– Abr 10, 2020, 9:00 (CET)

¿Nos tendremos que despedir de las huchas tras el cornavirus? Así pueden cambiar nuestros hábitos

Desde que la OMS recomendó que no se pagara en efectivo, se ha registrado un incremento de los pagos contactless a través de tarjetas y teléfonos móviles.

Seguramente nuestros abuelos no pueden imaginarse salir de casa sin la cartera y con monedas en los bolsillos. Porque el dinero hay que tocarlo para que exista. Sin embargo, para muchas personas, jóvenes y no tanto, el dinero se ha convertido en algo intangible, algo que no vemos físicamente pero que sigue rigiendo nuestras vidas -eso no ha cambiado mucho con los años-. El debate de si viviremos el fin del efectivo ha liderado estudios económicos en los últimos años, sobre todo desde que llegaron las aplicaciones de pago a través de los móviles. Hasta las tarjetas físicas se han quedado atrás. Sin embargo, muchos comerciantes siguen resistiéndose. Lo que no preveían era la llegada del coronavirus.

En poco menos de un mes, nos ha cambiado la vida. No salir de casa, teletrabajar, tener que planear las salidas al supermercado, ponerse equipo de protección como mascarilla y guantes... El dinero no podía quedarse atrás. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió a principios de marzo que los pagos en efectivos podían favorecer los contagios y recomendó utilizar métodos como el contactless en tarjetas y aplicaciones móviles. ¿Ha sido este el empujoncito necesario para que el fin del cash se materialice?

Para muchas empresas es, sin duda, una señal. En un informe publicado por Intrum en octubre del año pasado, 4 de cada 10 empresas sostuvieron que en España dejará de existir el dinero en efectivo en 2030. Argumentan que el uso de las tarjetas de crédito y débito está muy extendido entre la población. Realmente es así. En España hay e circulación más de 85 millones de tarjetas y, en 2019, se efectuaron pagos con este método por más 161 millones de euros, un incremento de cerca del 70% respecto a las cifras de hace una década según datos del Banco de España.

Sin embargo, las tarjetas han sido otro de los efectos colaterales de la llegada de la COVID-19. Un informe difundido por Revolut registró una caída en los pagos físicos en todos los ámbitos. Los retiros en cajeros automáticos disminuyeron un 83%, mientras que los pagos con tarjeta física han caído un 52% desde principios de marzo. Pagar con el plástico parece más seguro que hacerlo con efectivo, aunque no deja de ser un objeto que puede ser transmisor de bacterias. Además, el problema está al introducir el código PIN en el datáfono porque se aumenta el riesgo de contagio.

En este contexto, varios ayuntamientos como el de Madrid han tomado medidas como prohibir el pago en efectivo en los autobuses para evitar contacto entre los pasajeros y el conductor. Pero, a pesar de las recomendaciones de la OMS y de la bajada del pago en efectivo que exponen los datos, es importante recordar que no han prohibido este método. Algunos consumidores no tienen tarjeta ni cuentan con otras formas de pago digital y, además, muchos establecimientos no cuentan con lector de tarjeta. En España hay 2 millones instalados, aunque en varios casos se acepta el pago con tarjeta con un mínimo de gasto, que va normalmente de los 6 a los 15 euros. En tiempos de coronavirus, todas las flechas apuntan a lo mismo: el contactless.

El rey inesperado de los pagos

El objetivo es evitar el contacto dentro la medida de lo posible. No solamente entre personas, también con objetos que pueden ser focos de contagio. Por eso recomiendan limpiar los envases cuando llegamos del supermercado. Y por eso los pagos físicos han disminuido. Con el contactless, solamente tenemos que acercar la tarjeta o el móvil al datáfono. Hasta hace poco, el único riesgo que conllevaba realiza esta operación era introducir el código PIN si el importe a pagar es más de 20 euros. Pero ahora ni eso.

Las entidades bancarias españolas acordaron que el límite de pago sin introducir el código PIN sea 50 euros para garantizar una mayor seguridad en las compras. La medida se aplica de forma progresiva en el país y se alargarán hasta que se levanten las medidas de contención por la crisis del coronavirus. No obstante, subrayaron que las medidas de seguridad siguen vigentes y que, si se registran 150 euros en pagos acumulados o cinco operaciones seguidas, se requerirá el código PIN.

Las ventajas de esta forma de pago también se han reflejado en los datos. El informe de Revolut registró un aumento del 16% en los pagos móviles, un dato más para confirmar también la apuesta de España por la infraestructura contactless, en la que el 90% de las terminales cuentan con esta tecnología.

Este método tiene mucho a su favor: la predisposición de muchos consumidores, el apoyo de la mayoría de los establecimientos... Pero tenemos que esperar para poder certificar la muerte del dinero en efectivo. La cuarentena y la vuelta a la rutina progresiva está siendo y será un duro golpe para los billetes y las monedas pero intervienen otros factores culturales. Varios expertos subrayaron que el dinero en efectivo puede ser de gran utilidad en situaciones de emergencia como catástrofes naturales. En algunos casos, la infraestructura puede colapsarse y, por ejemplo, los datáfonos podrían quedarse sin red o los cajeros automáticos podrían no estar disponibles. Sobre todo para muchas personas de edad más avanzada, la costumbre gana.

Es posible que después de la cuarentena, muchos consumidores utilizan con más asiduidad la tecnología contactless que antes del coronavirus, aunque puede ser difícil cambiar los hábitos completamente. Aquellas personas que no pueden salir de casa si su cartera y son monedas en el bolsillo, seguramente seguirán sin poder hacerlo con o sin COVID-19.

No te confíes

Pagar con el método Contactless tiene muchas ventajas, sobre todo con los pagos móviles, y es cierto que disminuye el riesgo de contacto en comparación con las monedas tradicionales. Pero cuidado, no es una garantía.

A pesar de que no tenemos contacto con el comerciante, sí lo tenemos con nuestro teléfono móvil. Un estudio de la Universidad de Arizona de 2012 arrojó que nuestro dispositivo puede tener hasta 10 veces más bacterias que la taza de un inodoro. No es de extrañar si pensamos en que el móvil pocas veces se separa de nosotros. A algunos les acompaña hasta al baño. Las peticiones para lavarnos las manos continuamente han sido muy importantes para concienciar a una parte de la población que no lo hacía regularmente. Con nuestros teléfonos móviles deberíamos hacer lo mismo.

Por ello, compañías como Apple y Samsung han publicado en sus páginas webs varios consejos para limpiar los móviles, como gamuzas suaves. Para evitar el contagio, tanto el nuestro como el de otras personas, es importante seguir todas las recomendaciones, como evitar el dinero físico por el momento. Pero también tenemos que ser conscientes de que los pagos con contactless tampoco evitarán el virus. Al igual que las mascarillas, si no sabemos utilizarlas debidamente, las medidas de precaución servirán de poco.