Salir a cenar a un restaurante. Este mantra se repite en la mente de muchos que sueñan con que el día de poder salir a la calle y disfrutar de una cena en la que la cocina y la recogida de los platos corre a cargo del personal del lugar. Todo apunta a que seguirá siendo eso, un sueño. Desde Italia no llegan buenas noticias, y todo parece apuntar a que hasta lo menos finales de mayo no se empezará a tener una cierta normalidad en el mundo de la restauración. Queda, por tanto, algo más de un mes para ese momento. Al menos en Italia; el resto de países juegan en la liga de la incertidumbre.

Con esto, el aprovisionamiento en las casas es la máxima. Amazon se frota las manos con el incremento en ventas de juegos, material deportivo o cualquier cosa que sirva para el entretenimiento de los compradores, y la levaduras y harinas se agotan para satisfacer las necesidades de una nueva saga de reposteros. Y hablando de cocinar, ¿por qué no hacerse con un horno para pizzas?

Es la propuesta de Ooni, una startup escocesa, que quiere llevar lo mejor de la cocina italiana a los hogares del mundo. Ahora sin pedidos en Amazon por problemas de distribución a causa del coronavirus, son pocos los que pueden disfrutar del capricho de hacerse una pizza en casa; pese a todo, mantienen abierta su web avisando de las restricciones a las que se enfrentan en este momento. Los que tienen el último modelo, lanzado en marzo de ese mismo año, han tenido suerte.

Lo dicen los italianos: lo que se come fuera de Italia no es pizza. Tampoco tenemos las infraestructuras necesarias para ello: los hornos no calientan lo suficiente por tamaño y potencia. Ooni, pese a su pequeño tamaño, alcanza los 800 grados –los necesarios para que la masa crujiente alcance su punto–. Pese a todo, la técnica lo es todo, como explican desde Techcrunch tras varios intentos fallidos–. Con un tanque de propano, un pequeño horno portátil, por supuesto, la pizza y no más de 30 minutos de cocción podemos tener la comida perfecta.

Horno_para_pizza

¿De dónde surgió esto? Muchos podrían pensar que la idea nació de la mente de un italiano, pero hay que viajar a Escocia de la mano de Kristian Tapaninaho y Darina Garland. Desde 2012 llevan trabajando la idea de crear hornos pequeños, pero sumamente potentes para el hogar. Hasta ese momento, no era posible la idea de tener una forma de hacer pizzas u otras recetas con la calidad suficiente como para compararse con un horno de leña construido. De hecho, las primeras creaciones requerían de estar al aire libre. Su evolución permite ahora usarlos en espacios más reducidos –aunque aún al aire libre–, pero con cocinados de 60 segundos.

Ayudados por una primera campaña de fondos a través de Kickstarter para cada una de sus nuevas creaciones, y una serie de crowdfundings posteriores, su trabajo les ha merecido varios premios del sector retail. La última de ellas, el Ooni Koda 16 especializado en pizzas –capaz de acumular casi 1000 grados en su interior.

¿Su precio? La verdad es que para ser un aparato de un solo uso, nada comparable al mundo de los robots de cocina, cuenta con un precio elevado. Casi 450 euros por tener un horno profesional en casa justo en el momento en el que no se puede salir.

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