El 11 de septiembre de 2001, el mundo entero siguió horrorizado los atentados contra las torres gemelas, en los que fallecieron casi 3.000 personas, entre los pasajeros de los aviones y quienes se encontraban en los edificios derrumbados. Algunas víctimas fallecieron en el acto, otras lo hicieron en los días y semanas posteriores, después de ser trasladadas al hospital con heridas de gravedad. Pero el reguero de muertes podría no haber terminado. Al menos eso es lo que se intuye a partir de las conclusiones de un estudio publicado esta semana en JNCI Cancer Spectrum, en el que se demuestra que un porcentaje estadísticamente significativo de las personas que participaron en las tareas de rescate y limpieza de la zona cero han terminado desarrollando algún tipo de cáncer.

La pesadilla del 11S continúa

Para la realización de este estudio, sus autores, procedentes del Hospital Mount Sinai, analizaron los datos procedentes del General Responder Cohort, un programa de monitoreo y tratamiento médico financiado con fondos federales, en el que se encontraban 28.000 de las 50.000 personas que se calcula que acudieron para ayudar tras los atentados del World Trade Center.

La situación de todos estos pacientes se comparó con los registros de cáncer de seis estados entre 2002 y 2013, con el fin de comprobar si realmente había grandes diferencias. Y así fue. Concretamente, detectaron en el grupo de estudio un total de 999 personas con 1072 cánceres, la mayoría de ellos de próstata, tiroides o leucemia. En los tres casos la incidencia era significativamente mayor que en el resto de la población, por lo que se intuía que podría estar relacionado con la presencia entre los escombros de sustancias tóxicas, como asbesto, benceno o bifenilos policlorados.

Comprobaron también que algunos factores como el tiempo y la intensidad de la exposición a las nubes tóxicas no parecían haber influido en el número de casos, pero que sí que se vio una disminución en las personas que utilizaron respiradores u otras medidas de protección.

Este no es el primer estudio de este tipo que se publica. No obstante, en los anteriores había pasado menos tiempo desde aquel 11 de septiembre, por lo que podría ser que muchos tumores aún no se hubieran manifestado. De cualquier modo, los autores del estudio reconocen que no se descarta que parte de los cánceres detectados se deban a otros factores, como la edad o el tabaquismo, pero que igualmente son cifras suficientemente relevantes como para tenerlas en cuenta. Además, a raíz de estos resultados, se puede clasificar estos casos de cáncer como una condición relacionada con el World Trade Center, de modo que los pacientes podrían seleccionarse para que sus tratamientos sean financiados por el gobierno federal.

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