La opinión de muchos políticos desde que empezó la pandemia de coronavirus ha ido cambiando a medida que esta se recrudecía. Es especialmente notable el caso del primer ministro británico, cuyo plan de actuación dio un vuelco radical después de que él mismo contrajera la enfermedad. Pero, sin duda, si hay un país que llama la atención en este aspecto ese es Estados Unidos. No solo porque sea con diferencia la nación con más contagios y fallecimientos por SARS-CoV-2, sino también por el gran número de noticias que ha protagonizado su presidente. Como él, otros políticos republicanos han ido adaptándose a las nuevas normas, incluso aceptando la mascarilla a la que tanto se habían opuesto. Pero incluso así siguen mostrándose recelosos con ella. Es el caso del congresista con coronavirus que cree que contrajo la enfermedad precisamente por culpa de esta medida de seguridad.

Se trata de Louie Gohmert, representante republicano de Texas en el congreso. Tras un largo periodo oponiéndose al uso de la mascarilla, finalmente ha decidido usarla, al menos en apariciones públicas, como ya se ha visto hacer a Donald Trump. Pero la medida no ha terminado de convencerle. Por eso la culpa de algo que, sabiendo usarla correctamente, no debería ser una posibilidad.

¿Por qué culpa a la mascarilla el congresista con coronavirus?

Poco después de comenzar a usar la mascarilla con regularidad, Gohmert se realizó un test de SARS-CoV-2 para poder entrar a la Casa Blanca.

La prueba dio positivo, pero el congresista con coronavirus no tenía ni idea de dónde podía haberlo contraído.
Poco después ,en una entrevista para la cadena KETK, explicó que, a su parecer, debió ser precisamente por la utilización de esta medida de seguridad. Según él, llevarla puesta supone tocar la cara una y otra vez y en uno de estos gestos pudo llevar hasta sus mucosas las manos contaminadas por el contacto con superficies.

En realidad, lo que dice es posible, pero se puede evitar con unas medidas de seguridad muy simples, que se han repetido hasta la saciedad en los últimos meses.

Así debes usar la mascarilla para evitar contagios

Ciertamente, como dice el congresista con coronavirus, poner y quitar la mascarilla puede ser una maniobra peligrosa si no se hace correctamente. Por eso, es importante llevar a cabo unas medidas de seguridad básicas.

Para empezar, se deben lavar las manos, tanto antes de ponerla como antes y después de quitarla. Lo idóneo es no recolocarla; pero, si fuera necesario, de nuevo habrá que usar gel hidroalcohólico o agua y jabón. Además, se debe manipular desde las gomas elásticas que se colocan en las orejas o detrás de la cabeza. De este modo, evitaremos tocar la nariz, la boca o los ojos.

Otra medida importante, que parece ser que buena parte de la población no consigue interiorizar, es no bajarla al cuello o subirla a la frente. Ambas son zonas expuestas, por lo que podrían tener partículas virales que se estarían llevando directamente hacia la nariz y la boca. Además, si nosotros somos los contagiados, estaremos esparciendo todo por la piel.

¿Qué hacemos entonces si solo queremos quitárnosla un momento para tomar algo? Lo ideal en esos casos es retirarla completamente y guardarla, siempre con las medidas anteriores. Para ello se puede usar un sobre de papel o un estuche de plástico, que se pueda desinfectar fácilmente después. Guardarla en el bolso o el bolsillo tampoco es apropiado, pues será más fácil que se contamine con otros microorganismos, que coja polvo o que, si estamos infectados, contaminemos todo lo que tengamos guardado junto a ella. Finalmente, no se debe dejar sobre la mesa mientras comemos o bebemos.

Por otro lado, también es importante recordar que las mascarillas desechables no deben reutilizarse y que las reutilizables tienen un número máximo de lavados que no se debe exceder. Son unas reglas sencillas. Si se cumplen, el uso de mascarilla no debería ser nunca un peligro. Todo lo contrario. El riesgo, para nosotros y para quienes nos rodean, es no llevarla puesta.