Ahora que los gimnasios vuelven a abrir, muchas personas han recuperado los hábitos de entrenamiento que dejaron atrás con la cuarentena. Otros prefieren ejercitarse en casa, aunque la ausencia de otros abonados sufriendo alrededor dificulte la tarea. Sea como sea, está claro que, a pesar de las circunstancias, es importante buscar una manera de seguir haciendo deporte. Las razones son muy variadas y atañen tanto a nuestra salud física como mental. Pero la cosa no queda ahí; ya que, según un nuevo estudio, podría incluso ayudarnos a combatir infecciones. De momento solo se ha comprobado en ratones, pero parece ser que hay una relación interesante entre masa muscular y sistema inmunitario.

Entrena tu cuerpo y fortalece tus defensas

Los protagonistas de esta interesante investigación son uno de los soldados que componen el ejército de nuestro sistema inmunitario: los linfocitos T.

Se trata de un tipo de células defensivas, cuyo papel es; por un lado, destruir patógenos y células infectadas y, por otro, activar otras células inmunitarias.

Se sabe que, en ciertas infecciones crónicas, estos se agotan poco a poco, dando lugar a una respuesta inmune cada vez más débil. Como resultado, el paciente manifiesta diversos síntomas, entre los que se encuentra un desgaste físico, conocido como caquexia, en el que se observa una disminución progresiva de la masa muscular.

Este conocimiento llevó a los autores de un estudio, recién publicado en Science Advances, a pensar que podría existir una relación entre masa muscular y sistema inmunitario. Pero debían comprobarlo, por lo que procedieron a estudiar los efectos generados en un grupo de ratones infectados con el virus de la coriomeningitis linfocítica.

Claves de la relación entre masa muscular y sistema inmunitario

Los investigadores observaron que los ratones infectados experimentaron un aumento en la síntesis de interleucina-15 (IL-15). Esta es una proteína de señalización que, entre otras funciones, induce la proliferación de linfocitos T.

Además, aumentó la presencia de linfocitos infiltrantes musculares (MIL), unas células con una gran capacidad para transformarse en linfocitos T. Por eso, a medida que se agotaban los linfocitos T a causa de la infección, esos MIL iban reponiéndolos.

Hay por lo tanto una relación entre el tejido muscular y los linfocitos T, pero quedaba saber si esta era más clara a medida que aumenta la masa muscular.

Para saberlo, repitieron el experimento completo con ratones modificados genéticamente para desarrollar más músculo. Y, efectivamente, cuando se les inoculó el virus comenzaron a generar más IL-15 y, con ella, una mayor respuesta defensiva.

Los propios autores del estudio advierten que esto no significa directamente que más músculo implique una mejor respuesta frente a infecciones. Sin embargo, sí que creen que anima a estudiar más sobre el tema. Solo se ha realizado en ratones y no se pueden hacer afirmaciones sobre humanos. Pero, al menos, puede darnos ese empujoncito que necesitábamos para ejercitarnos más. Sea un estudio extrapolable a nuestra especie o no, el entrenamiento no nos hará ningún daño, sino todo lo contrario.