Desde 2018 se le ha seguido la pista a Tl’uk, una orca casi fantasmagórica, cuyo anormal color blanco pareció en un principio a los científicos que la estudiaban el síntoma de alguna rara enfermedad. Con el tiempo vieron que, en realidad, aparentaba estar en un buen estado de salud y que, en realidad, probablemente se trataba de un caso de leucismo, por el cual la piel se decolora parcialmente a causa de una mutación genética. Esa misma teoría fue la más defendida en 2010 para explicar el curioso color rosado de un hipopótamo fotografiado en la reserva natural Masai Mara, en Kenia.

Tl’uk , la orca ‘descolorida’ avistada frente a las costas de Washington

En ese mismo país, pero en la comunidad de Ijara, se observó por primera vez en 2017 una llamativa jirafa de color blanco, que sin duda destacaba al lado de sus compañeras. Tener la oportunidad de ver algo así es un hecho único, que emociona a los amantes de la fauna de aquella zona, especialmente desde que en agosto trajo al mundo a una cría con su misma condición genética. Por desgracia, ninguna de las dos volverá a asomar su blanco cuello sobre las copas verdes de la flora keniana, pues recientemente se ha dado a conocer la noticia del asesinato de ambas, a mano de cazadores furtivos.

Malas noticias

En un comunicado emitido desde su cuenta de Twitter, representantes de la organización de conservación Ishaqbini Hirola Conservancy describieron su dolor al encontrar los cadáveres de la jirafa blanca y su cría.

No está claro el motivo del asesinato. No obstante, según refieren en IFLScience, podría estar relacionado con un informe publicado el pasado 1 de enero, en el que se explica que las comunidades afincadas en el condado de Garissa, donde residían las dos jirafas, han pasado de ser pastores nómadas a establecerse como granjeros, construyendo sus granjas junto a los ríos, para facilitar la extracción de agua para el riego.

Esta nueva situación ha obligado a muchos animales a tener que cruzar las instalaciones, en busca de algo que beber; lo cual supone que, en los casos de las especies de gran tamaño, como las jirafas, puedan generar daños en los cultivos a su paso. Además, tienen una gran predilección por las flores de mango, por lo que arrasan con las cosechas.

Fotógrafos captan un raro hipopótamo rosa en Kenia

Con el fin de evitar que arruinen sus sembrados, muchos de estos granjeros han colocado trampas que ahuyentan o hieren a las jirafas y no sería extraño que otros hayan recurrido a la cacería. Ahora solo queda el padre de la cría, también blanco. Queda un poco de “nieve” en Kenia, pero la pérdida sigue siendo tan triste como irreparable.

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