AMC, cines, cinema
– Jun 4, 2020, 19:59 (CET)

El mundo del cine recibe un golpe bajo

AMC, una de las más grandes cadenas de cine de EE.UU., podría cerrar las salas tras la pandemia debido a las enormes pérdidas que ocasionó el parón durante la cuarentena. Se trata del primer indicio real del grave prejuicio económico que la industria cinematográfica sufre en la actualidad debido al confinamiento obligatorio provocado por la emergencia sanitaria. ¿Será la primera de otras ausencias notorias en el mundo del séptimo arte pos coronavirus?

El negocio del entretenimiento norteamericano, AMC a la cabeza, intenta sobrevivir a la debacle financiera que ha supuesto el cierre de cines por casi medio año. La inesperada emergencia del coronavirus y su rápida expansión a través de EE.UU. obligó al cierre masivo de salas de cine y a la ruptura efectiva de contratos de proyección con la mayoría de los circuitos de distribución. El resultado es un considerable impacto en un mercado que ya comenzaba a entrar en recesión durante la última década y que, apenas durante el 2019, había logrado equilibrar las ganancias en bruto de la taquilla.

El éxito en en el cine de las más populares franquicias, así como los meses de colosal recaudación en taquilla, indicaban que con toda probabilidad 2020 también sería un año especialmente fructífero en ganancias. Durante 2019, la industria del cine disfrutó de un año especialmente próspero y la red de distribuidoras de cine alrededor del país tuvo un respiro después de años de presión financiera.

Con su cronograma de grandes estrenos y dos meses prometedores, 2020 auguraba ganancias semejantes al año anterior. O al menos, esos fueron los cálculos de la mayoría de las empresas al momento de analizar el posible comportamiento del mercado durante el primer trimestre. Pero llegó el coronavirus y no solo se trató de las pérdidas inmediatas causadas por el aplazamiento y cancelación de los grandes estrenos del año (la pandemia no se encuentra incluida en la mayoría de los seguros), sino el hecho básico que la industria de distribución y comercialización cinematográfica se vio en la obligación de luchar con la incertidumbre de una reapertura sin fecha cierta.

Incluso, en la actualidad y casi tres meses después del cierre de cine, aun está en discusión la posibilidad de que las salas abran sus puertas a partir de julio.

Los caídos por el camino

Krists Luhaers/ Unsplashed

La crítica situación podría cobrar varias víctimas dentro del mercado cinematográfico. Una de las más afectadas es la cadena de cines AMC Theatres, que anunció esta semana que existe una alta posibilidad que sus salas abran sus puertas solo para volver a cerrar. Se trata de la tercera cadena de proyección de Estados Unidos, lo que podría significar un considerable impacto al momento de calcular la taquilla doméstica de los diversos proyectos venideros de los estudios más importantes.

AMC Theatres actualmente opera con red de 996 teatros y 10.993 pantallas en quince países alrededor del mundo. Solo en EE.UU., la compañía tiene 630 teatros con 8.048 pantallas. En los primeros tres meses de 2020, AMC informó una pérdida neta de entre 2.120 millones y 2.420 millones de dólares. En el mismo período de 2019, informó una pérdida neta de 130,2 millones. También identificó su incapacidad actual para pagar su deuda pendiente con bancos, prestamistas y proveedores.

CNN Business informó que desde los cierres, el circuito de cine ha generado pérdidas que serían incapaces de recuperar incluso en un lapso de tiempo considerable, debido a que involucrarían a buena parte de sus activos. “Es posible que no podamos obtener liquidez adicional y cualquier alivio proporcionado por los prestamistas, agencias gubernamentales y socios comerciales puede no ser adecuado y puede incluir términos onerosos”, afirmó la empresa en reunión comercial regulatoria en que mostró sus preocupantes números financieros. “Debido a estos factores, existe una duda sustancial sobre nuestra capacidad de continuar como empresa en funcionamiento durante un período de tiempo razonable”.

Un futuro muy incierto

La presentación también incluyó una serie de escenarios pesimistas sobre los próximos meses, que incluyen la preocupación general de las empresas distribuidoras sobre el hecho de cuándo los estudios pondrán a disposición películas para su estreno en los cines.

También se discutió la disposición de los empleados para trabajar en los teatros una vez que la cuarentena se flexibilice y la posibilidad de que futuros brotes de COVID-1, que puedan significar cierres sucesivos debido a rebrotes. Como si todo el preocupante panorama anterior no fuera suficiente, varios ponentes especificaron que lo más probable es que la taquilla cinematográfica disminuya del 50% en comparación con los ingresos del 2019, lo que supondría una situación aun más complicada para las distribudoras de las que ya atraviesan.

A pesar de la posibilidad de que la cuarentena se flexibilice, la perspectiva no resulta del todo optimista. Incluso, si el esperado estreno de Tenet se lleva a cabo el 17 de julio, seguido de Mulán el 24 del mismo mes, hay una alta probabilidad que el público no asista en la proporción que las distribuidoras necesitarían para reflotar los meses de pérdidas continúas.

El miedo al repunte

También se maneja el escenario que la curva de contagios pueda aumentar en las próximas semanas, lo que provocaría un nuevo cambio de calendario, y cerraría las puertas a la última posibilidad de las cadenas de distribución para solventar la contingencia económica que atraviesan.

Un portavoz de AMC Theatres dijo a IndieWire que las perspectivas son preocupantes, teniendo en cuenta que reapertura de los cines depende en mayor o menor medida, del azar. “Incluso si se levantan las restricciones operativas gubernamentales en ciertas jurisdicciones, los distribuidores pueden retrasar el lanzamiento de nuevas películas hasta el momento en que las restricciones operativas se alivien de manera más amplia a nivel nacional e internacional, lo que puede limitar aún más nuestras operaciones” añadió.

Por ahora, los estudios de cine podrían estudiar de manera concreta mejores fechas para estrenar sus proyectos de mayor peso, lo que podría provocar que se negaran a llevar a la pantalla grande a cualquiera de ellos durante las semanas posteriores a la flexibilización de la cuarentena. Una maniobra semejante podría provocar que una serie de pequeñas cadenas de distribución no pudieran afrontar las pérdidas del primer semestre y se vieran obligadas a cerrar de manera permanente.

Una cuestión de supervivencia

Para AMC Theaters se trata de un asunto de supervivencia: en abril, la compañía disponía de activos en caja de alrededor de 718,3 millones, lo que apenas le permite cubrir su funcionamiento hasta mediados de año sin entrar en números rojos. “Creemos que tenemos los recursos en efectivo para reabrir nuestros teatros y reanudar nuestras operaciones este verano o más tarde” insistió la empresa en la presentación comercial “Nuestras necesidades de liquidez a partir de entonces dependerán, entre otras cosas, del momento de una reanudación completa de las operaciones, el momento de los lanzamientos de películas y nuestra capacidad para generar ingresos”.

¿Estamos a las puertas de un cambio definitivo del mundo del cine? Al menos, es evidente que el panorama para la industria tal y como la conocemos en la actualidad, cambia con tanta rapidez como para resultar del todo impredecible.