– Mar 2, 2020, 10:04 (CET)

Jugamos a ‘Final Fantasy VII Remake’: la espera ha merecido mucho la pena (y llega con una demo bajo el brazo)

Final Fantasy VII vuelve en forma de remake para poner en valor lo que da de sí la nueva vuelta de tuerca que permite traer de vuelta los grandes títulos de PlayStation.

Para muchos, Final Fantasy VII es el juego de su vida, el de una generación, el de una infancia que descubría los videojuegos por primera vez. Quizás el título de Square Enix ha sido uno de los más aclamados de la historia, y desde la moda de los remake y remasters, el más esperado de todos. Por ello cuando la compañía anunció que estaba trabajando en una remake del mismo, el mundo del videojuego enloqueció.

La espera ha sido tremendamente larga desde su anuncio, puesto que hay que tener en cuenta que la primera intención serie de Square Enix para devolver la vida al FFVII data del E3 de 2005, cuando enseñó el opening del juego usando el motor motor Crystal Tools de la compañía, apunto de cumplir diez años. No obstante, en aquel entonces todo se quedó en esa demostración, y los usuarios fueron perdiendo la esperanza hasta que empezaron a aparecer una serie de rumores sobre un nuevo desarrollo en 2014, hasta que finalmente la compañía lo anunció oficialmente en el E3 de 2015 durante la conferencia de PlayStation.

Imagen propiedad de Square Enix

Cinco año desde entonces, el hype de los usuarios ha alcanzando cifras estratosféricas, pero también los miedos de que, al tratarse de una nueva versión, un remake, se perdiese parte de la esencia del juego. Nosotros ya hemos tenido la oportunidad de jugarlo, y los cierto es que el fan puede estar tranquilo. Es más puede estar encantado, puesto que la espera ha merecido la pena y Square Enix tiene entre manos uno de los mejores remakes que se han hecho jamás, con la esencia intacta de 1997, pero con todo el valor de producción de uno de los grandes lanzamiento de la generación actual de consolas.

Lo primero que llama la atención es el apartado gráfico. Si bien era algo esperable que sigue la estela de otros grandes remakes como Resident Evil 2 o 3, lo cierto es que una vez a los mandos, el resultado es espectacular. El sistema de texturas, iluminaciones y partículas, incluyendo los grandes combates que varios elementos (y personajes en pantalla), es tremendamente fluido. Esto conecta con la jugabilidad. El título utiliza un sistema mixto entre movimientos libres y esquemas guionizados, aunque nos ofrece mucha mayor libertad de la que nos esperábamos, hay tramos, accesos, y movimiento que solo se realizan tocando un botón.

Imagen propiedad de Square Enix

Esta combinación entre exploración y sistema sobre railes está presente en los tramos jugables a los que hemos tenido acceso y desaparecen durante los combates, que da totalmente la libertad al jugador, permitiendo que nos movamos a nuestro antojo y seleccionemos en cada momento cómo queremos luchar, contra quién (cuando hay varios enemigos) y nos permite realizar varias acciones al mismo tiempo, alejándose del combate por turnos clásico -pero sin perder dicha posibilidad-.

En este sentido, una de las dudas más importantes del juego era cómo se iba a comportar respecto al cambio de personajes en combate y cómo de fluido iba a ser el mismo. Ya te lo podemos decir: es tremendamente fluido, trasparente y con un par de toques podemos tener a varios personajes ejecutando movimientos al mismo tiempo y luchando contra un boss como un juego de acción tradicional pero con el añadido de estar dentro del Final Fantasy VII.

Imagen propiedad de Square Enix

Sobre la trama, que es de sobra conocida, no vamos a comentar nada, pero si podemos decir que los elementos característicos del juego están todos y cada unos, y a los jugadores veteranos todos les resultará familiar pero con un toque fresco y renovado que permite incluir un remake, además incluir elementos totalmente nuevos que desde luego encajan perfecto con la originalidad del título, pero permiten aportar un toque más fresco a una obra con 20 años sus espaldas.

En las poco más de dos horas en las que hemos podido jugar al juego tuvimos acceso a la mayoría de elementos característicos del mismo: movimiento libre, combate básico, combate con bosses, cinemáticas y exploración. Cada uno de ellos brillaba con luz propia, y donde realmente se ha puesto especial empeño por parte de Square Enix ha sido con los personajes: sus modelos y físicas están perfectamente diseñadas, y lo cierto es que tanto en combate como en personalidad cada uno tiene una identidad y un rol importante que tendremos que controlar para salir airosos de los combates.

Imagen propiedad de Square Enix

Quizás lo que más empaña este apartado es la personalidad de Barret, un tanto exagerada en este remake y especialmente cargantes sus comentarios a lo largo del gameplay. Es una cuestión menor en nuestra preview, pero si que es lo suficientemente destacado como para habernos llamado poderosamente la atención.

Todavía es pronto para adivinar si el resto del juego sigue la estela tan buena que nos ofrece nuestra demo, y quedan muchas cuestiones pendientes como la profundidad de los hechizos, del equipamiento, la profundidad de los combos o las alternativas que ofrece el juego para encarar cada apartado. Tampoco sabemos nada de primera mano sobre las side quests, el nivel de diferenciación que nos ofrece cada opción del RPG o el impacto de los materiales en los diferentes elementos y equipamientos para modificar nuestro estilo de juego.

Lo que sí podemos decir a ciencia cierta, a falta de probar la build final y el juego completo, es que la espera ha merecido muchísimo la pena, y si las cosas no cambian de aquí a 10 de abril, podemos estar ante el lanzamiento más importante y más grande de toda la primera mitad de año.

Final Fantasy VII Remake tiene disponible desde hoy mismo una demo en PlayStation Store para todos aquellos que quieran probarlo: