La historia está llena de fascinantes relatos de criptas, catacumbas o sótanos en los que una obra casual sacó a la luz un misterioso tesoro. Es precisamente lo que acaba de ocurrir en una catedral estadounidense, cuyo hallazgo no está compuesto precisamente de oro; aunque, dadas las circunstancias, resulta mil veces más valioso.

Un tesoro que salva vidas

Un grupo de albañiles se encontraban llevando a cabo unas obras rutinarias en la Catedral Nacional de Washington cuando dieron con una cripta que la mayoría de washingtonianos desconocen. Pero eso no lo fue lo más increíble. Y es que, dentro de ella, como si de una antigua reliquia se tratara, encontraron una vieja caja, con un contenido de lo más sorprendente: un total de 5.000 mascarillas N95, capaces de filtrar al menos un 95% de partículas muy pequeñas, de alrededor de 0.3 micras.

No había ninguna explicación esotérica ni nada parecido para el origen de aquel alijo de material sanitario. En realidad, era el resultado del acopio de este tipo de productos que se llevó a cabo en 2009, durante la epidemia de gripe A. Estas no se llegaron a usar, por lo que terminaron guardándose en la cripta y cayendo en el olvido. Hasta ahora.

Después el hallazgo, se han enviado al fabricante para que compruebe si siguen siendo viables y, dada la resolución positiva, la catedral ha optado por donarlas al Children's National Hospital y al Georgetown University Hospital.

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En Estados Unidos la epidemia de coronavirus no ha hecho más que empezar y ya está alcanzando cifras astronómicas, por lo que no es extraño que, al igual que aquí, los utensilios de protección comiencen a escasear entre el personal sanitario. La situación es grave en todo el país, pero precisamente Washington es uno de los estados más fectados; ya que, si bien con sus 3.700 pacientes infectados es el cuarto con más enfermos, es el segundo con más fallecidos, tras anunciar 176 muertes dentro de sus fronteras.

Por eso, cualquier material sanitario es bienvenido antes de que se produzca el colapso, pero es especialmente favorable que hayan encontrado estas mascarillas, pues son precisamente las de tipo N95 las más recomendadas por la OMS para proteger a profesionales muy expuestos al virus. No podían haber encontrado un tesoro mejor.