Por fin llegaron las vacaciones. Otros prefieren salir por ahí de fiesta, pero a ti hoy te apetece pasar toda la tarde en el sofá, devorando el catálogo de Netflix bien envuelto en una mantita. Decides ir al baño antes, para que nada te interrumpa una vez que te encuentres inmerso en tus películas favoritas; pero, aun así, todavía no ha terminado la primera cuando sientes la necesidad irrefrenable de volver. ¿Por qué?

Esta situación es algo bastante común que todos hemos sentido alguna vez, pero especialmente en invierno; ya que, por mucho que nos envolvamos en la manta, parece ser que hay algo en el frío que nos empuja a orinar más frecuentemente. Cabe pensar que se debe a que en esta época del año sudamos menos y, por lo tanto, tenemos más agua que eliminar. Esto es cierto en parte, sí, pero en realidad la respuesta completa es mucho más amplia.

Diuresis fría

Todo se debe a un fenómeno conocido como diuresis fría (o por frío), que se da como respuesta a las bajas temperaturas del entorno. Al menos esa es la explicación más posible, según explican en un artículo sobre el tema, publicado en Arkansas Urology.

Cuando tenemos frío, nuestros vasos sanguíneos se contraen para reducir el flujo de sangre hasta la piel y concentrarlo en los órganos internos, que de otro modo podrían sufrir los efectos de la hipotermia. Es precisamente la razón por la que sentimos que nuestros pies o nuestras manos se quedan helados tan deprisa.

Lógicamente, la cantidad de sangre sigue siendo la misma, pero ahora dispone de un espacio menor para fluir, por lo que lo hace con mayor presión. Imaginemos que tenemos una cantidad fija de agua que circula por el interior de una pajita. Si mantenemos ese caudal, pero utilizamos una pajita más estrecha, la presión del líquido sobre sus paredes será mayor, tanto que incluso podría llegar a reventar. En este caso ocurre lo mismo.

Por eso, los riñones comienzan un proceso más intenso de filtrado, con el fin de eliminar el exceso de líquido de la sangre y reducir su volumen, disminuyendo así la presión. Ahora pasa “menos agua por la pajita”, pero nosotros orinamos más.

En definitiva, aunque puede fastidiarnos una tarde de sofá, peli y manta, no es más que otra maniobra de nuestro organismo para que todo en su interior vaya bien. Eso sí, nosotros también debemos poner de nuestra parte y no contenernos, pues puede ocasionar problemas a nuestra salud, no solo a la hora de reducir la presión arterial, sino también al limpiar las vías urinarias para prevenir infecciones. Dale al pause y ve al baño. Netflix te seguirá esperando.

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