En un post en su muro interno en Facebook, Andrew Bosworth, directivo de la división de realidad virtual y aumentada de la plataforma, realizó una lectura a nivel personal de la situación de la red social frente a 2020. En él, habla sin tapujos acerca de algunos de los escándalos más sonados de Facebook en los últimos años.

Tras ser publicado por el New York Times, Bosworth lo colgó en abierto para retirar la atención de la acalorada discusión entre empleados que se formó, ya que no considera apropiado "exponer las reflexiones internas de mis compañeros al mismo escrutinio" que espera recibir él mismo. El directivo, que cataloga el gran nivel de atención como algo a fin de cuentas positivo, arroja también sus matices sobre algunos escándalos así como de la elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos y el seguimiento despertado en parte de la prensa.

En la nota, Bosworth recorre tanto los escándalos de injerencia rusa en las elecciones estadounidenses, como el de Cambridge Analytica. No para negar que estos existieran o tuvieran su efecto, sino para poner sobre ellos uno que, a su juicio, fue mucho más relevante. El directivo cree que Facebook sí fue responsable de la victoria de Trump en 2016, pero por motivos distintos.

"No fue elegido debido a Rusia o a la desinformación o a la Cambridge Analytica. Fue elegido porque dirigió la mejor campaña publicitaria digital que jamás haya visto de ningún anunciante. Y punto."

Lo hace además, reconociendo que él mismo no es "ningún fan de Trump", y que donó el máximo posible a la campaña de su adversaria, Hillary Clinton. Bosworth afirma que se encuentra "queriendo desesperadamente tirar de cualquier palanca a mi disposición para evitar el mismo resultado", es decir, manipular los resultados de Facebook para influir en las elecciones estadounidenses y que el actual presidente no resulte reelegido.

No obstante, afirma que se mantiene al margen de este tipo de maniobras. "Por muy tentador que sea utilizar las herramientas de que disponemos para cambiar el resultado, confío en que nunca debemos hacerlo o nos convertiremos en lo que tememos", sentencia el directivo, que reconoce haber instado a los empleados a no articular un impedimento contra la reelección de Trump.

Estos, sin embargo, exponen en la publicación interna los posibles perjuicios de la reciente decisión de Facebook de no impedir que los políticos distribuyan el mensaje que consideren, sea contrastable o deliberadamente falso. Según Zuckerberg –de quien Bosworth, según el NYT, es fue derecha y confidente–, esta decisión se articula en torno a los valores occidentales y la libertad de expresión.

Algunos empleados –docenas, según el NYT– reaccionaron a esta nota. Algunos de ellos están abiertamente en contra de esta posición, afirmando que arriesga lanzar a los líderes populistas al poder a lo largo y ancho del mundo, incluyendo en Estados Unidos. Defienden ellos que Facebook debería someter a la misma moderación los claims políticos que los del resto de la población, eliminando los mensajes de odio y la desinformación.