“¿Dónde están los antivacunas?” Esta es una pregunta muy repetida durante estos días en los que cada vez somos más conscientes de que solo una vacuna nos ayudará a salir totalmente de la situación en la que nos hemos visto inmersos a causa de la pandemia de COVID-19.

Lamentablemente, por mucho que esto nos haya hecho “ver las orejas al lobo”, no será extraño que, una vez que todo haya pasado, vuelvan los padres que se niegan a vacunar a sus hijos, ya sea por miedo a posibles efectos secundarios o, simplemente, porque no soportan que les digan lo que tienen que hacer.

Que existan personas que piensan de este modo está llevando a que muchas enfermedades que se mantenían agazapadas, pero lejos de nosotros, hayan vuelto a introducirse en la población, al reducir el número de individuos vacunados que servían como “cortafuegos”. Buen ejemplo de ello es el sarampión, que tantos brotes protagonizó durante el año pasado en gran parte del mundo, incluyendo países como Estados Unidos y varias naciones europeas. ¿Pero realmente piensan igual todos los europeos? Para dar respuesta a esta cuestión, un equipo de científicos del Hospital Universitario de Grenoble, en Francia, ha realizado un estudio que habría sido presentado esta semana en el Congreso Europeo de Microbiología Clínica y Enfermedades Infecciosas (ECCMID) que se iba a celebrar en ese mismo centro. Como es lógico, el evento ha sido cancelado a causa de la pandemia de coronavirus, aunque sus organizadores han anunciado que publicarán un libro con el resumen de todas las charlas que se habrían realizado.

Coronavirus y cuarentena: «¿Dónde están los antivacunas? ¡Que yo les vea!»

Los españoles, los más decididos por la vacunación

El estudio se ha llevado a cabo a partir de los datos extraídos mediante Vaccinoscopie Europe, una encuesta online realizada durante 2019 a 1.500 padres de niños con edades comprendidas entre los 0 y los 35 meses.

Participaron progenitores procedentes de España, Italia, Francia, Alemania y Reino Unido, 150 parejas por país, y tuvieron que responder a una serie de preguntas sobre su percepción acerca de las vacunas, su nivel de información al respecto y las decisiones personales tomadas con respecto a sus hijos.

Los padres más reacios fueron los franceses, pues solo un 73% de ellos mostraron una actitud positiva al respecto. En el otro extremo se encuentran los españoles, entre los que un 94% se mostró a favor de la vacunación, y en medio los ingleses, con un 86%, los italianos, con un 87% y los alemanes, con un 88%. Esto se trata de una opinión general. No obstante, existen diferencias entre quienes estaban a favor de todas las vacunas y quienes tenían reticencias hacia algunas de ellas. Concretamente, en Reino Unido hubo un 3% de padres que se mostraron en contra de cualquier tipo de vacuna, mientras que en el resto de países esto solo ocurría en un 1% de las parejas entrevistadas.

Una niña pasea el sarampión por Disneyland y las autoridades buscan a quienes estuvieron cerca de ella

De hecho, en todos los países más de un 90% de los padres estuvieron de acuerdo con que sus hijos recibieran de forma obligatoria al menos una de las vacunas dispuestas para prevenir el tétanos, la tos ferina, el sarampión, la rubéola, la meningitis neumocócica, la meningitis meningocócica B, la meningitis meningocócica C, el Haemophilus influenzae tipo b, la poliomielitis, la difteria, las paperas, la hepatitis B, la gastroenteritis por rotavirus o la varicela.

No obstante, en Reino Unido y Alemania hubo un 7’4% y un 7’8% de padres que mostraron su descontento hacia el hecho de que sus vástagos recibieran cualquier vacuna de forma obligatoria. Fue bastante más bajo este dato para los franceses, los italianos y los españoles, con un 4% un 1% y un 0’8% respectivamente.

En cuanto al nivel de información, los franceses, con un 77%, mostraron estar significativamente peor informados que el resto de europeos encuestados, todos ellos ubicados entre el 90% y el 94%. Además, solían leer menos información en línea sobre vacunas. Solo un 58% reconocieron hacerlo, mientras que en Reino Unido usaban este método de información un 81% de los padres, seguidos por los italianos, con un 71% y los alemanes y los españoles, con un 70%.

Fiestas de la varicela, pero ahora de coronavirus: la absurda idea que promueven los antivacunas

También mostró ser significativa la confianza de los participantes hacia las autoridades sanitarias de su país. Al pedirles que las calificaran de 0 a 10, un 88% de los españoles les dieron una puntuación de entre 7 a 10, siendo esta una nota que solo otorgaron el 79% de los franceses e ingleses, el 74% de los italianos y, mucho más lejos, el 68% de los franceses.

En definitiva, y según concluyen los autores del estudio en un comunicado, la decisión de los padres con respecto a la vacunación de sus hijos parece estar estrechamente vinculada al nivel de información y de confianza hacia sus autoridades sanitarias. Y en eso, en base a los resultados, los españoles somos los primeros. La decisión de salvar a nuestros hijos y a los de los demás a través de las vacunas es sin duda un motivo un para sentirnos orgullosos, incluso en una época tan oscura como la que estamos viviendo.