Seguro habrás observado alguna vez que cuando alguien entra en contacto con el polvo, empieza a lagrimear y a estornudar de manera dramática. Entonces pensamos que es alérgico al polvo y muchos estarían de acuerdo con ello, pero la medicina no tanto.

Según los especialistas, el polvo como tal no produce alergia en las personas, y su reacción al contacto no deberían exceder una irritación que ni siquiera llega a activar el sistema inmunológico.

Lo que sucede en realidad es que el polvo puede contener partículas provenientes de los ácaros, las cuales sí pueden generar alergia en algunas personas. “Tradicionalmente se ha equiparado la alergia al polvo con los ácaros, dado que estos animales se localizan en el polvo de la casas”, según señala la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC). Por lo que el popular término “alergia al polvo” debe ser descartado.

Los ácaros y las alergias estacionales

La Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP) se refiere a estos animales como estos diminutos arácnidos, de apenas un milímetro, que no provienen de la calle, sino que viven en el interior de nuestras casas. “Se almacenan con más facilidad en rincones oscuros, con una humedad elevada y donde puedan encontrar alimento para subsistir”.

La doctora Ana Pérez Montero, jefa de servicio de Alergología de Hospital Universitario Quirónsalud Madrid, indica que los ácaros requieren de una temperatura de aproximadamente 20 grados con una humedad ambiental del 70 por ciento para sobrevivir.

Es por ello que proliferan más en ciertas épocas del año como la primavera y el otoño, en las cuales es más fácil encontrar estas condiciones. “Además, los ácaros son más frecuentes en zonas de costa o islas”, añade.

El polvo contiene una variedad de agentes responsables de alergias, como escamas de la piel de los humanos, restos de animales domésticos, esporas de hongos, ácaros y pólenes. Es por ello que muchas personas alérgicas al polen también desarrollan los síntomas al entrar en contacto con el polvo, sobre todo en otoño y primavera.

Sin embargo, los alérgicos a los ácaro pueden presentar síntomas en cualquier estación del año siempre que existan condiciones propicias para la proliferación de estos pequeños arácnidos.

De modo que no existe la alergia al polvo según los especialistas. “Hablando con propiedad, los términos no se corresponden y se debe desechar el concepto de ‘alergia al polvo'”, aclaran desde la SEICAP. Sobre ello, la doctora Pilar Cots del Complejo Hospitalario Juan Bravo señala:

“Un invierno lluvioso será peor que un otoño seco. Una habitación mal ventilada, con animales, o con problemas de humedad, será un nido constante de ácaros. Además, aunque el número de ácaros muestre fluctuaciones durante el año, las partículas alergénicas producidas por ellos pueden permanecer tiempo en el ambiente, por lo que los síntomas suelen ser perennes”.

Síntomas de la alergia a los ácaros

Pérez Montero señala como principales síntomas de alergia a los ácaros rinitis, conjuntivitis, o asma bronquial, los cuales pueden verse empeorados cuando hay una mayor exposición a los alérgenos del polvo.

“Estos síntomas son más acusados cuando el paciente está más expuesto al polvo, como por ejemplo al entrar en un trastero, o cuando va a una casa que permanece mucho tiempo cerrada. En concreto, esta alergia se detecta por unas pruebas cutáneas a los ácaros (prick-test) y/o por una analítica específica para ácaros”.

¿Cómo evitar la alergia?

Eliminar a los ácaros por completo es una tarea imposible. Sin embargo, existen algunas medidas que pueden ayudar a reducirlos y evitar su proliferación dentro de nuestros recintos.

En primer lugar, los pacientes que presentan este tipo de alergia deben evitar barrer con escoba, y procurar el uso de una aspiradora para la limpieza del hogar, junto con trapos húmedos que recojan el polvo fácilmente sin dispersarlo en el aire.

Así también evitar las alfombras o moquetas dentro de la casa, cojines, libros o peluches que puedan pasar mucho tiempo sin moverse ni limpiarse, pues estos podrían crear condiciones ideales para la proliferación de ácaros.

La SEICAP también aconseja garantizar una entrada de luz a la habitación de una persona alérgica, pues esto dificulta el desarrollo de estos arácnidos, así como permitir que estas se ventile varias veces al día. Así también eliminar la humedad, ya sea con calefacción o bomba de calor, y utilizar fundas anti ácaros para colchones y almohadas o ropa de cama sintética.

Referencia: Alergia al polvo y a los ácaros, ¿es lo mismo?¿se puede evitar con limpieza?

Este artículo fue publicado originalmente en Tekcrispy

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