En mayo de 2019, Estados Unidos anunció la imposición de un veto comercial sobre Huawei y sus respectivas filiales. Este limita la capacidad de las empresas norteamericanas de realizar transacciones comerciales con el gigante tecnológico asiático, a quien acusan de representar un riesgo para la seguridad nacional. De ahí, por ejemplo, que los teléfonos más recientes de Huawei no incorporen los servicios de Google (empresa norteamericana) que tan populares (e incluso determinantes) son en el mercado europeo.

El impacto que estas medidas ha tenido sobre Huawei es más que evidente. La marca ha visto limitada o alterada su capacidad en múltiples aspectos, como la adquisición de determinados componentes o el uso de cierto software. No obstante, la delicada situación entre China, Estados Unidos y Huawei no solo ha afectado a los miembros orientales de esta ecuación, también ha influido sobre las empresas tecnológicas estadounidenses.

El veto no solo perjudica a Huawei

Huawei - 5G
Imagen: David Ortiz.

Por un lado, estas corporaciones han perdido a un socio muy importante desde el punto de vista económico. En cada producto de Huawei intervienen componentes y licencias de diferentes empresas, las cuales, en muchos casos, son estadounidenses. Es el caso, por ejemplo, de compañías tan conocidas como Google, Microsoft, Intel o Qualcomm. Algunas de ellas obtuvieron, meses más tarde, una licencia que les permite comerciar con el gigante asiático respetando ciertas restricciones. Pero otras, en cambio, siguen sin tener esta posibilidad.

Más allá de lo económico, el veto a Huawei también ha influido en el papel de las empresas norteamericanas en la definición de estándares tecnológicos. Como explica la Information Technology and Innovation Foundation, con sede en Washington, las empresas estadounidenses han visto limitada su participación en las diferentes asociaciones encargadas de definir los estándares de la industria, donde también participa Huawei. “Esta restricción solo daña a la competitividad de los Estados Unidos sin un claro beneficio y debería haber sido solucionada por el Departamento de Comercio hace mucho tiempo”, explica la fundación.

“Estas limitaciones sobre las compañías estadounidenses se producen a la par que China impulsa su papel en las organizaciones que definen los estándares globales”, continúa la ITIF. “Esta administración está situando a las compañías estadounidenses en los asientos de atrás mientras que otros tienen rienda suelta para moldear los pilares de las tecnologías que marcarán la próxima generación de la economía”, concluye.

Reuters, citando fuentes cercanas al Gobierno estadounidense, informó el pasado mes de mayo que la administración de Donald Trump estaba trabajando en un salvoconducto que permita a las empresas norteamericanas compartir información con Huawei en estas organizaciones encargadas de definir los estándares del futuro. Hasta que este entre en vigor, no obstante, las empresas norteamericanas seguirán cohibidas en dichas asociaciones.