La sonda Cassini terminó su viaje de reconocimiento a Saturno en 2017. Sin embargo, desde entonces no ha parado de darnos nueva información interesante sobre él, gracias al análisis de los datos que extrajo. Pero no solo nos ha ayudado a conocer un poco mejor al planeta, también a sus muchos satélites. Por ejemplo, un nuevo estudio, recién publicado en Nature, arroja noticias muy interesantes sobre la velocidad de Titán, la luna más grande de Saturno.

Se sabe que, al igual que nuestro propio satélite, este se aleja de su planeta de una forma periódica y muy paulatina. Sin embargo, ahora se sabe que lo hace muchísimo más rápido de lo que se creía. Y eso, por supuesto, aporta información necesaria sobre el planeta, pero también sobre los albores de nuestro sistema solar.

Un cambio drástico en la velocidad de Titán

Hasta ahora, se pensaba que Titán se alejaba de Saturno a una velocidad de 0’1 centímetros cada año.

Esta sería muy inferior a la de nuestra propia Luna, de la que nos alejamos unos 3’8 centímetros cada 365 días. Sin embargo, el análisis de los datos de Cassini ha permitido esclarecer que, en realidad, Titán le gana a nuestro satélite por mucho, con una velocidad de 11 centímetros al año.

Esta puede parecer una cifra muy pequeña en la inmensidad del universo. Sin embargo, si se tiene en cuenta la edad de Saturno, poco a poco es una distancia considerable.

Concretamente, según explican en un comunicado de la NASA, se sabe que Saturno tiene 4.600 millones de años, prácticamente la edad del sistema solar. No obstante, se desconoce cuándo aparecieron sus anillos y su sistema de más de 80 satélites. De todos ellos, en la actualidad Titán se encuentra a una distancia de 1’2 millones de kilómetros. A ritmo de 11 centímetros anuales, esto significaría que en sus inicios debió estar muy próximo al planeta.

Esta información puede ayudar a obtener más información sobre cómo fueron apareciendo los diferentes “acompañantes” de Saturno. Pero eso no es todo. También confirma una teoría presentada hace 4 años por el astrofísico teórico Jim Fuller. Según él, las lunas externas pueden migrar hacia afuera a una velocidad similar a las lunas internas debido a un patrón de oscilación que las empuja. Esta teoría cuadraría a la perfección con las conclusiones extraídas de los datos de Cassini. ¿Pero cómo se ha llegado hasta ellas?

Una “cuadrícula” a partir de las estrellas

Para calcular la velocidad de Titán, los autores de este estudio utilizaron un método conocido como astrometría.

Este consiste en mapear las estrellas que se detectan de fondo en las imágenes de Cassini, de modo que se pueda obtener una especie de “cuadrícula” estática, en la que se pueden ir midiendo las diferentes ubicaciones del satélite.

Además, se usó otra técnica, llamada radiometría, que permite medir la velocidad de la propia sonda, teniendo en cuenta cómo esta era influida por la atracción gravitatoria de Titán.

Los resultados obtenidos servirán para apoyar las teorías de Fuller; pero, según cuentan los investigadores, también podrán aplicarse a otros contextos, como los sistemas de estrellas binarios, en los que estas orbitan entre sí.
Para conocer mejor el universo, el primer paso es entender que no es algo estático y, una vez asumido, aprender a seguirle el ritmo.