Territorio: nosso corpo, nosso espirito. La mayoría no había salido nunca de sus pueblos indígenas cuando llegaron a Brasilia con este lema como cántico. Sin embargo, durante la Primera Marcha de Mujeres Indígenas, cerca de 10.000 mujeres conquistaron las calles de la capital brasileña durante varios días. Esta vez fue la primera gran marcha de este tipo desde la llegada al Gobierno de Jair Bolsonaro, conocido por sus políticas que fomentan la deforestación del Amazonas y su escepticismo con el cambio climático.

Meses después de la manifestación celebrada en agosto de 2019, otro grupo de indígenas procedentes de la Amazonía, esta vez del lado ecuatoriano, se unieron a la performance Un violador en tu camino y entonaron el cántico en sus lenguas originarias.

Dos movimientos indígenas, a miles de kilómetros de distancia, pero que comparten muchas cosas: protagonizados por mujeres, luchan por una sociedad más justa e igualitaria. Esto sí que son "feministas amazónicas".

El caso de las movilizaciones de las indígenas escenificó la alianza entre el movimiento feminista con la lucha contra el cambio climático y el fomento del ecologismo. Esta unión es una de las más fuertes y también el centro del debate por la interseccionalidad del feminismo con otros movimientos. ¿Debería ser una corriente transversal?

"Cualquier parte del feminismo que esté luchando por integrar algo bueno, en este caso la ecología y el medio ambiente, estamos sumando dos partes buenas. La lucha es por intentar cambiar nuestra sociedad y si nos quedamos sin planeta nada de eso va a servir", explicó a Hipertextual Lara Alcázar, líder del movimiento Femen en España.

En tiempos de emergencia climática, las mujeres son las que más sufren los estragos de la contaminación, aunque sean las que menos contaminan. Según varios estudios difundidos por Greenpeace y la ONU, el 80% de los refugiados climáticos son mujeres, aunque los hombres emiten más gases contaminantes y comen más carne.

Eva San Juan/ Femen

Además, si pensamos en el cambio climático, a la mayoría se le vendrá a la cabeza una mujer. Específicamente, una adolescente: Greta Thunberg. Como ella, otras miles están centrando sus esfuerzos en visibilizar los estragos de la contaminación y en fomentar el ecologismo para intentar mitigar estos efectos que tanto sufren las mujeres en diferentes partes del mundo. Como Constance Okolett, una mujer de Uganda que preside la organización United Women Network, con la que informa a trabajadoras del mundo rural. El objetivo es formar a estas mujeres para que puedan saber cómo afecta el cambio climático y cómo prevenirlo. Y estos esfuerzos se unen a los de indígenas como las que salieron a las calles de Brasilia.

Esta lucha engloba, no obstante, una todavía mayor. La líder de Femen sostiene:

El feminismo debería ser anticapitalista porque este sistema se hace bastante insostenible para garantizar derechos y servicios públicos de calidad como la educación y la sanidad. En este sistema, las mujeres pueden ser explotadas, sus vientres alquilados y podemos ser compradas y vendidas dentro del negocio de la trata y del comercio sexual. Creo que el capitalismo tiene que ver con que el patriarcado haya seguido existiendo, son hermanos del mismo padre".

A pesar de que muchas entienden el feminismo como parte de un movimiento que debería entenderse con otros, otras mujeres creen que la unión no puede hacer más fuerte, sino todo lo contrario. El temor es a que, ampliando la lucha, se debilite el objetivo principal que es la lucha de las libertades de las mujeres.

Pero, para otras como Lara Alcázar, mezclarse es necesario para poder tener contacto con otros movimientos y colectivos y poder formar parte de sus realidades. De esta manera, añadió, no se va a empobrecer el movimiento, sino que se ampliarán las miras, nos haremos más conscientes y tendremos una perspectiva más global del mundo.

Mezclarse, pero no a cualquier precio

En 2018, la huelga feminista del 8 de marzo llegó pisando más fuerte que nunca. Pero Afroféminas decidió no formar parte de las reivindicaciones. El grupo, que nació en 2014, quiere dar visibilidad a las mujeres afrodescendientes. Son feministas, pero su lucha difiere en algunos aspectos con las del movimiento en España. La unión, por el momento, no ha sido posible.

"Como mujer y feminista negra creo que nuestras prioridades son otras y que se logran de manera diferente. Para mí es mejor luchar desde la formación e ir directamente a la educación", dijo Antoinette Torres Soler, fundadora de Afroféminas.

Añadió que en los espacios de mujeres no se habla todavía de la racialización, tampoco se hace en las escuelas. El sistema, continuó, no se da cuenta de que hay un desnivel muy grande y que, si no creas políticas de equidad lo suficientemente fuertes, esta situación continuará. Y eso es feminista porque afecta a las mujeres.

Clarke Sanders/ Unsplash

Cuando Torres anunció que el colectivo no acudiría a la marcha del 8 de marzo, fue el foco de muchas críticas. En una ocasión, en un evento organizado por mujeres feministas, fue insultada y abucheada. Recuerda la sensación de humillación y de incomprensión que sintió por unos ataques que eran, en su mayoría, con un tono altamente paternalista.

Este fue una de las experiencias que ha vivido y que le demostraron que el problema del movimiento son aquellas mujeres que, detalló, piensan que son portadoras de la verdad absoluta. "Algunas mujeres no entienden que no somos rivales, sino que tenemos diferentes maneras de luchar. En el momento en el que esta idea empiece a socializarse, esta molestia por la diferencia podría empezar a disminuir y podríamos encontrarnos", explicó la fundadora de Afroféminas en entrevista con Hipertextual.

Sin embargo, añadió, todavía hay muchas mujeres que no centran la lucha en convertirse en víctimas y que entienden que la comunidad de los transgénero tienen problemas diferentes. Además de no entenderlo, lo combaten. Torres afirmó que las mujeres racializadas son víctimas de opresión de los hombres, pero también de las mujeres. "En España hay muchas mujeres que tienen capacidad de decisión. Que recuerden cómo han sido con ellas y no reproduzcan la opresión contra personas por percibir que son menos que tú, porque eso es lo que pasa con los hombres".

A pesar de las críticas, Torres tiene esperanzas de que algún día Afroféminas pueda unirse a las marchas feministas en España. Piensa que los argumentos de algunas mujeres en contra de la transversalidad del feminismo es una cortada para evitar que las otros participen y sean protagonistas. Ella sigue con su lucha, pero los retos los tiene claros:

Hay una parte del movimiento feminista que es racista pero por suerte hay otra parte que se está empezando a revisar".


Hipertextual apoya las reivindicaciones del movimiento feminista. Por ello, con motivo de la celebración del Día de la Mujer, nuestras redactoras no publicarán durante el domingo 8 de marzo. Los contenidos relacionados saldrán en los días previos a esa fecha.

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