Mientras que aproximadamente un tercio de la población del planeta se encuentra confinada en sus hogares a causa del coronavirus, científicos de todo el mundo tratan de buscar una vacuna o un tratamiento para esa enfermedad que ha matado ya a casi 38.000 personas en todo el planeta.

Esas son las dos mayores armas contra el virus. La ciencia y el aislamiento. Al otro lado están las pseudociencias. Los falsos terapeutas que las practican suelen ser expertos en aprovechar la desesperación de la gente y, desde luego, en esta situación la desesperación es algo que nos sobra. Por eso, no es raro leer estos días noticias como la insistencia del español Josep Pamiès en asegurar la utilidad del MMS contra el SARS-CoV-2 o la del televangelista estadounidenses Jim Bakker, quien ha sido recientemente demandado por promover la plata coloidal como tratamiento. Mucho más positivo ha sido el caso de la empresa de homeopatía Boiron, que ha dado un acertado paso atrás, asegurando que sus productos no tienen ninguna utilidad para prevenir o curar la Covid-19. Hasta ahora no habíamos escuchado nada sobre los quiroprácticos, pero en realidad algunos también han querido buscar su parte de protagonismo, asegurando que las prácticas que realizan pueden ayudar a fortalecer el sistema inmunitario de cara a una futura infección. Esto es algo totalmente falso, como es lógico; de ahí que incluso la Federación Mundial de Quiropráctica haya emitido a un aviso a sus trabajadores, recordándoles que no deben ofrecer sus servicios para nada que tenga que ver con la pandemia que se cierne sobre nosotros.

Quédate en casa y confía en la ciencia

En Canadá hay alrededor de 7.500 diagnósticos positivos de Covid-19. No son cifras muy alarmantes si se comparan con otros países del mundo, pero sí suficientes para que su gobierno declarara el estado de emergencia en su provincia más afectada el pasado 17 de marzo.

Como es lógico, sus habitantes están preocupados, dada la evolución que está teniendo la enfermedad, tanto dentro de sus fronteras como en otras partes del planeta, especialmente en su país vecino, Estados Unidos, donde las cifras siguen aumentando a niveles muy preocupantes. Por eso, muchos quiroprácticos han aprovechado la situación para ofrecer esas defensas que todos desean para su organismo en el caso de enfrentarse al coronavirus.

Esto ha llevado a la organización sin ánimo de lucro Bad Science Watch a denunciar la situación ante los medios de comunicación, lamentando que muchos aprovechen la desesperación de la población en su propio beneficio. Como respuesta, el Colegio de Quiroprácticos de Ontario, la provincia en estado de emergencia, ha enviado cartas a sus colegiados en las que recuerda que ninguna de las prácticas realizadas por ellos puede ayudar a fortalecer el sistema inmunitario. La Federación Mundial de Quiropráctica se ha hecho eco también de estas advertencias, al comprobar que este tipo de situaciones comenzaban a reproducirse en otros países.

Resulta grave que se esté engañando a la población con algo tan delicado, pero el peligro no se queda ahí. Aunque hay quien mantiene que la quiropráctica puede curar casi todo, hoy en día está más considerada como una herramienta para el tratamiento de problemas de las articulaciones. Sin embargo, no deja de ser una práctica peligrosa por muchos motivos. Para empezar, las torsiones sobre la columna pueden generar un gran número de problemas, desde náuseas y dolores de cabeza hasta la propia muerte. Además, se suele requerir la realización de muchas radiografías. Lógicamente, esta es una prueba de diagnóstico útil, que a veces debe realizarse sin ninguna otra opción. No obstante, es muy importante valorar si realmente es necesario, pues supone someter al paciente a una radiación que puede generar problemas si se acumula. Es un punto especialmente delicado en niños, aunque en realidad puede extrapolarse a adultos.

Y es que, para problemas articulares o de los huesos, son los fisioterapeutas o los traumatólogos, según cuál sea la necesidad, los que utilizan técnicas basadas en la evidencia científica. En cuanto a fortalecer el sistema inmunitario, nuestra única opción es hacer es comer bien, hacer ejercicio y evitar hábitos poco saludables, como el alcohol o el tabaco. Eso no nos hará inmunes al coronavirus, ni muchísimos menos, pero es lo único que podemos hacer por nuestras defensas. Para lo demás, ciencia y confinamiento. Esas son las dos estrategias con las que ganaremos esta guerra.