Hace justo un año que Cabify anunciaba la llegada del taxi –el de toda la vida– a su aplicación. Coincidía, también, con la entrada del colectivo a la plataforma rival de la enseña española: Uber.

¿El origen de este cambio? La reforma de la normativa del colectivo permitía, desde ese momento, que el taxi pudiese operar con precios cerrados a través de aplicaciones. Esta medida suponía un antes y un después en la forma de operar del gremio, que siempre había defendido los precios establecidos en el contador de los viajes. Incluso Mytaxi, plataforma que opera con el sector desde el primer momento, se sumó al modelo de negocio del precio cerrado.

En este contexto, Cabify ha hecho balance de su primer año trabajando junto al taxi. Una decisión que pese a convencer a muchos, para el brazo más combativo del taxi suponía una afrenta. Después de todo, el colectivo había iniciado dos huelgas generales –con relativo éxito– en contra de la actividad de Uber y Cabify. Para muchos, la idea de "unirse al enemigo" era poco menos que una afrenta.

Tras una prueba previa en Santander en abril del pasado año, Cabify decidió abrirse en Valencia y Madrid –la ciudad del país con más taxis circulando y el lugar de más actividad de la compañía–.

Según los datos de Cabify, "el primer año ha sido excelente" para ambas partes. Los usuarios cuentan con más opciones, lo que ayuda a mitigar las limitaciones de la oferta de vehículos VTC en momentos de alta demanda. Para los conductores ha supuesto un aumento de sus beneficios. "Los taxis conectados a la app de Cabify han ingresado cerca de 450.000 euros durante el primer año tras la integración en las ciudades de Madrid, Valencia y Santander", confirman.

Con 15 euros de media por carrera, lo que les posiciona un 30% por encima de la media establecida por el Ayuntamiento de Madrid (según el estudio técnico realizado en 2017), han sido los servicios para empresas el mayor rédito para el colectivo. Un sector ahora paralizado por el incremento del teletrabajo y la práctica desaparición de los encuentros profesionales.

Pese a todo, afirman que los taxistas conectados a la aplicación durante marzo, abril, mayo y junio han generado al menos 200 euros al mes. Después de todo, el taxi siguió trabajando (en días alternos) durante los meses de pandemia; mientras que la mayor parte de las compañías proveedoras de vehículos VTC inició los ERTEs al poco tiempo de iniciarse el confinamiento. Cabify contaba en sus filas, eso sí, con los coches que pertenecen directamente a su enseña.

Mucha demanda, poca oferta

Pese a los buenos datos que publica la compañía, de momento Cabify no ha logrado convencer al taxi para que se una –al menos en el número que la compañía desea– a su aplicación.

"La demanda de los usuarios es, por el momento, muy superior a la disponibilidad de taxis. En este sentido, durante los últimos 12 meses, los usuarios han solicitado desplazamientos en taxi en España a través de la app de Cabify por valor de 4,2 millones de euros, aunque la mayor parte no han sido satisfechos por la escasez de conductores conectados en ese momento", explican.

Lo que quiere decir que, pese a los buenos datos, las relaciones entre las aplicaciones y el taxi sigue jugando en terreno pantanoso. La implantación de aplicaciones –de funcionamiento similar a MyTaxi– por parte de las mayores gremiales del sector han despuntado fuerte, principalmente por la histórica vinculación del colectivo con los grandes grupos.