La lista de iniciativas para ayudar a luchar contra el conoronavirus no para de crecer por parte de grandes y pequeñas corporaciones. El bloqueo casi total de la actividad del país ha implicado que el desempeño de muchas compañías, y bajo este contexto, no tenga lugar. Eso no quiere decir que dejen de ser útiles: ya se cuentan por decenas las empresas que han puesto su maquinaria a trabajar para fabricar material sanitario.

Como consecuencia del obligado encierro que sufre la población en este momento, el turismo es uno de los sectores más afectados. Con él, cualquier actividad que implique ocio. Entre ellos, el sector del taxi y VTC, gestionado por compañías como Uber y Cabify, ha sufrido un cuantioso impacto en su actividad. Con la flota de vehículos trabajando al 50% de su capacidad –para adecuar la oferta y la demanda– y un gran número de los conductores operando en servicios gratuitos (tras el acuerdo con la Comunidad de Madrid) para el sector sanitario, la realidad es que la actividad cada día es menor.

En el caso de Uber la realidad es que no pierden el tiempo. Por un lado anunciaba que, para los trayectos que se realizasen en la zona de influencia de los hospitales –con destino y origen– no llevarían el cargo de Uber. Es decir, solo se cobraría la parte correspondiente a la compañía VTC encargada del trayecto. Esto reduciría el precio en un 25% respecto a una situación normal.

Por otro lado, Uber también ha llegado a un acuerdo con varias compañías para iniciar un nuevo proyecto inspirado en la red de coches compartidos. De momento solo en Barcelona, Social Medics en unión con Uber, Institut Catalá de Salut, Social Car y Axa ha creado una plataforma para compartir vehículos particulares –ahora mismo prácticamente en inactivos– de voluntarios para cederlos al personal sanitario de Cataluña –una forma de emular los servicios activados por la Comunidad de Madrid con el sector del taxi–. Los coches serán recogidos y gestionados por la plataforma; una vez termine el estado de alarma, estos serán devueltos a sus propietario. La desinfección de los mismos, apuntan, correrá a cargo de Uber; compañía que ya se ha puesto en contacto con todos sus usuarios en la región –activos pese al bloqueo político de hace un año–.

El objetivo, explican, es el de proporcionarles un vehículo que puedan emplear para las visitas a los pacientes y en sus desplazamientos a los centros de salud. Los coches se asignarán a los profesionales en función de la disponibilidad de los mismos, así como a la urgencia de la visita que tengan que hacer a los respectivos pacientes.