Desde que comenzó el brote de SARS-CoV-2 en China hemos ido conociendo numerosos casos de coronavirus en animales domésticos o salvajes en cautividad. Primero fue un perrito en Hong Kong, seguido de otros dos en la misma ciudad, apenas un par de semanas después. Con el tiempo se han dado a conocer casos de gatos, uno de ellos en España, e incluso algunos animales de zoológico, como un tigre y un león, diagnosticados por PCR en un zoo de Nueva York. Además, hace apenas unas semanas que se anunció el caso de varios ejemplares de visón procedentes de granjas holandesas, a los que también se les había detectado la enfermedad.

En un principio, todos parecían haber sido contagiados por humanos. Los perros y gatos por sus dueños, enfermos por COVID-19. El león y el tigre, además de otros felinos con síntomas compatibles, posiblemente contrajeron el coronavirus por un cuidador que lo había pasado asintomático. Algo similar pudo ocurrir con los visones, aunque en su caso la enfermedad también pudo transmitirse de animal a animal.

Sin embargo, la ministra de Agricultura holandesa, Carola Schouten, acaba de anunciar una posibilidad que convertiría su caso en una situación única en el marco de la pandemia de COVID-19. Y es que, al parecer, al menos con uno de los trabajadores de la granja, las cosas podrían haber sucedido al revés de lo supuesto, al ser el visón el que infectó al hombre y no al revés.

Coronavirus en animales: un caso único

La presencia de coronavirus en animales de granja no se había registrado hasta que cuatro granjas holandesas detectaron síntomas respiratorios en algunos de sus visones.

Varios de sus empleados habían sido diagnosticados con COVID-19, por lo que se optó por realizar la PCR también a los mamíferos afectados, que resultaron dar positivo.

Ante esta situación, se ha iniciado una investigación a cargo del Servicio de Salud Animal holandés, la Universidad de Utrecht, el Erasmus MC y el Wageningen Bioveterinary Research. Científicos procedentes de todas estas instituciones apuntaron desde un principio a que, con alta probabilidad, el coronavirus se había transmitido ya de unos animales a otros.

De hecho, se detectó material genético viral en las partículas de polvo que rodean la zona en la que viven los visones. No ocurría lo mismo en el aire del exterior de las granjas. No obstante, en un inicio se lanzó la recomendación a la población de no pasear ni circular en bici a una distancia de 400 metros de estos centros.

Transmisión a la inversa

Tras aislar a los animales y tomar las medidas de desinfección pertinentes, una segunda ronda de muestreo ha mostrado que ya no hay rastro del coronavirus en las partículas de polvo. Aun así, las visitas a los establos seguirán restringidas hasta que la situación se controle por completo.

Por ahora, el virus se ha detectado también en tres gatos procedentes de las granjas afectadas y en varios de sus empleados. Existen muchas opciones sobre la circulación que ha podido tener el SARS-CoV-2 entre unos y otros. La investigación continúa, para intentar dar respuesta.

Sin embargo, en una carta al parlamento, la ministra Schouten ha anunciado que es posible que uno de los trabajadores de las granjas fuese contagiado directamente por un visón.

Un estudio publicado el pasado mes de abril, señalaba a hurones y gatos como dos especies en las que, al contrario que en los perros, el virus se replica con facilidad. Además, se advierte que esto facilitaría la transmisión del coronavirus en animales a través del contacto.

El hurón y el visón pertenecen a la misma familia, la de los mustélidos, por lo que la noticia vertida por la ministra sería factible.

¿Qué podemos hacer?

Los veterinarios ya han advertido que las evidencias de transmisión de animales a humanos son escasas. Por eso, llaman a la calma y, sobre todo, piden que no se abandone a las mascotas por miedo. No obstante, sí que recomiendan mantener las mismas medidas que entre humanos. Está claro que este es un enemigo nuevo, al que nunca nos hemos enfrentado. Como tal, lo que sabemos sobre él cambia cada día. Y precisamente por eso es importante que, como regla general y básica, impongamos la cautela.

No sabemos a qué nivel nos pueden contagiar nuestras mascotas ni las de nuestros amigos y familiares. De ahí que la máxima sea la misma. Si convivimos con ella y nadie en casa tiene síntomas, podemos tratarla con normalidad. Si animales o humanos de un mismo hogar parecen estar enfermos, deberán distanciarse. Y, por supuesto, no es momento para acariciar mascotas ajenas por la calle. Mantengamos las distancias, no solo con seres de dos patas. También con los de cuatro.

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