– Ene 14, 2020, 17:30 (CET)

Lo que nos dice el abandono del E3 por parte de PlayStation sobre el futuro de los videojuegos

El futuro de los videojuegos lejos de las ferias, con una industria más impersonal y gobernada por las grandes firmas y sus propios eventos y juegos exclusivos, el futuro que anticipa el adiós al E3 de Sony PlayStation.

El E3 es sancta sanctorum de los videojuegos. La feria más importante de la industria occidental tanto por afluencia como por novedades. Históricamente, ha sido el lugar de encuentro entre la prensa, las compañías de videojuegos y, desde hace un par de ediciones, también con los fans.

No solo es un punto de reunión para conocer las novedades del año de las grandes firmas, también es un espacio para los más pequeños. Una ventana de oportunidades para mostrar al mundo las tendencias, pequeñas creaciones e intentar adivinar, en conjunto, hacia dónde se mueve la industria.

La feria de los videojuegos de Los Ángeles se lleva celebrando anualmente desde 1995. Por ella han pasado los grandes anuncios, las grandes presentaciones y la figuras más notorias de la industria. Ha sido el epicentro de los grandes cambios generacionales, y en los 25 ininterrumpidos años en los que se ha celebrado, ha sido el motor muchos de los sueños y de las pesadillas de la industria.

La noticia del día es especialmente paradójica, el hecho de que Sony se haya rendido definitivamente a la feria, en la recta final de su actual generación de consolas y cuando su primera versión, la PlayStation Orignal cumple 25 años desde que se presentase, precisamente, en el primer E3 de la historia:

Aunque el E3 históricamente ha sido más que la PlayStation, lo cierto es que no se pueden entender estos 25 años de feria sin la presencia de los japoneses. Si bien la industria ha venido recorriendo su propio camino, muchos de los grandes momentos de la feria se los ha llevado la consola de Sony. Los videojuegos y por tanto la industria son cambiantes. Las tendencias de mercado, que no solo afectan al juego, están virando a un mundo global y alejándose las ferias, pero eso no quiere decir que sean los pasos correctos, los de la descentralización.

El CES, el MWC, la feria del automóvil... espacios que como el E3 han crecido y madurado al mismo nivel que su audiencia, y por tanto, ha atraído a nuevos actores. La feria de Los Ángeles ya no es solo Sony, Microsoft o Nintendo (que hace tiempo que no tiene conferencia), también son el foco de atención de muchísimas compañías que por su exposición se han ganado el derecho a ser protagonistas, y por tanto, la esa atención se va diluyendo.

Si la prensa, los entusiastas o incluso la industria tienen que dividir su atención entre mucho más actores que antes, es lógico que las grandes firmas no quieran repartir su protagonismo, y por tanto, en un mercado saturado por falta de tiempo, en los que la industria del videojuego pelea ferreamente por el ocio del jugador y espectador, en un momento en el que Netflix, el streaming o el iPhone ocupan parte de sus horas de ocio, cada minuto de exposición cuenta.

Un futuro de egos, juegos exclusivos y muy pocas plataformas

Por eso es totalmente entendible que Sony quiera promocionarse en sus propios eventos, fueras de los horarios y las imposiciones estéticas y formales de una feria, y más importante, llevándose toda la atención de sus potenciales jugadores que, de otro modo, tiene el riesgo de acabar diluida entre sus competidores en un momento en el que las horas de ocio son el metal más preciado por el que lucha la totalidad de la industria de entretenimiento.

La decisión de Sony tiene mucho que ver con el futuro de industria. Su falta de presencia el año pasado ya nos dejaba entrever que las cosas están cambiando. Activision también hizo lo propio, Nintendo, Sony... incluso Ubisoft presentó una de sus apuestas del año, Ghost Recon Breakpoint, en un evento separado, y no será el último. Cada uno con su chiringuito, con el 100% de la atención de su audiencia con los ojos puestos en sus evento y sin el riesgo del agravio comparativo de la eterna competencia.

Un futuro más encajonado, más personal, más exclusivo en el que cada rama de industria, cada gran actor de la misma vaya por su propio camino, por su propia apuesta con la que destacar. Un movimiento similar a la de la industria del móvil, con sus matices y sus particularidades.

Si el futuro del videojuegos el streaming, en el que las plataformas (como está haciendo ya Microsoft) se van a convertir en algo trasparente, en algo etéreo, es lógico que cada cual quiera mostrar al mundo su apuesta, su marca y quedarse con su tiempo y su atención. Un futuro del videojuego más impersonal con marcas más trasparentes en los que cada vez será más complicado apostar por una diferenciación.

MArcas y s treaming sin plataformas

Por eso, si uno de los puntos de identidad de Sony son sus exclusivos, su plataforma y su marca, es lógico que no quiera seguir los mismos pasos de la industria en términos de exposición. Para la compañía será más sencillo y más rentable generar sus propios espacios que, unidos a una marca tremendamente potente en la industria, pueda dar como resultado convertirse en los líderes absolutos de los videojuegos del futuro.

El streaming acabará conquistando la industria. Quizá no en esta generación, quizá no a cortisimo plazo, pero lo que si está claro es que diluirá la industria del videojuego, consolidará los negocios y solo lo más grandes sobrevivirán a un futuro en el que ocio del espectador será tremendamente limitado.

El abandono del E3 por parte de Sony, incluso el año que presentará su nueva consola nos dice que el futuro de la industria será de los exclusivos, de las marcas personalísimas pero, sobre todo, de las señas de intensidad que forjan una marca fuera del ruido mediático que suponen las grandes ferias, los grandes eventos y el reparto de atenciones de sus asistentes.

Apple hace tiempo que no juega al juego del resto de los fabricantes, y Samsung ya tiene sus propios eventos fuera de la competencia de las ferias. Sony solo ha puesto la primera piedra en un futuro que Nintendo ya adivinó, pero que será ahora, en la nueva década, en la que la consolidación de la industria y el juego de egos determinarán los nombres de aquellos que construirán el futuro de los videojuegos.