Hace menos de un mes que se daba a conocer el caso de un misterioso virus surgido en China. Comenzó con unos pocos casos de neumonía vírica, con un mercado de marisco en la ciudad de Wuhan como denominador común. Sin embargo, el brote fue haciéndose cada vez más grande, superando primero las fronteras de esta ciudad y luego las del propio país.

Llegaron las primeras muertes, que ya han ascendido hasta seis, y el número de infectados crecía peligrosamente, hasta situarse ayer por encima de las tres centenas. Estos días hemos sabido también que, al contrario de lo que se pensaba en un principio, puede contagiarse de humano a humano, por lo que la probabilidad de que el brote crezca hasta convertirse en epidemia parece ahora mucho mayor. Los primeros casos detectados fuera de China han tenido lugar en Tailandia, Japón, Taiwán y Corea del Sur, todos ellos dentro de Asia. Pero el virus ha viajado también ya fuera del continente, pues recientemente se ha dado a conocer el primer caso en Estados Unidos.

El virus chino viaja por el mundo

Las autoridades sanitarias del país americano ya lo veían venir, pues llevaban varios días realizando controles en los vuelos procedentes de China, especialmente los que habían pasado por Wuhan.

Pero empezaron demasiado tarde, pues el enfermo, un hombre de 30 años residente en Seattle, había vuelto a Estados Unidos desde Wuhan dos días antes de que se comenzaran a tomar estas medidas. Fue él mismo el que acudió a las autoridades después de comenzar a sentirse mal y leer las noticias sobre el coronavirus.

Afortunadamente, se encuentra en buen estado y solo ha sido hospitalizado para su monitorización, por ser un caso fuera de lo común.

Dada esta noticia, los controles se han extendido a un total de cinco aeropuertos estadounidenses. Y no es el único país en el que se están tomando este tipo de medidas. También han comenzado a hacerlo en Australia, Bangladesh, Nepal, Singapur, Rusia, Malasia y Vietnam, además de las naciones que ya habían sido afectadas.

En Australia hay ahora mismo un hombre en aislamiento, después de comenzar a mostrar síntomas a su vuelta desde Wuhan, pero de momento no se ha confirmado si se trata del virus en cuestión.

Aunque definitivamente parece ser que los animales no son el único vector de transmisión, la ciudad original de la enfermedad sí que sigue siendo claramente la misma. Por eso, las autoridades chinas han instado a sus habitantes a no entrar o salir de ella, para evitar la propagación de la enfermedad.

Afortunadamente, a pesar de ser también un coronavirus, este ha mostrado ser mucho menos letal que el SARS, pero la vida de las personas inmunodeprimidas sí que corre un serio peligro. Por todo el mundo, pero especialmente por ellas, cualquier precaución es poca.

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