Uber
– Ene 22, 2020, 13:09 (CET)

La polémica entre Uber y el taxi vuelve a Fitur un año después de la mayor huelga del sector

Un año después de la mayor huelga de taxis en España, Fitur vuelve a abrir sus puertas. Como no podía ser de otra manera, la polémica entre el taxi y –en este caso Uber– vuelve a colonizar el evento turístico.

La Generalitat no quiere a Cabify y anuncia que retirará los coches que incumplan la normaHa pasado un año, y la situación dista mucho de parecerse a lo vivido en 2019.

Como cada año, FITUR, la feria del turismo abre sus puertas en Madrid. Si 2019 se definió a la feria como un caos absoluto por la huelga de taxis que mantuvo bloqueadas todas las entradas vía coche del recinto ferial, en esta nueva entrega se podría decir que reina la tranquilidad. Más o menos.

Lo que parecía ser un evento tranquilo ya ha enfrentado a dos gigantes de una guerra. Justo ayer, un día antes de la apertura de puertas del congreso, Uber anunciaba que sería uno de los patrocinadores oficiales del evento. Hasta el 26 de enero, la tecnológica estaría presente en las cartelas Fitur y además contaría con una parada especial para sus clientes.

Este anuncio, que pillaba por sorpresa a buena parte del sector del taxi –mientras otra evita el conflicto al considerar que Fitur es una de las semanas de más ingresos del año para el colectivo–, no ha dejado indiferente a Elite Taxi. Precisamente la gremial que más ha luchado en contra de crecimiento del sector VTC.

Según el colectivo, que recuerda el aniversario de la huelga de x días, el acuerdo anunciado entre Fitur y Uber forma parte de una "venganza infantil por el paro patronal que el sector del taxi no tuvo más remedio que hacer ante la dejación de las funciones de la Administración". Insisten, además, en las trabas que la compañía gestora del recinto ferial ha venido imponiendo para el alquiler de algunas naves por el taxi –las tradicionalmente usadas para la actualización de las tarifas de los taxímetros–.

Por otro lado, Elite Taxi se acoge al Reglamento de la Ley de Ordenación de los Transportes Terrestres (ROTT) para justificar su posicionamiento. Según el artículo 182.1 del ya manido reglamento, las VTC deben contar con un contrato previo. Es decir, la reserva previa a través de la aplicación. Según Elite, las paradas serían una suerte de tapadera para servicios contratados in situ dejando a un lado la norma de pre reserva.

Como el día y la noche

El año pasado, todas las gremiales del taxi a nivel nacional (principalmente en Madrid y Barcelona) se unieron para bloquear las vías de las dos principales ciudades con un único objetivo: presionar a las administraciones locales para reformar la normativa de trabajo de las VTC –de Uber y Cabify–. Era el último paso para lograr una victoria –relativa– sobre el modelo de negocio de las VTC.

Tenían el exitoso antecedente del verano de 2018, momento en el que los taxis cerraron las principales vías consiguiendo que la mayor parte de sus intenciones se llevasen a cabo. El Ministro de Fomento, José Luis Ábalos, aprobaba una medida para derivar la gestión de las licencias VTC a las diferentes Comunidades Autónomas. Fue precisamente el traspaso a las Autonomías lo que precipitó la huelga de principios de 2019.

En Madrid con FITUR y en Barcelona con el ya tradicional Mobile World Congress fueron las principales víctimas con resultados muy diferentes.

En Cataluña, la Generalitat se plegaba a las exigencias del taxi implantando tiempos de reserva de mínimo 15 minutos y la obligación de volver a cocheras una vez terminado el servicio. Barcelona, con el Ayuntamiento liderado por Ada Colau, se posicionaba como adalid de la medida e iba más lejos: impondría los 60 minutos mínimos de pre reserva. Días después, y ante una normativa que iba en contra del modelo de negocio de las VTC, tanto Uber como Cabify dejaban atrás Barcelona. El MWC se quedaba sin VTCs. Solo unas semanas después, Cabify hacía un nuevo intento buscando los resquicios en la normativa: sus usuarios se convertían en una especie de contratistas anuales de los servicios de la compañía, por lo que solo tendrían que esperar el tiempo reglamentario en el primer servicio. Casi un año después, Barcelona sigue intentando deshacerse de su molesto inquilino.

Mientras, en Madrid, la huelga subía de nivel enfrentándose al muro sin respuestas en el que se convirtió la Comunidad de Madrid. Ángel Garrido, presidente de la Autonomía sin intenciones de renovar su cargo, avisó desde el primer momento: no cedería a los chantajes del sector. Era la primera vez que el Partido Popular, tradicionalmente de lado del taxi, tenía una posición tan alejada. En este conflicto, la cuestión política que enfrentaba al bloque de Podemos y PP fue determinante para alejar opiniones.

16 días de huelga que pasaron de bloquear Ifema a trasladarse al Paseo de la Castellana quedaron desiertos. Poco o nada logró el taxi, que tenía confianza en el apoyo de Cataluña, durante su paro más largo de la historia.

La reforma de la normativa del taxi en Madrid se saldó con algunas ventajas para el colectivo, como la de permitir los viajes compartidos o la creación de tarifas fijas, han sido de los pocos logros que han podido cosechar en estos meses. Victorias que, sin embargo, han sido aprovechadas por sus grandes enemigos. La imposición de tarifas fijas permitía que Uber, a través de su aplicación, diese la entrada al taxi a su familia.