El director Daniel G. Karslake ya tiene cierta experiencia al momento de establecer un diálogo sincero y poderoso con la forma en que la religión influye en la vida cotidiana y, sobre todo, en el seno de las familias. En el largometraje documental de 2007 For the Bible Tells Me So, Karslake habló acerca del poder del dogma religioso en la percepción de la naturaleza social y cultural del hombre contemporáneo, un tema que causó incomodidad al momento de su estreno pero que el director supo sostener sobre un conjunto de correctas interpretaciones y una amplia discusión. Esto convirtió al film en un éxito en el festival de Cine de Sundance de ese año y le llevó a la pre selección del Oscar al año siguiente.

Su nuevo documental, For They Know Not What They Do (2019), tiene un tono más urgente y en especial, una considerable importancia en medio del debate moderno sobre grandes discusiones que involucran la orientación y la identidad sexual. Para la ocasión, Karslake reflexiona sobre la evolución del cristianismo — como dogma y sesgo cultural — sobre el tema de la homosexualidad, pero sin tomar partido ni crear un debate del tema basado en la polémica.

Al contrario, el director toma la sorprendente decisión de convertir su film en un terreno neutral, en que muestra a padres cristianos en una lenta toma de conciencia sobre la influencia de la religión en sus opiniones y puntos de vista, para luego insistir en un discusión sincera sobre la forma en que la fe que profesan necesita ser analizada a través del crisol de lo humano.

For They Know Not What They Do y la importancia del ritmo

Una propuesta semejante (que conlleva difíciles reconciliaciones y reencuentros angustiosos) podría haberse convertido en material de polémica por necesidad, pero For They Know Not What They Do lo evita al entablar relaciones y miradas de profundo interés acerca de cómo la religión puede ser un puente entre padres e hijos, separados entre sí después de años de distanciamiento y en ocasiones relaciones signadas por el juicio y el rechazo. Con un ritmo lento y cuidadoso, la película trata de comprender la forma en cómo el credo puede dejar de ser un obstáculo en la comunicación y convertirse en un vínculo de unión de enorme poder intelectual.

No se trata por supuesto de un tema sencillo y Karslake no se decanta por una versión consumible: su documental está enfocado en las tragedias que puede provocar situaciones límites dentro del seno de familias ultrarreligiosas. Se trata de un tema que se toca poco y mucho menos de manera pública. El documental abarca desde padres cuyos hijos han muerto después de ser expulsados del hogar paterno al revelar su sexualidad, hasta la manera en que las familias con creencias religiosas ortodoxas intentan sobrellevar el duelo ante situaciones semejantes.

En conjunto For They Know Not What They Do es una mirada consistente de la religión como elemento catalizador de las opiniones y sin duda, un recorrido doloroso sobre los procesos privados entre parientes, que deben afrontar el choque inevitable de sus creencias y estilos de vida.

Sin conclusiones, esa es su clave

Karslake muestra las infinitas aristas de un tema semejante y también toma la decisión de no ofrecer conclusiones morales acerca de las situaciones que muestra: desde la muerte del hijo de una pareja evangélica hasta la forma en que otra intenta comprender el uso de los textos religiosos como un método de segregación y sobre todo, de violencia. Para el director parece de considerable importancia, integrar a la narración del film, la forma en que en la actual norteamericana conservadora, el dogma religioso es de considerable importancia y de hecho, es usado como herramienta de segregación y discriminación.

Una propuesta semejante — y en especial, en una época en la que la polémica alrededor de temas morales es inevitable — puede convertirse en una instantánea cultural y Karslake lo sabe. La percepción del director sobre el tema religioso, pasa además por un análisis desprejuiciado de lo político, la forma en que las creencias conservadoras signan los sistemas judiciales y legales en formas cada vez más peligrosas.

La edición del documental hace que su dinámica interna se conecte de manera directa con la información de un mundo sacudido por un tipo de agresión invisible: mientras la estructura principal del documental muestra la forma en que la normalidad en el seno de familias ultraconservadoras se sacude al descubrir la orientación sexual de sus hijos, también incluye imágenes y trozos de información de mensajes homofóbicos y transfóbicos latentes en el discurso político actual. Tanto una versión de la realidad como la otra se superponen en un discurso que insiste en un llamado urgente a la compasión, la empatía y la tolerancia sin llegar jamás al sermón moral.

También, por supuesto, Karslake analiza el hecho de lo divino — o su concepción cultural — como algo más poderoso de lo que puede suponer una sociedad tan cínica como la contemporánea. La religión y sus connotaciones tienen una importancia capital en el substrato del film y el director no permite que el espectador lo olvide. Desde los emocionantes testimonios de padres e hijos — separados y reunidos en mitad de diatribas espirituales cada vez más duras — hasta un final que llega a la redención, For They Know Not What They Do es una búsqueda de significado sobre lo que creemos abstracto, pero en realidad tiene un valor sustancial en la vida cotidiana.

Con su tono conmovedor firme es un recorrido descarnado por lo que se esconde debajo del ataque y el rechazo a las minorías a través de la excusa de discursos morales, el director logra sostener el film sobre una idea mucho más valiosa y extraña: la mirada hacia la diferencia desde una punto de vista más profundo y enaltecedor de lo que suele ser usual en el cine. Quizás, su mayor logro.