Solo cuatro días han tardado en volver a sacar al Falcon 9 de SpaceX. Tras el éxito de la misión histórica de la compañía de Elon Musk y la NASA, con el objetivo de llevar a dos astronautas a la Estación Espacial Internacional en la Crew Dragon. Ahora, el cohete se ha vuelto a poner manos a la obra en este caso con una tanta de satélites de Starlink. Y, de nuevo, ha sido recuperado en la plataforma de aterrizaje.

60 nuevas unidades para la red de conexión de Elon Musk que elevan la cuenta ya a 480 satélites rodeando la Tierra en su órbita terrestre baja. ¿Su objetivo? El mismo que en anteriores lanzamientos de la compañía: crear una red suficientemente densa como para proporcionar conectividad de internet y ancho de banda. Principalmente a regiones en las que los despliegues de red no están tan avanzados.

En cualquier caso, estos 480 satélites son solo el principio de uno de los proyectos más ambiciosos del empresario. De momento, la empresa cuenta con la aprobación de lanzamiento de 12.000 unidades; pero la idea está en llegar a unos 42.000.

De momento, el objetivo es llegar al número mínimo de satélites para poder activar el servicio de red. Esto supone poner el órbita unos 700 aparatos; cifra que se alcanzará de aquí a dos meses. Momento en el cual Elon Musk quiere apretar el botón de encendido.

Starlink y el persistente problema de visibilidad

Con este proyecto, Elon Musk ha enfadado –y mucho– al sector de los astrónomos. Ya antes de los primeros despegues de Starlink, el colectivo avisó del problema que estos aparatos generarían para el estudio del firmamento.

Orbitando a una altitud relativamente baja y fabricados con in material reflectante, los satélites de Starlink provocan grandes interferencias. Desde entonces, SpaceX ha estado buscando la solución para que estos dejasen de ser un problema para los científicos.

Primero un material que reflejase en menor medida la luz de Sol; pese a bajar su luminosidad, aún suponían un problema. Después llegó la promesa de orbitar en una altitud más elevada, pero ha sido la instalación de viseras solares la última ocurrencia de la compañía.

Este invento, que se desplegará en momentos puntuales, se supone que evitará que las antenas de Starlink reflejen el Sol cuando este choque contra su superficie. Las 60 nuevas unidades lanzadas esta madrugada ya llevan incluido ese accesorio solar.

Si funciona, y Starlink deja de ser visible a simple vista en el cielo nocturno, SpaceX instalará este diseño en los próximos lanzamientos.