Autor: Laura Priego

Desde 2011, cuando finalizó el programa del transbordador espacial de la NASA, la agencia aeroespacial estadounidense ha dejado de diseñar sus propios vehículos para transportar a sus astronautas hasta la Estación Espacial Internacional.

Son los rusos quienes tienen el control de la nave Soyuz, la única, en estos momentos, capaz de llevar tripulación de hasta 3 miembros. Es por ello que la NASA, junto a SpaceX y Boeing, está diseñando las próximas embarcaciones para acabar con esta dependencia que les supone un coste bastante elevado (un solo asiento de ida y vuelta cuesta 77 millones de euros aproximadamente).

Sin embargo, por parte de la Agencia Espacial Europea (ESA) no se plantea llevar a cabo el desarrollo de vehículos espaciales propios. Así lo ha confirmado Jan Wörner, director general de la agencia, en una rueda de prensa.

"Los vuelos de los astronautas europeos a la EEI, así como los canadienses y los japoneses, se aseguran mediante la cooperación con la NASA", ha dicho David Parker, director de exploración humana y robótica de la ESA, según ha recogido Business Insider Francia.

La ESA consigue enviar a sus astronautas al espacio proporcionando un módulo de servicio para que la EEI cubra los costes europeos de la operación en cuestión. "Hasta ahora, nuestros astronautas siempre han volado en asientos del Soyuz comprados por la NASA", ha afirmado Wörner.

La explicación que el director general de la ESA ha dado en lo que se refiere a por qué la agencia no diseña sus propias naves tripuladas implica las capacidades y relaciones de esta.

Wörner cree que si cada agencia posee sus propias capacidades no habría necesidad de trabajar de forma colectiva. La cooperación es algo que puede tener efectos positivos y geopolíticos, tal y como ha señalado. Por lo que todo se basa en una cuestión de que las agencias se compenetren entre sí pudiendo ofrecer diferentes recursos a otras para así fomentar la relación entre países.

Este artículo fue publicado originalmente en Business Insider