Hoy en día, el cáncer de mama es uno de los que, con un diagnóstico temprano, tienen las tasas de supervivencia más elevadas. Sin embargo, el tratamiento a veces suponer pagar un precio tan elevado como la pérdida de la fertilidad. Cuando se da en mujeres que ya han tenido al menos un hijo no suele ser un problema. No obstante, si se trata de personas más jóvenes, que aún no han traído ningún bebé al mundo, pero mantienen su deseo de ser madres, es necesario buscar una forma de conservar la fertilidad.

La criopreservación de ovocitos es una técnica muy extendida, típica, por ejemplo, de mujeres que quieren conservar sus gametos juveniles, con la idea de ser madres con una edad más elevada. También se hace con donantes o con mujeres que ya se han sometido a un tratamiento de fertilidad y desean guardar sus óvulos para un futuro. En todos estos casos, deben someterse a un tratamiento hormonal, de estimulación ovárica, para obtener el mayor número de ovocitos maduros posibles. Esto también podría hacerse con pacientes oncológicas que quieran preservar su fertilidad antes de comenzar la quimioterapia. Sin embargo, cuando se trata de tumores hormonodependientes, como algunos de mama, el cáncer puede empeorar, por lo que no es aconsejable hacerlo. Esto solo deja una opción con muy pocas posibilidades de éxito. Sin embargo, una mujer francesa de 34 años ha sido madre hace unos meses gracias a este método. El procedimiento, explicado recientemente en un estudio en Annals on Oncology, se ha llevado a cabo otras veces, pero es la primera vez que se finaliza con éxito.

Una historia con final feliz

La historia de esta paciente empezó cuando, con 29 de años de edad, se le diagnosticó un carcinoma ductal invasivo de grado III. Se trata de un tipo de cáncer de mama que dio positivo, tanto para estrógeno como para progesterona, lo cual significa que poseía receptores para ambos tipos de hormonas y que, por lo tanto, la exposición a ellas facilitaría su crecimiento.

Quería ser madre en un futuro, por lo que deseaba conservar ovocitos para poder someterse a un tratamiento de reproducción asistida una vez superada la quimioterapia, en caso de que esta hubiese afectado a su fertilidad. En una situación como la suya, era impensable una estimulación hormonal, por lo que solo quedaban dos opciones: preservar el tejido ovárico o extraer sus óvulos inmaduros y madurarlos después in vitro.

La primera opción es un procedimiento experimental, usado como única opción en niñas que aún no han llegado a la pubertad. No obstante, se trata de una intervención muy invasiva, a la que la mujer no quiso someterse con el cáncer recién diagnosticado. Solo quedaba la segunda opción.

Se le extrajeron un total de siete ovocitos inmaduros, que después pasaron por un paso de maduración in vitro (MIV). Se han dado casos en los que este tratamiento ha sido exitoso, pero en todos ellos se fecundaron inmediatamente después de su extracción y maduración. Nunca se había logrado que conservaran su viabilidad después de la vitrificación (un proceso de congelación rápida usado para conservar estas células).

Pero alguna vez tenía que ser la primera. Cinco años después de su primera visita al Departamento de Medicina Reproductiva y Preservación de la Fertilidad del Hospital Universitario Antoine Beclere, cerca de París, la paciente había superado con éxito el cáncer. Sin embargo, como cabía esperar, el tratamiento había acabado con su fertilidad. Por eso, volvió al centro en busca de aquellos ovocitos que había criopreservado. Seis de ellos lograron sobrevivir al proceso de desvitrificación y cinco pudieron fecundarse. El mejor de ellos fue transferido a la paciente, que logró quedarse embarazada en el primero intento y dio a luz en julio a un niño sano, al que llamó Jules.

Sin duda, que esto haya sido posible es una gran noticia para las pacientes oncológicas que quieran preservar su fertilidad, pero también para el desarrollo futuro de estrategias de fertilidad menos invasivas y sin la necesidad de someter a las mujeres a los posibles efectos secundarios del tratamiento hormonal. Es un campo al que aún le queda mucho por crecer, pero los logros que se han conseguido en los últimos pocos años son muy emocionantes. Tan emocionantes como devolver la ilusión de la maternidad a quienes la perdieron. Esa es parte de la “magia” de la ciencia.