El vuelo comercial PS752 operado por Ukraine International Airlines, un Boeing 737-800, se ha estrellado esta madrugada poco después de despegar del Aeropuerto Internacional Imán Jomeini, en Ahmadabad, Irán. A bordo se encontraban 167 pasajeros y 9 tripulantes, quienes han fallecido como consecuencia del accidente.

Así lo han confirmado fuente tanto rusas como ucranianas, que descartan que el accidente haya sido causado por uno de los misiles que a lo largo de las anteriores horas han sido disparados contra bases estadounidenses en Irak o que se trate de un acto terrorista. Aunque sin conclusiones oficiales, se baraja que la causa haya sido un fallo en el motor.

Entre las víctimas fallecidas se encuentran 82 de nacionalidad iraní, 63 canadienses, 11 ucranianos, 10 suecos, cuatro afganos, tres alemanes y tres ingleses, según el ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania.

Podo después del accidente, un vídeo difundido a través de Twitter mostraría los que habrían sido los últimos instantes del vuelo y el posterior choque. Este se producía entre las localidades de Parand y Shahriar, cinco minutos después de su despegue desde la capital iraní.

Boeing, en el punto de mira

Este accidente es un nuevo añadido a la delicada situación de Boeing tras los accidentes del modelo 737-MAX –la línea sucesora del ahora malogrado 737-800–, que causó 346 muertes durante los dos pasados años después de que un vuelo de Lin Air y otro de Ethiopian Airlines se estrellaran como consecuencia de un fallo en sus sistemas.

El fabricante estadounidense destituía el pasado mes de diciembre a su CEO como consecuencia de esta situación, estando previsto que su sustituto, David L. Calhoun, comience a ejercer este próximo día 13 de enero.

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