7,3 millones de núcleos. Esa es la cifra del nuevo superordenador más potente del mundo. Está en Japón y consume nada menos que 28 Megavatios a pleno rendimiento. Hablamos de Fugaku, la nueva instalación construida por Riken en colaboración con Fujitsu.

El nuevo equipo ha sido ya certificado por la recién actualizada lista Top500, que incluye cada seis meses a los mejores equipos de supercomputación a nivel global. Se trata de la primera ocasión en la que la arquitectura ARM se hace con el primer puesto.

El equipo continúa en el acercamiento hacia la barrera del ExaFLOP. Consigue puntuar 415.5 petaFLOPs, o lo que es lo mismo, 415.5 miles de billones de operaciones en coma flotante por segundo. Esta cifra puede decirnos más si la comparamos con Summit, el hasta ahora rey de la supercomputación, y sus 149 petaFLOPs. Esto es, Fugaku mejora esta cifra en nada menos que un 180%.

Fugaku se atreve con el COVID-19

No obstante, el equipo es compatible con modos de funcionamiento que le permitirían llevar esta cifra todavía más allá. Rebajando su precisión sería capaz de superar la barrera del ExaFLOP, aunque se espera que el primer sistema en romper geniuinamente este límite llegue sobre las CPU Epyc Rome de AMD en algún momento de 2021.

Este sistema cuenta con cientos de racks, cada uno con varias tarjetas A64FX de Fujitsu, en las que se incluyen 48 núcleos de procesamiento. Se trata, no obstante, de uno de los sistemas más eficientes energéticamente hasta la fecha. El proceso de fabricación utilizado es el de 7 nanómetros de TSMC, ocupando así el noveno puesto en la lista Green500.

La construcción de Fugaku ha sido acelerada sobre su plan inicial, hasta el punto de que ya está funcionando pero eso no significa que esté terminado. Ya se está utilizando para la investigación de COVID-19 y el trazado de contactos, tareas a las que podría añadir más recursos pronto.

Según uno de los investigadores al cargo del proyecto Satoshi Matsuoka, Fugaku arroja que serían necesarias un 60% de instalaciones para que el trazado de los contactos sea efectivo. Asimismo se han realizado simulaciones de las gotículas expelidas por las personas. Estas las tienen en cuenta como los sistemas complejos que son, donde se evapora el agua y cómo esto afecta a los contagios incluso a larga distancia.

Se espera que este equipo pueda implementarse en todo tipo de situaciones. Estas pueden ir desde la búsqueda de nuevos fármacos, la prevención de desastres y previsión del clima, problemas energéticos, industriales e incluso en el desarrollo de ciencia básica.