta tecnología no puede salvarnos de los brotes. "Eso es incontrolable", afirma el CEO de BeyondTech. Pero, "el sistema está preparado para que, si yo comunico al sistema un brote, automáticamente tengo un listado de personas con las que se ha relacionado el que ha dado positivo. La comunicación es instantánea tanto a salud pública como a la mutua o el seguro, en caso de ser en un ambiente laboral. De esta forma, se procedería a realizar las correspondientes PCR de esas personas", explica.

Los niños no pueden tener un segundo curso atípico, pero para ello tanto el Gobierno como las Comunidades Autónomas tienen que informar de los protocolos que se van a establecer. "No podemos hipotecar la educación de nuestros niños. No puede haber dos generaciones con una educación de peor calidad que las anteriores", afirmó Simón el pasado jueves. Por eso, cualquier ayuda de la tecnología puede hacer que la vuelta al cole sea más segura y tranquila. Para los alumnos, los padres y los profesores. Para que no se pierdan nada de este nuevo (y extraño) curso.