– Jun 11, 2020, 8:52 (CET)

Secretos, asesinatos y un pueblo: lo mejor del género, con influencia de los Coen, en ‘Blow the Man Down’

Las historias cinematográficas que involucran casi exclusivamente personajes femeninos, con frecuencia están sometidos a debate o incluso, a la crítica por la forma en que se muestra el universo de la mujer o los matices que se le brindan al tema. Pero en este brillante debut de la dupla de directoras Bridget Savage Cole y Danielle Krudy con Blow the Man Down, hay algo más que una perspectiva de género realista y una inteligente reflexión sobre la cultura conservadora. También, hay un asesinato.

Blow the Man Down, lo nuevo de Amazon tiene muchos influencias. Si el estilo de los hermanos Coen tuviera que definirse de alguna manera seguramente sería a través de sus pequeños tics y su extraño ritmo para contar historias complicadas en contexto en apariencia inofensivo, además de un mordaz sentido del humor y un cinismo casi doloroso.

El dúo de directoras Bridget Savage Cole y Danielle Krudy toma lo mejor de las oscuras comedias policíacas que hicieron famoso a los Coen y lo reconstruyen. Todo en una fábula de instinto malicioso sobre la culpa, los secretos y la violencia.

Blow the Man Down es un recorrido perverso sobre el instinto asesino, pero también a través de la naturaleza de los secretos colectivos. Una combinación explosiva que las directoras convierten en una trampa oscura que medita sobre la identidad y la naturaleza del mal contemporáneo.

Blow the Man Down, en busca del papel femenino

Por supuesto, analizar personajes femeninos fuera del canon habitual del cine es un riesgo calculado y las directoras lo toman desde el acierto de hacerlos creíbles.

Priscilla (Sophie Lowe) y Mary Beth Connolly (Morgan Saylor) son dos hermanas que sostienen una relación corriente, la mayoría de las veces incómoda y casi siempre hostil, que debe atravesar la línea incómoda de la salud de su madre. A la que ambas han cuidado en diferentes momentos de una larga enfermedad.

La responsabilidad familiar es un rol que asumen con cierta fatiga emocional amarga: mientras que Priscilla siempre ha sido la adulta y severa, Mary Beth es el epítome de la frivolidad y lo superficial.

Las relaciones entre ambas podrían ser tópicas, a no ser por la forma en que Savage y Krudy las abordan: tanto una como la otra están profundamente agobiadas por el peso doméstico de la agonía materna y por la incómoda situación de lidiar con la otra.

Al final, cuando la madre muere (y esto, aunque lo parezca, no es un spoiler), las pocas cosas que unían las hermanas salta por los aires y revela la verdadera naturaleza tanto de una como de la otra.

La muerte como excusa

Es entonces cuando el inteligente guion da paso a una comedia negra de una agilidad sorprendente: la muerte es la excusa para empujar a los personajes a una serie de situaciones perversas, que componen un brillante escenario en que un asesinato sangriento es quizás, el hecho más inofensivo en una serie de desalmadas situaciones.

Tanto Savage como Krudy logran elaborar un cuadro complicado de hilos argumentales retorcidos, que se unen entre sí para crear algo más amplio, una metáfora de la vida común del diminuto pueblo de pescadores en que transcurre la acción. Y en especial de la forma en que las directoras plantean la idea del asesinato y el crimen.

En Blow the Man Down nadie es inocente ni pretende serlo y ese es quizás el mayor acierto del guion, que logra componer con una lógica pausada y fría reflexiones acerca de la culpa, el miedo, el crimen y también, una cierta dosis de autoindulgencia.

Porque para Priscilla y Mary Beth matar es solo una de las tantas circunstancias que deben atravesar, en medio de un confuso escenario de un lugar que tiene sus propios secretos que guardar. Y que lo hará con una ferocidad inquietante.

Uno de los giros más brillantes del guion (también escrito por las directoras) es convertir al pequeño pueblo de Easter Cove en un personaje más.

Un pueblo, una historia

Las relaciones entre vecinos y parientes son mucho más oscuras y peligrosas de lo que pareciera a primera vista. Además, en este entorno donde cualquiera podría ser sospechoso y en el que las mujeres tienen un rol protagónico, la cuestión del género — que podría resultar problemático en manos menos hábiles — se convierte en un ingenioso juego de espejos.

Todas las mujeres de Easter Cove tienen la fortaleza para hacerse cargo de situaciones límite y también, para ser las culpables de un crimen espantoso.

En este mundo diminuto y lleno de silencios, la sospecha campea de un lugar a otro como una especie de enigma que corre de mano en mano. Al final resulta no ser otra cosa que una puerta abierta hacia los rencores, dolores y terrores inconfesables de un lugar con identidad propia.

El rompecabezas de los asesinatos

Lo más curioso de Blow the Man Down es su manera de ensamblar una historia de asesinatos a toda regla con los elementos menos comunes a su disposición: desde los hilos de solidaridad entre los personajes, hasta sus rencillas más virulentas disimuladas en medio de una cuidadosa colección de pequeñas situaciones apenas sugeridas.

La hermandad de mujeres en el pueblo es poderosa, tanco como para lidiar con la culpa expeditiva de un asesinato. También con las consecuencias inmediatas de una serie de eventos violentos.

Para cuando la película alcanza su tramo final, es evidente que ambas directoras intentarán ensamblar un rompecabezas inquietante en medio de un recorrido a través de los espacios más violentos y tenebrosos de sus personajes, sino lo que ocurre a su alrededor.

La combinación crea una extraña sensación de dimensiones superpuestas sobre el mismo tema, que las directoras llevan a buen término con un pulso brillante que equilibra el humor, la violencia y el drama con una meticulosa pulcritud.

Con su tramposa apariencia bucólica, sus monstruos de rostro amable y en especial, su amenaza escondida entre miradas cómplices Blow the Man Down es mucho más de lo que esperas. Una sorpresa grata que la convierte en una de las mejores películas de este año.