Comenzaron en 2016 en la sede de Google dedicada a la creación de startups, con la ayuda de SeedRocket y TheVentureCity; Woom concretamente quería dedicarse a la salud femenina –vinculada a la búsqueda del embarazo– desde una perspectiva tecnológica.

Desde entonces, las fundadoras de Woom, Laurence Fontinoy y Clelia Morales, han conseguido levantar cuatro rondas de financiación, una de ellas un crowdfunding de 500.000 euros, además de varios préstamos para crecer en el sector FemTech.

La últimas de ellas en mitad de la pandemia ocasionada por el coronavirus por valor de 2 millones de euros liderada por BrightCap Ventures, en su primera inversión en el sector de la salud para las mujeres, y Begin Capital también con su primera incursión. De hecho, apuntan en un comunicado, el hecho de que la operación se haya cerrado bajo este contexto demuestra el interés que hay sobre su actividad incluso en un momento en el que las inversiones han caído.

Woom, junto a la cifra millonaria de Factorial de hace unas semanas, se convierte así en una de las pocas tecnológicas que han podido cerrar operaciones en estos días.

Nacidas para acompañar a la mujer en todos sus procesos vitales –menstruación, embarazo, parto, post parto y menopausia–, el objetivo de la inyección de capital busca ampliar la plantilla de la compañía, además de invertir en tecnología que ayude a la predicción de embarazos. Todo con la idea de que las mujeres sean capaces de concebir lo antes posible o tomar decisiones de fertilidad con rapidez.

Ahora, según sus cifras, cuentan con 1,6 millones de descargas y han ayudado a 60.000 mujeres a quedarse embarazadas en Argentina, Chile, Colombia, Perú, México, Estados Unidos y España.

Woom y los complicados datos sobre natalidad en España

El tema de la natalidad viene siendo un problema desde hace años. Con una pirámide de población completamente invertida, en la que apenas unos nacimientos aguantan a una sociedad cada vez más anciana, los demógrafos ya avisan de las consecuencias de los pocos nacimientos.

Una situación común en el mundo desarrollado que, sin embargo, ha tenido especial repercusión en España. Del conjunto de la Unión Europea, España es que registra datos de media más bajos. Un 1,26 respecto al común del 1,55 hijos por mujer según el Eurostat.

Dejando atrás el impacto inicial de la entrada de la mujer en el mercado laboral, son los problemas de conciliación –aún muy presentes–, y los problemas económicos por baja seguridad laboral y bajos salarios, que posponen la idea de tener hijos a edades en las que concebir es más complicado, lo que ha marcado estas cifras.

Ahora, la crisis por el coronavirus –acompañado de una nueva crisis económica e incertidumbre laboral– ya apunta a que, de nuevo, afectará a las cifras de nacimientos. Y muy a nuestro pesar, teniendo en cuenta las ya afectadas cifras, será a la baja. Los últimos estudios apuntan a que los que planeaban tener hijos han desechado la idea durante las últimas semanas.

Con todo, el sector de la salud femenina y la fertilidad sigue teniendo un peso importante. Especialmente con cientos de mujeres alargando su vida fértil el máximo tiempo posible.

Solo el negocio Health tuvo un cierto peso en las operaciones de 2019. 22 operaciones y 57 millones de inversión para la tecnología de la salud según el Observatorio de Startus de Bankinter. Si centramos el foco en la mujer, las previsiones de ventas mundiales para 2026 apuntan a que el negocio de la fertilidad podría alcanzar 41.000 millones en ventas –25.000 millones en 2020– ante una necesidad creciente para las mujeres.

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