bebé durmiendo
– Feb 10, 2020, 11:02 (CET)

La única startup española elegida por Techstars se enfoca en el mayor problema del país: los bebés

Techstars acelerará a la startup española Lullaai, enfocada a mejorar la calidad del sueño en los bebés. Una curiosa elección en un país en el que uno de los mayores problemas del momento parten de la baja natalidad.

La natalidad no es el fuerte de España y el universo político se ha encargado de incidir sobre ello en las sucesivas campañas políticas. Solo en la última década, las cifras se han desplomado casi un 30% sin vistas a una mejora a medio plazo.

Pese a todo, algunos tienen el valor de empezar una empresa en un sector que, a simple vista, podría tener pocos clientes. La realidad es que, aunque menguantes, sí que hay nuevos padres y la gran mayoría tiene el mismo problema: el sueño o la ausencia del mismo. Es, de hecho, una de las mayores barreras para entrar en el mundo de la paternidad. Una startup española ha querido salvar a cientos de padres con bebés que no duermen. Lullaai nacía así de la experiencia de sus propios creadores.

Y como el destino tiene giros irónicos, esta ha sido una de las pocas startups españolas elegidas para forma parte de la aceleración de Techstars. La entidad estadounidense que rara vez pone el ojo en España –su primera experiencia fue hace 5 años con Proximus, una compañía de rastreo de posiciones de clientes en tienda–, ha elegido una empresa que viene de ninguno de los puntos fuertes del país.

Modelo made in USA

Son cientos las startups que han postulado a formar parte de las filas de Techstars a lo largo de su historia. Quizá por fama y tracción, para muchas empresas es casi el Dorado.

llullai

En el caso de Lullaai, el motivo está claro: pese a su nacimiento en España tienen su foco puesto en Estados Unidos. "Allí están muy preocupados por el tema del sueño, así que queremos ir al país pese a que mantengamos a España como primer mercado", explica Ignacio Valledor de Lullaai. "Además, en Estados Unidos hay mucha predisposición a usar esta tecnología, al contrario que en España que aún no somos grandes suscriptores", añade. Con un modelo de negocio basado en la suscripción, lo cierto es que tiene mucho más sentido migrar al país norteamericano, para lo que Lullaai ya casi está preparada. Al menos mentalmente.

Financiados en primera ronda por antiguos inversores que ya participaron en la antigua startup de Valledor –Helthia, vendida a Sanitas en 2016–, pronto lograron casi 150.000 euros para dar los primeros pasos tras dejar a un lado una campaña en Kikstarter. Y un crédito de Enisa más tarde, llegó Techstarts junto a la alemana Bosh.

14 entrevistas, que formaron parte de 5 cribas, fueron las culpables de la entrada de Lullaai en la aceleradora estadounidense. Aún sin oferta, ya que confirman que están en proceso de formalizarla en este momento, ya saben que pasarán 3 meses bajo el paraguas de la aceleradora. Después seguirán en el bucle de la compañía al más puro espíritu de Silicon Valley.

"Es muy americano, muy intenso. Solo este mes nos tenemos que ver con 130 mentores. También tienen una red en la que te metes y le puedes preguntar lo que sea a la comunidad y ellos te responden".

Es, a fin de cuentas una red en la que si entras ya te quedas y de la que quieren sacar un enfoque para el mercado en Estados Unidos. "Tenemos muy buena aplicación, pero poco madura para el mercado norteamericano. El cliente de allí se siente cómodo usando el producto nuevo, ellos son más lanzados y acostumbrados al producto digital, por lo que tenemos que adaptarnos", explica.

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Nacidos de la propia experiencia

Casi el 30% de los niños tienen problemas de sueño. Y en España, aunque menguantes, nacen casi 400.000 niños al año. Esto es un mercado objetivo muy grande, explican, pese a que tengan que hacerse conocer entre unos padres que, tradicionalmente, no están muy acostumbrados a usar tecnología para este ámbito y, mucho menos, preocuparse del sueño y la calidad del mismo. Pese a todo, ya cuentan con sus primeros papás en cartera, los clientes beta de su aplicación.

Pese a todo, para Estados Unidos, donde las terapias del sueño para menores son una realidad en las familias y pueden llegar a gastarse hasta 5.000 dólares por cada niño, las oportunidades son mucho mayores.

Y es que fue precisamente de la mano del país norteamericano donde nació la idea. Ignacio, padre de dos niñas, tuvo suerte con la primera –una niña trampa afirma–. Con la segunda llegaron los problemas. Ciclos de sueño de no más de 45 minutos que obligó a sus padres a dormir por turnos, una situación insostenible para una familia que terminaría por contratar a una especialista en el sueño: Amelia Hunter. "Hablamos con ella y al tercer día mi hija dormía del tirón, fue un monto tal de buen rollo para la familia. No sabía ni cómo darle las gracias", recuerda.

Con esta premisa, y cerca de terminar su etapa en Healthia, nacía su nueva empresa enfocada al sueño de los niños.

Y la realidad es que todo parte de la lógica. "Lo que pasaba es que dormíamos a la niña en brazos, por lo que generó una dependencia para dormirse ahí, cuando por fin entendió que ya no le íbamos a dar brazos a través de pautas mejoró. También aprendió a ponerse el chupete cuando se le caía", explica. Luego, todo parte de crear pautas y costumbres saludables para el sueño.

Con este tenían todo el material para ayudar a otros padres. Para ello, tardaron tiempo en convertir la teoría y la práctica en un sistema que entrase y funcionase en una aplicación de móvil. Ante todo tenía que ser fácil y barato.

Su modelo parte del estudio nocturno de lo que pasa por la noche durante las horas de sueño del bebé. Si este se despierta, automáticamente se acompañará de algunos sonidos o músicas que lleven al bebé de vuelta a su sueño profundo; con el tiempo, el sistema empezará a conocer qué funciona mejor para el sueño del niño y qué sonidos o tiempos hay que descartar casi de forma inmediata. "La aplicación cuenta, además, con una librería de contenidos para que los padres puedan estudiar al detalle el tiempo de sueño de su hijo", cuentan. Y todo sin salir de la aplicación o conectar con la red, porque entienden que, en el caso de los bebés, la privacidad es lo más importante.