Noción del tiempo
– Jun 2, 2020, 11:01 (CET)

¿Por qué hemos perdido la noción del tiempo durante el confinamiento?

Días largos y semanas cortas nos han traído hasta la nueva normalidad. Pero ¿qué ha pasado durante el confinamiento con nuestra noción del tiempo?

Ahora que la normalidad vuelve a nuestra vida -aunque llena de mascarillas, distancia social y geles desinfectantes-, nos damos cuenta del paso del tiempo. Era mitad de marzo cuando comenzó el estado de alarma, todavía hacía frío. Pero, ahora, al salir nos damos cuenta de que hemos perdido algunos meses en los que ha habido días en los que ni siquiera sabías en qué día vivías. ¿Es normal haber perdido la noción del tiempo durante estos meses?

"El tiempo es un concepto que apreciamos en nuestra mente a partir de estímulos concretos que nos sirven para crear el contexto. Es decir, el tiempo no existe como tal, lo asimilamos nosotros dependiendo de lo que hagamos", explica a Hipertextual la psicóloga Elena Montero. "Necesitamos elementos que nos sirvan para asimilar el paso del tiempo. Los elementos en los que nos basamos normalmente durante el tiempo del confinamiento no los hemos tenido", ha añadido.

Estos elementos y referencias son los que nos hacen darnos cuenta del paso del tiempo: "No hemos tenido referencias y al perderlas, es cuando hemos perdido la noción del tiempo", explica Montero. Estos elementos pueden ser de dos tipos: hábitos y referencias mentales. Los hábitos son, por ejemplo, levantarse a determinada hora para ir a trabajar, comprar o llevar a los niños al colegio, indica Montero. Mientras que las referencias mentales son la agenda que tenemos en la cabeza, es decir, "esos conceptos de hábitos, los propósitos de hacer ciertas cosas como quedar el fin de semana".

"Para muchas personas nos hemos quedado como perdidos en una especie de limbo en el que las referencias a esos planes no los teníamos a mano y nuestros recursos para llevar a cabo acciones, tampoco. Nos hemos parado, ha disminuido nuestro nivel de actividad, nos hemos quedado sin obligaciones y sin cosas establecidas que eran importantes, por lo que nos hemos quedado descolocadas".

Además, Montero matiza que "la motivación para hacer cosas viene de la consecuencia que obtenemos después de hacerlo. Es decir, si te dan una galleta o te dicen algo bonito después de que hagas algo", ejemplifica. "Interactuamos dependiendo del refuerzo social, físico, alimenticio... Durante todo este tiempo nos hemos quedado, en buena medida, sin recompensas. Hemos dejado de hacer cosas porque no tenemos recompensas: ¿para qué voy a planear unas vacaciones si no sé si puedo salir de casa? Esto unido a la apatía nos ha dejado un espacio de no tener propósito y esto ha sido importante", añade la psicóloga.

Noción del tiempo: ¿Días largos, pero semanas cortas?

Noción del tiempo
Noción del tiempo. Créditos: Unsplash

¿Los días se te han hecho eternos, pero cuando llegaba el domingo, la semana te parecía corta? Montero tiene claro por qué nos ha pasado esto: "Esto se debe a que no has tenido elementos significativos que recordar". "Es decir, tú cuando te vas de viaje, visitas un montón de sitios y monumentos. Tienes actividades y parece que ese día te ha cundido muchísimo, como si hubiera tenido más de 24 horas. En realidad no las ha tenido, pero tú cuando piensas en ello puedes poner muchos tics de cosas que has vivido. Y durante el confinamiento eso no lo hemos vivido, no íbamos teniendo referencias. Lo que estabas haciendo era más bien descansar, pensar, hacer otras cosas... Pero que no tenían una serialidad de primero hago esto y después esto otro", cuenta a Hipertextual.

"Somos más eficaces en la gestión del tiempo cuando dedicamos un rato a planificar y organizarnos y a priorizar. Y en este momento es que ni siquiera sabíamos muy bien qué priorizar, porque no sabíamos qué iba a ser más importante y no planificábamos muchas tareas", indica Montero.

Además "el tiempo pasa más lento cuando nos aburrimos". Pero ¿qué significa aburrirse? "Nos aburrimos cuando lo que hacemos no es estimulante para nosotros", contesta Montero. Y esto es probablemente lo que muchas personas han vivido durante el confinamiento."Nuestro cerebro necesita tener una actividad media en la que está a gusto. Por debajo de esa actividad, estamos aburridos. Por encima, estamos nerviosos. Tenemos una zona media en la que estamos a gusto", explica.

"Hemos estado aburridos porque nos faltaba estimulación. Hay que tener en cuenta que la actividad cerebral depende de la estimulación que tengamos. Si es muy exigente la situación, nos activamos mucho. Y estar desactivados hace que nos aburramos. Como curiosidad: las personas que son muy extrovertidas parten de un nivel muy bajito de activación en el cerebro y necesitan hacer muchas cosas y hablar con mucha gente para recibir muchos estímulos y estar a gusto. Es decir, suben el nivel de actividad hasta su zona de confort. En cambio, los que en general ya están muy activos, como los introvertidos, quieren relajarse para estar en esa zona de confort.

¿Volveremos a pensar en el tiempo igual?

Ahora que poco a poco vamos recuperando nuestras actividades y ya podemos salir a la calle, ¿eso significa que volveremos a tener la noción del tiempo que teníamos antes? La respuesta es que sí: "Volver a un ritmo de actividad, aunque no sea exactamente el mismo que el que llevábamos, va a ser suficiente para volver a un concepto del tiempo normal", afirma Montero.

Por otra parte, es probable que para algunas personas estos días hayan significado repensar en ellos mismos y en el ritmo de vida que llevaban. Y puede que se decidan a cambiar la cantidad de actividades que llevar a cabo a partir de ahora.

"Después de lo que hemos vividos va a haber gente que haya entendido que muchas de sus actividades no eran tan interesantes y que les compensa estar consigo mismos, tener momentos de paz... Vivíamos muy acelerados y creo que va a haber gente que reduzca su nivel de actividad. La noción del tiempo volvería a ser la normal, aunque no hiciera grandes actividades porque tendría conciencia de disfrutar del tiempo. No solamente de que sea una agenda que te estructure el día sino también saborear el tiempo centrándonos en nuestras emociones".

Ahora que empieza la nueva normalidad, volveremos a tener la misma noción del tiempo. Es el momento de volver a disfrutar de la familia, los amigos y todas esas actividades que nos hagan verdaderamente felices. Pero, eso sí, siempre con cuidado y manteniendo las medidas de seguridad.