Un quirófano no parece el lugar más adecuado para cocinar nada. Sin embargo, si todo forma parte de la intervención, la introducción de alimentos en la mesa de operaciones está más que justificada. Puede sonar un poco extraño, pero es precisamente lo que ha ocurrido recientemente en un quirófano de la Azienda Ospedali Riuniti de Ancona, en Italia, durante una operación de cerebro.

La paciente, una mujer de 60 años, fue intervenida de un tumor en su lóbulo temporal izquierdo. Se trata de una región cerebral implicada en el control del lenguaje y los movimientos complejos. Por eso, los médicos que la operaron consideraron importante que llevara a cabo alguna tarea de precisión durante el proceso, de modo que pudieran comprobar que todo iba bien. Y sí, podría haber hecho ganchillo, pero de este modo ya tenían un aperitivo para celebrar el éxito posterior de la intervención. Sin duda, era una elección mucho mejor.

Pacientes despiertos durante una operación de cerebro

En 2015, el saxofonista Carlos Aguilera fue sometido a una operación de cerebro para extirpar un tumor. La intervención, que se realizó en el Hospital Regional de Málaga, se hizo mundialmente famosa porque los cirujanos decidieron pedir al paciente que tocara su instrumento durante el proceso. El objetivo no era amenizar la tarea, sino asegurarse de que la capacidad de hacerlo no se resentía por la operación.

Otros músicos han protagonizado escenas parecidas. Por ejemplo, el pasado mes de febrero una mujer tocaba el violín en un quirófano de Reino Unido mientras sus médicos le realizaban una craneotomía.

Es habitual realizar este tipo de intervenciones con el paciente despierto, ya que se puede detectar rápidamente cualquier pequeño daño que pueda afectar a las capacidades controladas por la zona del cerebro que se está operando. Por eso, no vale cualquier tarea. Debe ser algo relacionado con esa región cerebral, pero también que el paciente esté acostumbrado a hacerlo.

Es algo que los responsables de esta última operación saben bien, como han mostrado en otras intervenciones. Es el caso de la de un joven que permaneció viendo dibujos animados mientras le operaban de una zona del cerebro involucrada en la visión.

¿Por qué 90 aceitunas?

La mujer recién operada es una amante de los fogones y la cocina tradicional italiana. Era necesario que llevara a cabo alguna tarea precisa y, sin duda, pocas cosas lo son más que rellenar aceitunas.

Por eso, se le ofreció la posibilidad de cocinar durante la intervención aceitunas all’ascolana. Esta es una receta típica de su país, compuesta por aceitunas verdes, rellenas de carne y verduras, que luego se rebozan y se fríen.

A falta de fuego, la mujer solo llevó a cabo el proceso de rellenar los frutos. Al fin y al cabo, ese era el que mostraría si se veían afectadas sus habilidades motrices finas. Desde luego no fue así, pues la mujer logró rellenar 90 aceitunas en solo una hora.

Según informó más tarde el jefe de cirugía del hospital, Roberto Trigiani, a la agencia italiana de noticias Ansa, la operación fue un éxito. Si el equipo, compuesto por 11 profesionales que incluían a cirujanos, enfermeras y un psicólogo, lo celebró disfrutando de las aceitunas rellenas, no lo sabemos. Al menos, disponían de aceitunas suficientes para todos.

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