Se ha hablado mucho sobre epidemias víricas en este 2020. Por supuesto, la más conocida es la del SARS-CoV-2. Como para no serlo. No obstante, los brotes africanos de ébola apenas dejan tregua desde que uno acaba hasta que empieza otro, el sarampión está llegando a cifras preocupantes en este mismo continente y una gripe porcina con potencial pandémico ha hecho saltar las alarmas chinas. Apenas llevamos medio año recorrido y las plagas y los brotes víricos siguen apareciendo por todo el mundo. Uno de estos brotes es el generado en Estados Unidos por el virus RHDV-2, más conocido como ébola del conejito.

En realidad, dada la apariencia apocalíptica de este 2020, nos empeñamos en ver algo nuevo en cada noticia. Sin embargo, muchas de estas situaciones ya se han vivido con anterioridad, en momentos en los que las desgracias se encontraban algo más diluidas. Es el caso de este virus; aunque, ciertamente, está causando verdaderos estragos en siete estados del país norteamericano.

¿Qué sabemos del ébola del conejito?

Si bien el RHDV-2 no tiene ningún parentesco con el ébola, se le conoce como ébola del conejito por causar en estos roedores unos síntomas parecidos.

RHD son las siglas en inglés de “enfermedad hemorrágica del conejo”, pues antes de provocarles la muerte causa potentes hemorragias a los animales.

Afecta principalmente al hígado y el bazo y actúa rápidamente, con un periodo de incubación de tres días, tras los cuales la muerte, que se da de media entre un 70% y un 100% de los casos, aparece en muy poco tiempo. De hecho, si bien algunos muestran debilidad y falta de apetito, otros no manifiestan ningún síntoma antes de empezar las hemorragias. Otros mueren abruptamente y apenas se distingue la causa del fallecimiento por nada más que un hilo de sangre saliendo de su nariz.

Se describió por primera vez en China, hace 35 años, y desde entonces se ha extendido por casi todos los continentes.

Golpe a Estados Unidos

El ébola del conejito empezó a extenderse por Estados Unidos en 2018, con un brote detectado en Ohio. Un mes más tarde, aparecería otro en Arizona y Nuevo México, aparentemente sin ninguna conexión.

Por eso, no se trata de una enfermedad nueva para los criadores de conejos estadounidenses. Sin embargo, esta vez ha ocurrido algo nunca visto en este país, ya que también se ha detectado en liebres y conejos silvestres.

Este año, apareció otra vez en Nuevo México, donde se infectaron casi 500 animales entre marzo y junio. Más tarde se extendería por Arizona, California, Colorado, Nevada, Utah, Texas, y algunas zonas del oeste de México.

Según ha explicado un veterinario del estado de Texas al medio de noticias The Cut, la enfermedad se ha extendido a gran velocidad, e incluso se ha dado el caso de un lugar en el que se diagnosticaron 200 conejos y todos murieron entre el viernes por la tarde y el domingo. En general, la mortalidad está siendo del 90%, tanto en animales silvestres como domésticos. Y lo peor es que, al ser tan contagioso, se está procediendo a sacarificar incluso a los que están sanos, si han estado en contacto con conejos enfermos.

La sorprendente resistencia del ébola del conejito

Esto último se debe a que se trata de un virus altamente resistente. Se ha comprobado que puede vivir durante tres meses a temperatura ambiente y al menos una hora a 122ºC. Además, no se puede matar por congelación.

Los pocos conejos que sobreviven contienen una carga viral infecciosa durante dos meses, por lo que se convierten en un peligro para sus compañeros. Además, este contagio se puede generar de múltiples formas, por contacto tanto con pelo como con fluidos, incluyendo orina, heces y secreciones respiratorias.

No es contagioso para humanos ni para otros animales, pero estos pueden servir como vectores, por ejemplo al quedar el pelo enganchado en la ropa. Incluso los insectos que pican a los conejos o se posan sobre ellos pueden ayudar a transmitir el ébola del conejito.

Afortunadamente, existe una vacuna, pero está siendo poco accesible en Estados Unidos. Al no ser una enfermedad frecuente en este país, no disponen de dosis suficientes y deben pedirlas a otros países, como Españ. Aquí se dio el primer brote en 2011 y desde entonces se han detectado otros en prácticamente todas las comunidades autónomas, tanto en animales silvestres como domésticos.

Todo el mundo está desesperado por obtener la vacuna contra el coronavirus, pero no es el único virus para el que se necesita desesperadamente una. Incluso si la vacuna ya existe. Incluso si la enfermedad no se transmite a humanos. Eso es algo común, en 2020 y siempre. Ojalá la dura situación que estamos viviendo nos ayude a ser mucho más conscientes.

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